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Papa Francisco: La Iglesia , que es santa, no es sólo de los “puros”: está abierta a los más lejanos

Ciudad del Vaticano, 2 octubre 2013 (VIS).-La santidad de la Iglesia ha sido el tema elegido por Francisco para la catequesis de la audiencia general de los miércoles, que ha tenido lugar en la Plaza de San Pedro y ha contado con la presencia de más de 50.000 personas.

En el Credo después de profesar que la Iglesia es “una” , ha dicho el Papa, “también decimos que es “santa”; afirmamos la santidad de la Iglesia, una característica que estuvo presente desde el principio en la conciencia de los primeros cristianos, que se llamaban sencillamente 'los santos' porque tenían la certeza que es la acción de Dios, el Espíritu Santo que santifica la Iglesia”.

Pero, se ha preguntado, “¿Cómo podemos decir que la Iglesia es santa, si vemos que la Iglesia histórica, en su camino durante los siglos, ha atravesado tantos ... momentos de oscuridad? ¿Cómo puede ser santa una Iglesia hecha de seres humanos, de pecadores, hombres pecadores, mujeres pecadoras, sacerdotes pecadores, monjas pecadoras, obispos pecadores, cardenales pecadores, papas pecadores?. Todos. ¿Cómo puede ser santa una Iglesia así?

La Iglesia es santa porque “procede de Dios que es santo, es fiel y no la abandona nunca al poder de la muerte y del mal; es santa porque Jesucristo, el Santo de Dios, se ha unido a ella indisolublemente; es santa porque la guía el Espíritu Santo que la purifica, la renueva y la renueva. No es santa por nuestros méritos, sino porque Dios la hace santa”.

“Podríais decirme: Pero la Iglesia está formada por pecadores; lo vemos todos los días. Es verdad: somos una Iglesia de pecadores; y nosotros, los pecadores, estamos llamados a dejarnos transformar...por Dios. En la historia de la Iglesia ha habido la tentación por parte de algunos de afirmar: la Iglesia es solo la Iglesia de los puros, de los que son totalmente coherentes, y a los otros hay que alejarlos. ¡No, es verdad!. Esto es una herejía.... La Iglesia, que es santa, no rechaza a los pecadores: los acoge y está abierta también a los más lejanos, llama a todos a dejarse envolver por la misericordia, la ternura y el perdón del Padre que da a todos la posibilidad de encontrarlo, de caminar hacia la santidad....¿Alguno de los que está aquí ha venido sin sus pecados? No, todos llevamos nuestros pecados con nosotros”.

En la Iglesia, el Dios que encontramos “no es un juez despiadado, es como el Padre de la parábola evangélica... El Señor quiere que seamos parte de una Iglesia que sabe abrir los brazos para acoger a todos, que no es la casa de unos pocos, sino de todos, donde todos pueden ser renovados, transformados y santificados por su amor; los más fuertes y los más débiles, los pecadores, los indiferentes, los que se sienten abandonados y perdidos. La Iglesia brinda a todos la posibilidad de recorrer el camino de la santidad que es el camino del cristiano”.

“No tengáis miedo de la santidad -ha concluido Francisco- de dejaros amar y purificar por Dios...Dejemos que la santidad de Dios nos contagie. Cada cristiano está llamado a la santidad; y la santidad no consiste, ante todo, en hacer cosas extraordinarias, sino en dejar que Dios actúe. Es el encuentro de nuestra debilidad con la fuerza de su gracia”.

La Iglesia no son solo los sacerdotes, recuerda Papa Francisco

Ciudad del Vaticano, 11 septiembre 2013 (VIS).-Cincuenta mil personas han participado esta mañana en la audiencia general de los miércoles en la que el Papa ha retomado la catequesis sobre la Iglesia en este " Año de la Fe " abordando el tema de la maternidad de la Iglesia.

“Entre las imágenes que el Concilio Vaticano II ha elegido para hacernos comprender mejor la naturaleza de la Iglesia -ha explicado- está la de la "madre": La Iglesia es nuestra madre en la fe y en la vida sobrenatural... Para mí es la imagen más bella de la Iglesia: la Iglesia es madre ¿De qué forma y de qué manera la Iglesia es madre ? Vamos a partir de la realidad humana de la maternidad”.

“En primer lugar una madre genera a la vida, lleva en su seno durante nueve meses a su hijo y luego lo abre a la vida, generándolo. Así es la Iglesia, nos engendra en la fe, a través de la obra del Espíritu Santo que la hace fecunda, como la Virgen María. ...Ciertamente, la fe es un acto personal .... Pero la fe la recibimos de los demás , en una familia, en una comunidad que me enseña a decir " yo creo", "creemos ". ¡Un cristiano no es una isla! No nos hacemos cristianos en un laboratorio, no nos convertimos en cristianos solos, y gracias a nuestras propias fuerzas, sino que la fe es un regalo, un don de Dios que se nos da en la Iglesia y por la Iglesia . Y la Iglesia nos da la vida de la fe en el bautismo : es el momento en el que nos hace nacer como hijos de Dios, cuando Dios nos da la vida, nos genera como una madre...Esto nos hace entender algo muy importante: nuestro formar parte de la Iglesia no es un hecho exterior y formal, no esllenar un formulario; es un acto interior y vital; no se pertenece a la Iglesia como a una sociedad, a un partido o a cualquier otra organización. El vínculo es vital, como el que se tiene con la propia madre porque... la Iglesia es realmente la madre de los cristianos.”

“Una madre no se limita a dar la vida, sino que con gran atención ayuda a sus hijos a crecer, los amamanta, los alimenta, les enseña el camino de la vida, los acompaña...Y también sabe corregir, perdonar, entender, sabe estar cerca en la enfermedad y en el dolor... En pocas palabras, una buena madre ayuda a sus hijos a salir de sí mismos, a no quedarse cómodamente bajo sus alas.... La Iglesia, como una buena madre, hace lo mismo: acompaña nuestro crecimiento transmitiendo la Palabra de Dios, que es una luz que nos muestra el camino de la vida cristiana; administrando los sacramentos. Nos alimenta con la Eucaristía, nos trae el perdón de Dios a través del sacramento de la Penitencia, nos sostiene en tiempos de enfermedad con la Unción de los Enfermos. La Iglesia nos acompaña a lo largo de nuestra vida de fe, a través de nuestra vida cristiana”.

Francisco ha concluido señalando que en los primeros siglos de la Iglesia había una realidad muy clara: “La Iglesia, mientras es la madre de los cristianos, mientras “hace” cristianos está "hecha" por ellos. La Iglesia no es algo diferente de nosotros mismos, sino que debe ser vista como la totalidad de los creyentes, como el "nosotros" de los cristianos: yo, tú, nosotros somos parte de la Iglesia. Entonces, la maternidad de la Iglesia la vivimos todos, los pastores y los fieles. A veces oigo decir. “Yo creo en Dios pero no en la Iglesia...porque he oído que la Iglesia dice... que los curas dicen”. Pero una cosa son los curas y otra es que la Iglesia no está formada solo por los curas, la Iglesia somos todos. Y si tú dices que crees en Dios pero no en la Iglesia, estás diciendo que no crees en ti mismo. Y eso es una contradicción. La Iglesia somos todos: desde el niño recién bautizado hasta los obispos y el Papa: todos somos iglesia y todos somos iguales a los ojos de Dios.Todos estamos llamados a colaborar en el nacimiento a la fe de nuevos cristianos, todos estamos llamados a ser educadores en la fe, a anunciar el Evangelio... Todos participamos de la maternidad de la Iglesia...todos somos Iglesia... para que la luz de Cristo llegue a los extremos confines de la tierra. ¡Viva la Santa Madre Iglesia!”

Papa invita a seguir rezando por la paz

Ciudad del Vaticano, 8 de septiembre 2013 (VIS).-”Quisiera dar las gracias a todos aquellos que, de una u otra forma, se unieron a la vigilia de oración y ayuno de ayer en la noche. Gracias a las numerosas personas que han ofrecido sus sufrimientos. Gracias a las autoridades civiles, a los miembros de otras comunidades cristianas y de otras religiones, y a los hombres y mujeres de buena voluntad que han vivido, con este motivo, momentos de oración, ayuno y reflexión”, ha dicho el Papa después de rezar el Angelus.

“El compromiso continúa: ¡Sigamos con la oración y con las obras de paz! Les invito a seguir rezando para que cese inmediatamente la violencia y la devastación en Siria y para que se trabaje con renovado empeño por una justa solución al conflicto fratricida. Pidamos también por los otros países de Oriente Medio, especialmente por el Líbano, para que encuentre la anhelada estabilidad y siga siendo modelo de convivencia; por Iraq, para que la violencia sectaria deje paso a la reconciliación; y por el proceso de paz entre israelitas y palestinos, para que avance con determinación y audacia. Pidamos también por Egipto, para que todos los egipcios, musulmanes y cristianos, se comprometan a construir juntos la sociedad buscando el bien de toda la población”.

“¡La búsqueda de la paz es un camino largo y requiere paciencia y perseverancia! ¡Sigamos rezando!”.

Por último, ha recordado que ayer en Rovigo (Italia) fue proclamada beata María Bolognese, fiel laica de esa región, nacida en 1924 y fallecida en 1980. “Dedicó toda su vida -ha dicho el Papa- al servicio de los demás, sobre todo de los pobres y enfermos, soportando grandes sufrimientos en profunda unión con la pasión de Cristo. Demos gracias a Dios por esta testigo del Evangelio”.

Papa renueva urgente llamado por la paz

”El sábado próximo viviremos juntos una jornada especial de ayuno y oración por la paz en Siria y Oriente Medio - ha recordado el Papa al final de la catequesis de la audiencia general- Renuevo la invitación a toda la Iglesia a vivir intensamente este día y, desde ahora, expreso mi agradecimiento a los otros hermanos cristianos, a los hermanos de otras religiones y a los hombres y mujeres de buena voluntad que quieren unirse, en los lugares y en los modos que les son propios, a este momento. Exhorto, en particular, a los fieles romanos y a los peregrinos a que participen en la vigilia de oración, aquí, en la Plaza de San Pedro, a las 19.00, para invocar del Señor el gran don de la paz.¡Que se alce fuerte en toda la tierra el grito por la paz!”.

No tengan «miedo de atravesar la puerta de la fe en Jesús», dice Papa Francisco

Ayer Domingo el Papa Francisco rezó el Angelus dominical con varios miles de fieles y peregrinos procedentes de Italia y de diversos países que se habían dado cita en la Plaza de San Pedro. En su alocución antes del Angelus el Santo Padre invitó a no tener «miedo de atravesar la puerta de la fe en Jesús. A continuación sus palabras:

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días! El Evangelio de hoy nos invita a reflexionar sobre el tema de la salvación. Jesús está saliendo de Galilea hacia la ciudad de Jerusalén y a lo largo del camino un tal – relata el evangelista Lucas – se le acerca y le pregunta: “Señor, ¿son pocos los que se salvan?” (13, 23). Jesús no responde directamente a la pregunta: no es importante saber cuántos se salvan, sino que más bien es importante saber cuál es el camino de la salvación.

Y he aquí entonces que a la pregunta Jesús responde diciendo: “Luchen por entrar por la puerta estrecha, porque, les digo, muchos pretenderán entrar y no podrán”. (v. 24). ¿Qué quiere decir Jesús? ¿Cuál es la puerta por la que debemos entrar? ¿Y por qué Jesús habla de una puerta estrecha?

La imagen de la puerta vuelve varias veces en el Evangelio y se remonta a la de la casa, a la del hogar doméstico, donde encontramos seguridad, amor y calor. Jesús nos dice que hay una puerta que nos hace entrar en la familia de Dios, en el calor de la casa de Dios, de la comunión con Él.

Y esa puerta es el mismo Jesús (Cfr. Jn 10, 9). Él es la puerta. Él es el pasaje para la salvación. Él nos conduce al Padre. Y la puerta que es Jesús jamás está cerrada, esta puerta jamás está cerrada. Está abierta siempre y a todos sin distinción, sin exclusiones, sin privilegios.

Porque saben, Jesús no excluye a nadie. Alguno de ustedes quizá podrá decirme, pero Padre, yo estoy excluido, porque soy un gran pecador. He hecho cosas feas. He hecho tantas en la vida. No, no estás excluido. Precisamente por esto eres el preferido. Porque Jesús prefiere al pecador. Siempre, para perdonarlo, para amarlo. Jesús te está esperando para abrazarte, para perdonarte. No tengas miedo. Él te espera. Anímate, ten coraje para entrar por su puerta. Todos somos invitamos a pasar esta puerta, a atravesar la puerta de la fe, a entrar en su vida, y a hacerlo entrar en nuestra vida, para que Él la transforme, la renueve, le de alegría plena y duradera.

En la actualidad pasamos ante tantas puertas que invitan a entrar prometiendo una felicidad que después, nos damos cuenta de que duran un instante. Que se agota en sí misma y que no tiene futuro. Pero yo les pregunto: ¿Por cuál puerta queremos entrar? Y ¿a quién queremos hacer entrar por la puerta de nuestra vida?

Quisiera decir con fuerza: no tengamos miedo de atravesar la puerta de la fe en Jesús, de dejarlo entrar cada vez más en nuestra vida, de salir de nuestros egoísmos, de nuestras cerrazones, de nuestras indiferencias hacia los demás.

Porque Jesús ilumina nuestra vida con una luz que no se apaga jamás. No es un fuego artificial, un flash, no, es una luz tranquila, que dura siempre. Y que nos da paz. Así es la luz que encontramos si entramos por la puerta de Jesús.

Ciertamente la de Jesús es una puerta estrecha, no porque es una sala de tortura, no por eso. Sino porque nos pide abrir nuestro corazón a Él, reconocernos pecadores, necesitados de su salvación, de su perdón, de su amor, de tener la humildad de acoger su misericordia y hacernos renovar por Él.

Jesús en el Evangelio nos dice que el ser cristianos no es tener una “etiqueta”. Y yo les pregunto a ustedes: ¿Ustedes son cristianos de etiqueta o de verdad? Eh esa se responde dentro. No cristianos, jamás cristianos de etiqueta, cristianos de verdad, de corazón. Ser cristianos es vivir y testimoniar la fe en la oración, en las obras de caridad, en promover la justicia, en realizar el bien.

Por la puerta estrecha que es Cristo debe pasar toda nuestra vida. A la Virgen María, Puerta del Cielo, le pedimos que nos ayude a pasar la puerta de la fe, a dejar que su Hijo transforme nuestra existencia como ha transformado la suya para llevar a todos la alegría del Evangelio.

Papa pide paz y reconciliación para Egipto

Según informó L'Osservatore Romano, preocupado por las «dolorosas noticias» que siguen llegando de Egipto, atrapado en el asedio de violencias cada vez más sangrientas, el Papa Francisco lanzó un llamamiento para pedir que el país vuelva a encontrar el camino del diálogo y de la reconciliación. En el Ángelus de la solemnidad de la Asunción –recitado en Castelgandolfo– el Pontífice aseguró su oración por las víctimas de los enfrentamientos y por todos los que sufren, e invitó a los fieles a dirigirse a María para invocar el don de la paz «en esa querida tierra». Un deseo que ratificó también el sábado 17 de agosto, por la mañana, en una declaración difundida por la Sala de Prensa de la Santa Sede. El Santo Padre –afirmó el subdirector padre Ciro Benedettini– «continúa siguiendo con creciente preocupación las graves noticias que llegan desde Egipto y sigue orando y deseando que cese la violencia y que las partes elijan el camino del diálogo y de la reconciliación». El llamamiento del Papa ha sido uno de los momentos centrales de la intensa jornada mariana transcurrida el jueves 15 en Castelgandolfo: primero la visita a la comunidad de las clarisas del monasterio de Albano, luego la misa que celebró en la plaza de la Libertad ante una gran multitud de fieles, después, por la tarde, una visita a la parroquia pontificia de Santo Tomás de Villanueva, antes de volver al Vaticano.

“No podemos ser cristianos a ratos", recuerda Papa Francisco

“No podemos ser cristianos a ratos. Si Cristo constituye el centro de nuestra vida, ha de estar presente en todo lo que hacemos”. Lo escribe el Papa Francisco en su tweet de este lunes.

María está siempre con nosotros, recuerda Papa Francisco

El Papa Francisco llegó a Castel Gandolfo, donde fue recibido con campanas de fiesta y grandes muestras de alegría y devoción, para celebrar la Santa Misa de la Solemnidad de la Asunción de la Virgen María y rezar el Ángelus. A continuación las palabras de su homilía:

Queridos hermanos y hermanas

El Concilio Vaticano II, al final de la Constitución sobre la Iglesia, nos ha dejado una bellísima meditación sobre María Santísima. Recuerdo solamente las palabras que se refieren al misterio que hoy celebramos. La primera es ésta: «La Virgen Inmaculada, preservada libre de toda mancha de pecado original, terminado el curso de su vida en la tierra, fue llevada en cuerpo y alma a la gloria del cielo y elevada al trono por el Señor como Reina del universo» (n. 59). Y después, hacia el final, ésta otra: «La Madre de Jesús, glorificada ya en los cielos en cuerpo y alma, es la imagen y comienzo de la Iglesia que llegará a su plenitud en el siglo futuro.

También en este mundo, hasta que llegue el día del Señor, brilla ante el Pueblo de Dios en marcha, como señal de esperanza cierta y de consuelo» (n. 68). A la luz de esta imagen bellísima de nuestra Madre, podemos considerar el mensaje que contienen las lecturas bíblicas que hemos apenas escuchado. Podemos concentrarnos en tres palabras clave: lucha, resurrección, esperanza.

El pasaje del Apocalipsis presenta la visión de la lucha entre la mujer y el dragón. La figura de la mujer, que representa a la Iglesia, aparece por una parte gloriosa, triunfante, y por otra con dolores. Así es en efecto la Iglesia: si en el Cielo ya participa de la gloria de su Señor, en la historia vive continuamente las pruebas y desafíos que comporta el conflicto entre Dios y el maligno, el enemigo de siempre. En esta lucha que los discípulos de Jesús han de sostener - nosotros, todos nosotros discípulos de Jesús debemos afrontar esta lucha - María no les deja solos; la Madre de Cristo y de la Iglesia está siempre con nosotros, siempre, camina con nosotros siempre.

También María participa, en cierto sentido, de esta doble condición. Ella, naturalmente, ha entrado definitivamente en la gloria del Cielo. Pero esto no significa que esté lejos, que se separe de nosotros; María, por el contrario, nos acompaña, lucha con nosotros, sostiene a los cristianos en el combate contra las fuerzas del mal. La oración con María, en especial el Rosario, pero escuchen bien, el Rosario, ¿eh? – ¿Ustedes rezan el Rosario todos los días? (....sí la gente responde) – (Bueno no sé dice el Papa sonriendo, ¿seguro?).... tiene también esta dimensión «agonística», es decir, de lucha, una oración que sostiene en la batalla contra el maligno y sus cómplices.

La segunda lectura nos habla de la resurrección. El apóstol Pablo, escribiendo a los corintios, insiste en que ser cristianos significa creer que Cristo ha resucitado verdaderamente de entre los muertos. Toda nuestra fe se basa en esta verdad fundamental, que no es una idea sino un acontecimiento. También el misterio de la Asunción de María en cuerpo y alma se inscribe completamente en la resurrección de Cristo. La humanidad de la Madre ha sido «atraída» por el Hijo en su paso a través de la muerte. Jesús entró definitivamente en la vida eterna con toda su humanidad, la que había tomado de María; así ella, la Madre, que lo ha seguido fielmente durante toda su vida, lo ha seguido con el corazón, ha entrado con él en la vida eterna, que llamamos también Cielo, Paraíso, Casa del Padre.

María ha conocido también el martirio de la cruz: el martirio de su corazón, el martirio del alma. Ella ha sufrido tanto en su corazón, mientras Jesús sufría en la cruz. Ha vivido la pasión del Hijo hasta el fondo del alma. Ha estado completamente unida a él en la muerte, y por eso ha recibido el don de la resurrección. Cristo es la primicia de los resucitados, y María es la primicia de los redimidos, la primera de «aquellos que son de Cristo». Es nuestra Madre, pero también podemos decir que es nuestra representante, es nuestra hermana, nuestra primera hermana, es la primera de los redimidos que ha llegado al cielo. El evangelio nos sugiere la tercera palabra: esperanza. Esperanza es la virtud del que experimentando el conflicto, la lucha cotidiana entre la vida y la muerte, entre el bien y el mal, cree en la resurrección de Cristo, en la victoria del amor. Hemos escuchado el canto de María, el Magnificat es el cántico de la esperanza, el cántico del Pueblo de Dios que camina en la historia. Es el cántico de tantos santos y santas, algunos conocidos, otros, muchísimos, desconocidos, pero que Dios conoce bien: mamás, papás, catequistas, misioneros, sacerdotes, religiosas, jóvenes, también niños, abuelos y abuelas, que han afrontado la lucha por la vida llevando en el corazón la esperanza de los pequeños y humildes. María dice: «Proclama mi alma la grandeza del Señor», así canta hoy la Iglesia y lo hace en todas partes del mundo. Este cántico es especialmente intenso allí donde el Cuerpo de Cristo sufre hoy la Pasión, donde está la cruz para nosotros cristianos está la esperanza, siempre. Si no está la esperanza nosotros no somos cristianos, por esto a mí me gusta decir ¡no se dejen robar la esperanza! ¡Que no nos roben la esperanza porque esta fuerza es una gracia, un don de Dios que nos lleva adelante mirando el cielo! Y María está siempre allí, cercana a esas comunidades que sufren, a esos hermanos nuestros, camina con ellos, sufre con ellos, y canta con ellos el Magnificat de la esperanza.

Queridos hermanos y hermanas, unámonos también nosotros, con el corazón, a este cántico de paciencia y victoria, de lucha y alegría, que une a la Iglesia triunfante con la peregrinante, nosotros; que une el cielo y la tierra, nuestra historia y la eternidad

Papa invita a vivir el deporte como un "don de Dios"

Este mediodía, el Papa Francisco recibió en audiencia, en la Sala Clementina del Palacio Apostólico del Vaticano, a los futbolistas de los equipos nacionales de Italia y de Argentina, en total unas 200 personas, en la víspera del partido amistoso que se disputarán, mañana en el Estado Olímpico de Roma, en homenaje al Santo Padre. El Santo Padre dirigió las siguientes palabras:

Queridos amigos, les agradezco esta visita, con ocasión del partido amistoso entre los equipos nacionales de fútbol de Italia y de Argentina. Será un poco difícil para mí ser hincha aficionarme a uno u a otro, pero por suerte se trata de un amistoso... ¡y espero que, verdaderamente, así sea!

Agradezco a los dirigentes de la Federación Italiana de Fútbol y a los de la Federación Argentina. Saludo a los atletas de ambos equipos nacionales.

Ustedes, queridos jugadores, son muy populares: la gente los sigue mucho, no sólo cuando están en el campo, sino también fuera. ¡Esta es una responsabilidad social! Me explico: en el juego, cuando están en la cancha, se encuentran la belleza, la gratuidad y la camaradería. Si a un partido le falta esto pierde fuerza, incluso si el equipo gana. No hay lugar para el individualismo, sino que todo es coordinación para el equipo. Quizá estas tres cosas: belleza, gratuidad y camaradería se encuentran resumidas en un término deportivo que jamás se debe abandonar: “aficionado”, amateur. Es verdad que la organización nacional e internacional profesionaliza el deporte, y debe ser así, pero esta dimensión profesional jamás debe dejar de lado la vocación inicial de un deportista o de un equipo: ser amateur, “aficionado”. Uno deportivo, aun siendo profesional, cuando cultiva esta dimensión de “aficionado”, hace bien a la sociedad, construye el bien común a partir de los valores de la gratuidad, de la camaradería y de la belleza.

Y esto los lleva a pensar que, antes de ser campeones, son hombres, personas humanas, con sus cualidades y con sus defectos, con su corazón y con sus ideas, sus aspiraciones y sus problemas. Y entonces, incluso si son personajes, permanecen siempre hombres, en el deporte y en la vida. Hombres, portadores de humanidad.

A ustedes los dirigentes, quisiera darles un aliciente para su trabajo. El deporte es importante, ¡pero debe ser verdadero deporte! El fútbol, como algunas otras disciplinas, ¡se ha convertido en un gran negocio! Trabajen para que no pierda su carácter deportivo. También ustedes promuevan esta actitud de “aficionados” que, por otra parte, elimina definitivamente el peligro de la discriminación. Cuando los equipos van por este camino, el estadio se enriquece humanamente, desaparece la violencia y vuelven a verse familias en las gradas.

Recuerdo que de chicos íbamos en familia al Gasómetro, volvíamos felices a casa, ¡sobre todo durante la campaña del 46! Saludo de modo especial a los directivos y deportistas argentinos. Gracias por esta visita, tan agradable para mí. Les pido que vivan el deporte como un don de Dios, una oportunidad para hacer fructificar sus talentos, pero también una responsabilidad. Queridos jugadores, quisiera recordarles especialmente, que con su modo de comportarse, tanto en el campo como fuera de él, en la vida, son un referente. Aunque no se den cuenta, para tantas personas que les miran con admiración son un modelo, para bien o para mal. Sean por tanto conscientes de esto y den ejemplo de lealtad, respeto y altruismo. Ustedes también son artífices del entendimiento y de la paz social. Ustedes son referencia para tantos jóvenes y modelo de valores encarnados en la vida. Tengo confianza en todo el bien que podrán hacer entre la muchachada.

Queridos amigos, rezo por ustedes, para que puedan llevar adelante esta vocación tan noble del deporte. Pido al Señor que los bendiga y a la Virgen Madre que los custodie. Y, por favor, les pido que recen por mí, para que también yo, en el “campo” en que Dios me ha puesto, pueda jugar un partido honrado y valeroso por el bien de todos nosotros. Gracias.

El amor de Dios es el verdadero tesoro del hombre, recuerda Papa Francisco

“¿Cuál es la realidad que atrae mi corazón como un imán?” invitó esta vez el Papa Francisco a que nos preguntásemos, en su reflexión previa a la oración del Ángelus con los peregrinos de la Plaza del Santuario de San Pedro, en el caloroso mediodía del verano romano.

“El cristiano es uno que lleva dentro de sí un deseo muy grande y profundo: aquel de encontrarse con el Señor junto a sus hermanos, a sus compañeros de camino. Y todo esto se resume en un famoso dicho de Jesús: ‘Donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón’ (Lc.12,34).” dijo el Sucesor de Pedro, inspirado en el Evangelio de la liturgia del Domingo. Por esto, aunque la realidad más importante sea llevar adelante la familia, el trabajo, “es el amor de Dios el que da sentido a los pequeños empeños cotidianos y el que también ayuda a afrontar las grandes pruebas”. Éste es el verdadero tesoro del hombre -afirmó el Vicario de Cristo-, un amor que no es vago, sino que tiene un nombre: Jesucristo, que “nos permite ir más allá de las experiencias negativas; no quedar prisioneros del mal, nos abre a la esperanza, al horizonte final de nuestra peregrinación”.
El deseo del encuentro definitivo con Cristo “nos hace estar siempre preparados, con espíritu despierto, porque esperamos este encuentro con todo el corazón, con todo nuestro ser.”

"Cuida la vida, vale la pena": Papa envía mensaje a católicos de Inglaterra por Jornada por la vida

Ciudad del Vaticano, 17 julio 2013 (VIS).-El Papa Francisco ha enviado a los católicos de Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda un mensaje con motivo de la Jornada anual por la vida que se celebra en Escocia el 28 de mayo, en Inglaterra y Gales el próximo domingo, 28 de julio, y en Irlanda el primer domingo de octubre. El lema de la edición de 2013: “Cuida la vida; vale la pena” es una cita de la homilía pronunciada por el entonces cardenal Jorge Bergoglio durante una misa celebrada en 2005 en la conmemoración de San Raimundo Nonato, patrono de las mujeres encintas.

En aquella ocasión el Papa afirmaba: “Todos nosotros debemos cuidar la vida y protegerla, con ternura, con calor... Dar la vida es abrir nuestro corazón y cuidar la vida es entregarse con ternura y calor a los demás, preocuparse por los demás. Cuidar la vida desde el principio al final. Que sencillo y que hermoso es...Continuad y no os descorazonéis. Cuidad la vida; vale la pena”.

Este año la Jornada de la vida en Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda, se centra en el cuidado de los niños no nacidos y de sus madres, de los ancianos, de los suicidas y sus familias. La colecta de las parroquias en las parroquias de Inglaterra y Gales del domingo 28 se destinan al Anscombe Bioethics Center y a las actividades en favor de la vida sostenidas por la Iglesia.

El texto integral del mensaje del Papa es el siguiente:

“Recordando la enseñanza de San Ireneo de que la gloria es la persona humana viviendo en plenitud, el Santo Padre os invita a que dejéis que la luz de la gloria resplandezca tanto que todos puedan llegar a reconocer el valor inestimable de cada vida humana. Incluso los más débiles y vulnerables, los enfermos, los ancianos, los no nacidos y los pobres, son obras maestras de la creación de Dios, hechos a su imagen, destinados a vivir para siempre, y merecedores de la máxima reverencia y respeto. Su Santidad reza para que la Jornada de la vida contribuya a garantizar que la vida humana reciba siempre la protección que le corresponde, de modo que "todo lo que respira alabe al Señor" (Salmo 150:6). "

Papa Francisco: sin miedo, humildes y alegres, testigos del Evangelio

Ciudad del Vaticano, 9 julio 2013 (VIS).- El Papa encontró el sábado por la tarde en el aula Pablo VI a los seminaristas, novicias y novicios, todos ellos jóvenes en el camino de la vocación, que celebraban una verdadera fiesta por el Año de la Fe. Entre profundos testimonios, música y un ambiente alegre los jóvenes esperaron la llegada del Santo Padre que nada más entrar causó un gran revuelo de aplausos. “Ahora aplaudís, hacéis fiesta, porque es el momento de la luna de miel –dijo el Papa- pero cuando termine la luna de miel, ¿qué pasa?. He escuchado a un seminarista que decía que él quería servir a Cristo durante diez años, y luego pensaría comenzar otra vida…¡Esto es peligroso!. Escuchad bien: todos nosotros, incluso los más viejos, estamos bajo la presión de esta cultura de lo provisional; y esto es peligroso, porque uno no se juega la vida una vez para siempre. Yo me caso hasta que dure el amor; yo me hago monja, pero por un tiempecito, un poquito de tiempo y luego ya veré; yo me hago seminarista para ser cura, pero no se como terminará la historia. ¡Esto no va con Jesús!...Una elección definitiva hoy es muy difícil. En mi época era más fácil, porque la cultura ayudaba a tomar decisiones definitivas tanto en la vida matrimonial, en la vida consagrada o en la vida sacerdotal. Pero en esta época no es fácil tomar una decisión definitiva. Somos víctimas de esta cultura provisional”.

“Me gustaría –les ha dicho- que pensarais en esto: ¿cómo puedo ser libre de esta cultura de lo provisional? Tenemos que aprender a cerrar la puerta de nuestra celda desde dentro, desde el interior… cuando uno deja la llave siempre fuera, por lo que puede pasar ... No funciona. ¡Tenemos que aprender a cerrar la puerta desde el interior! Y si no estoy segura, si no estoy seguro, pienso, me tomo un tiempo, y cuando me siento seguro, en Jesús, por supuesto, porque sin Jesús, ¡nadie está a salvo! - cierro la puerta. ¿Entendéis esto?, ¿lo qué es la cultura de la provisional?”.

El Santo Padre ha recordado a los presentes que siempre, donde hay consagrados, seminaristas, religiosas, religiosos y jóvenes, siempre hay alegría. Pero ¿de dónde nace esa alegría? –ha preguntado el Papa-. ¿De salir los sábados a bailar con los antiguos compañeros, de las cosas que se tienen o de las experiencias extremas?. El pontífice ha hecho un paréntesis y ha pedido a los jóvenes que en el momento de comprar cosas (teléfonos, motos o coches, que ha asegurado son necesarios) dejen a un lado la ostentosidad, elijan cosas más humildes y piensen en la cantidad de niños que mueren de hambre.

“La verdadera alegría –ha continuado- no está en las cosas. Nace del encuentro, de las relaciones con los demás, nace del sentirse aceptado, comprendido, amado y del aceptar, comprender y amar, y esto no por el interés de un momento… La alegría nace de la gratificación de un encuentro, es sentirse decir: tú eres importante para mi, no necesariamente con palabras. Esto es precioso, y es justo esto lo que Dios nos hace entender”.

“La alegría, la verdadera, se contagia y te hace seguir hacia delante. Sin embargo, cuando te encuentras con un seminarista demasiado serio, demasiado triste o una novicia así, tú piensas: ¡aquí hay algo que no funciona!. Falta la alegría del Señor…No hay santidad en la tristeza. Santa Teresa decía: ¡Un santo triste es un triste santo!...Así que por favor: ¡nada de monjas ni curas con la cara de guindilla en vinagreta!”.

El Papa Francisco ha reiterado que “la raíz de la tristeza en la vida pastoral radica en la falta de paternidad y maternidad, que viene del vivir mal esta consagración, que en su lugar, nos debe llevar a la fecundidad. No se puede pensar en un sacerdote o en una monja que no sean fecundos: ¡esto no es católico!. La belleza de la consagración: es la alegría, alegría ...”.

Para ser testigos alegres del Evangelio –ha proseguido- hay que ser auténticos y coherentes. Y esta es otra palabra que quiero deciros: la autenticidad. Jesús bastoneaba a los hipócritas: hipócritas, los que piensan “por los bajines”, y los que tienen - por decirlo claramente – una doble cara… Esta es una responsabilidad primordial sobre todos de los adultos, de los formadores. Es de vosotros, formadores que estáis aquí: dar un ejemplo de coherencia a los jóvenes. ¿Queremos jóvenes coherentes?. ¡Seamos nosotros coherentes! Por el contrario, el Señor nos dirá lo que decía de los fariseos al pueblo de Dios: "¡Haced lo que dicen, pero no lo que hacen!" ¡Coherencia y autenticidad!”.

El Santo Padre ha aconsejado a los jóvenes ser trasparentes con sus confesores y contarles todo sin miedo, ya que esta transparencia les hará humildes. “Decid la verdad sin ocultar, sin medias palabras porque estáis hablando con Jesús en la persona del confesor. Y Jesús sabe la verdad. ¡Sólo Él te perdona siempre!”.

El Papa no ha olvidado subrayar que para edificar la vocación hacen falta cuatro pilares: vida espiritual, vida intelectual, vida apostólica y vida comunitaria. Aquí el Santo Padre ha acentuado el problema que nace de la vida comunitaria: los cotilleos. “Detrás de los cotilleos están las envidias, los celos, las ambiciones”. Francisco ha recordado que “¡no hablar mal de los demás es un precioso camino hacia la santidad!”, y ha recomendado a su vez la importancia de tener amigos que nos ayuden a no caer en el aislamiento ni en la disipación porque “una religiosa o religioso no puede ser una isla, sino una persona siempre disponible al encuentro”.

Papa Francisco ha reconocido querer una iglesia más misionera y no tan tranquila y ha pedido a los jóvenes presentes de no aprender del deporte que los viejos como él practican a menudo: ¡el deporte de las quejas!. Sed positivos, cultivad la vida espiritual…encontrad personas, sobre todo las despreciadas y perjudicadas. No tengáis miedo de salir e ir a contracorriente. Sed contemplativos y misioneros. Tened siempre a la Virgen con vosotros, rezad el Rosario…¡No dejadlo! Tened siempre a la Virgen con vosotros en vuestra casa, como la tenía el Apóstol Juan. Que Ella os acompañe y os proteja”. El Santo Padre les ha pedido que recen por él “también yo necesito oraciones, porque soy un pobre pecador, pero seguimos hacia delante”.

Al final, todos los presentes se dirigieron a la Basílica de San Pedro en procesión hasta los Jardines Vaticanos.

Nuestra misión es encontrar al Señor que nos consuela e ir a consolar al Pueblo de Dios, dice el Papa a jóvenes en camino vocacional

Ciudad del Vaticano, 7 de julio 2013 (VIS).-La alegría del consuelo, la Cruz y la oración han sido los puntos de referencia de la misión cristiana que el Papa Francisco ha propuesto a los jóvenes seminaristas, novicios y novicias de todo el mundo que han participado esta mañana en la santa misa celebrada en la basílica de San Pedro. Ofrecemos a continuación una amplia síntesis de la homilía pronunciada por el Santo Padre.

“Ustedes son seminaristas, novicios y novicias, jóvenes en el camino vocacional, provenientes de todas las partes del mundo: ¡representan a la juventud de la Iglesia! Si la Iglesia es la Esposa de Cristo, en cierto sentido ustedes constituyen el momento del noviazgo, la primavera de la vocación, la estación del descubrimiento...en la que se ponen las bases para el futuro...Hoy la palabra de Dios nos habla de la misión...

¿Cuáles son los puntos de referencia de la misión cristiana? Las lecturas que hemos escuchado nos sugieren tres: la alegría de la consolación, la cruz y la oración”.

“El primer elemento: la alegría de la consolación. El profeta Isaías se dirige a un pueblo que ha atravesado el periodo oscuro del exilio, ha sufrido una prueba muy dura; pero ahora, para Jerusalén, ha llegado el tiempo de la consolación; la tristeza y el miedo deben dejar paso a la alegría: ...¿Cuál es el motivo de esta invitación a la alegría? Porque el Señor hará derivar hacia la santa Ciudad y sus habitantes un "torrente" de consolación...un torrente de ternura materna: "Llevarán en brazos a sus criaturas y sobre las rodillas las acariciarán". Como la mamá pone al niño sobre sus rodillas y lo acaricia, así el Señor hará con nosotros y hace con nosotros. Éste es el torrente de ternura que nos da tanta consolación.... Todo cristiano, y sobre todo nosotros, estamos llamados a ser portadores de este mensaje de esperanza que da serenidad y alegría: la consolación de Dios, su ternura para con todos. Pero sólo podremos ser portadores si nosotros experimentamos antes la alegría de ser consolados por Él, de ser amados por Él. Esto es importante para que nuestra misión sea fecunda: sentir la consolación de Dios y transmitirla. A veces me he encontrado con personas consagradas que tienen miedo a la consolación de Dios, y… pobres, se atormentan, porque tienen miedo a esta ternura de Dios. Pero no tengan miedo...No tengan miedo de la consolación del Señor... Encontrar al Señor que nos consuela e ir a consolar al pueblo de Dios, ésta es la misión. La gente de hoy tiene necesidad ciertamente de palabras, pero sobre todo tiene necesidad de que demos testimonio de la misericordia, la ternura del Señor, que enardece el corazón, despierta la esperanza, atrae hacia el bien. ¡La alegría de llevar la consolación de Dios!”

“El segundo punto de referencia de la misión es la cruz de Cristo. San Pablo, escribiendo a los Gálatas, dice: "Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo"... En su ministerio, Pablo ha experimentado el sufrimiento, la debilidad y la derrota, pero también la alegría y la consolación. He aquí el misterio pascual de Jesús: misterio de muerte y resurrección... En la hora de la oscuridad, en la hora de la prueba está ya presente y activa el alba de la luz y de la salvación. ¡El misterio pascual es el corazón palpitante de la misión de la Iglesia! Y si permanecemos dentro de este misterio, estamos a salvo tanto de una visión mundana y triunfalista de la misión, como del desánimo que puede nacer ante las pruebas y los fracasos. La fecundidad pastoral, la fecundidad del anuncio del Evangelio no procede ni del éxito ni del fracaso según los criterios de valoración humana, sino de conformarse con la lógica de la Cruz de Jesús, que es la lógica del salir de sí mismos y darse, la lógica del amor. Es la Cruz –siempre la Cruz con Cristo, porque a veces nos ofrecen la cruz sin Cristo: ésa no sirve...Y desde la Cruz, acto supremo de misericordia y de amor, renacemos como "criatura nueva".”

“Finalmente, el tercer elemento: la oración. En el Evangelio hemos escuchado: "Rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies". Los obreros para la mies no son elegidos mediante campañas publicitarias o llamadas al servicio de la generosidad, sino que son "elegidos" y "mandados" por Dios. Él es quien elige, Él es quien manda... Él es quien encomienda la misión. Por eso es importante la oración. La Iglesia, nos ha repetido Benedicto XVI, no es nuestra, sino de Dios; ¡y cuántas veces nosotros, los consagrados, pensamos que es nuestra! La convertimos… en lo que se nos ocurre. Pero no es nuestra, es de Dios. El campo a cultivar es suyo. Así pues, la misión es sobre todo gracia. .. Y si el apóstol es fruto de la oración, encontrará en ella la luz y la fuerza de su acción”.

“Queridos seminaristas, queridas novicias y queridos novicios, queridos jóvenes en el camino vocacional...Óiganlo bien: "la evangelización se hace de rodillas". ¡Sean siempre hombres y mujeres de oración! Sin la relación constante con Dios la misión se convierte en función. Pero, ¿en qué trabajas tú? ¿Eres sastre, cocinera, sacerdote, trabajas como sacerdote, trabajas como religiosa? No. No es un oficio, es otra cosa. El riesgo del activismo, de confiar demasiado en las estructuras, está siempre al acecho. Si miramos a Jesús, vemos que la víspera de cada decisión y acontecimiento importante, se recogía en oración intensa y prolongada. Cultivemos la dimensión contemplativa, incluso en la vorágine de los compromisos más urgentes y duros. Cuanto más les llame la misión a ir a las periferias existenciales, más unido ha de estar su corazón a Cristo, lleno de misericordia y de amor. ¡Aquí reside el secreto de la fecundidad pastoral, de la fecundidad de un discípulo del Señor!”.

“Jesús manda a los suyos sin "talega, ni alforja, ni sandalias" . La difusión del Evangelio no está asegurada ni por el número de personas, ni por el prestigio de la institución, ni por la cantidad de recursos disponibles. Lo que cuenta es estar imbuidos del amor de Cristo, dejarse conducir por el Espíritu Santo, e injertar la propia vida en el árbol de la vida, que es la Cruz del Señor”.

“Con gran confianza les pongo bajo la intercesión de María Santísima. Ella es la Madre que nos ayuda a tomar las decisiones definitivas con libertad, sin miedo. Que Ella les ayude a dar testimonio de la alegría de la consolación de Dios, sin tener miedo a la alegría; que Ella les ayude a conformarse con la lógica de amor de la Cruz, a crecer en una unión cada vez más intensa con el Señor en la oración. ¡Así su vida será rica y fecunda!”.

Jesús no es un misionero aislado, involucra a sus discípulos, dice el Papa a la hora del ángelus

¡Queridos hermanos y hermanas buenos días!

Ante todo deseo compartir con ustedes la alegría de haber encontrado, ayer y hoy, a una peregrinación especial del Año de la fe: la de los seminaristas, de los novicios y de las novicias. Les pido que recen por ellos, para que el amor por Cristo madure cada vez más en su vida y se conviertan en verdaderos misioneros del Reino de Dios.

El Evangelio de este domingo (Lc 10,1-12.17-20) nos habla precisamente de esto: del hecho de que Jesús no es un misionero aislado, no quiere realizar solo su misión, sino que involucra a sus discípulos. Y hoy vemos que, además de los Doce apóstoles, llama a otros Setenta y Dos, y los envía a las aldeas, de dos en dos, a anunciar que el Reino de Dios está cerca. ¡Esto es muy bonito! Jesús no quiere obrar solo, ha venido a traer al mundo el amor de Dios y quiere difundirlo con el estilo de la comunión, con el estilo de la fraternidad. Por eso forma inmediatamente una comunidad de discípulos, que es una comunidad misionera. Inmediatamente los entrena a la misión, a ir.

Pero atención: la finalidad no es socializar, pasar el tiempo juntos, no, la finalidad es anunciar el Reino de Dios, ¡y esto es urgente!, también hoy es urgente, no hay tiempo que perder en charlas, no es necesario esperar el consenso de todos, es necesario ir y anunciar. A todos se lleva la paz de Cristo, y si no la reciben, se va hacia adelante. A los enfermos se les lleva la curación, porque Dios quiere curar al hombre de todo mal. ¡Cuántos misioneros hacen esto! Siembran vida, salud, consuelo en las periferias del mundo. ¡Qué bonito es esto! No vivir para sí mismo, no vivir para sí misma. Sino vivir para ir a hacer el bien. Hay tantos jóvenes hoy en la plaza.

Piensen esto, pregúntense, ¿Jesús me llama a ir, a salir de mí, a hacer el bien? A ustedes jóvenes, a ustedes chicos y chicas, les pregunto: ¿Ustedes son valientes, tienen la valentía de sentir la voz de Jesús? ¡Es bello ser misionero! Ah son buenos, eh, me gusta eso.

¿Quiénes son estos Setenta y Dos discípulos que Jesús envía? ¿Qué representan? Si los Doce son los Apóstoles, y por tanto representan también a los Obispos, sus sucesores, estos setenta y dos pueden representar a los demás ministros ordenados, a los presbíteros y diáconos; pero en sentido más amplio podemos pensar en los otros ministros en la Iglesia, en los catequistas, en los fieles laicos que se empeñan en las misiones parroquiales, en quien trabaja con los enfermos, con las diversas formas de necesidad y de marginación; pero siempre como misioneros del Evangelio, con la urgencia del Reino que está cerca. Todos deben ser misioneros. Todos pueden sentir esa llamada de Jesús e ir hacia adelante a anunciar el Reino.

Dice el Evangelio que estos Setenta y Dos volvieron de su misión llenos de alegría, porque habían experimentado el poder del Nombre de Cristo contra el mal. Jesús lo confirma: a estos discípulos Él les da la fuerza de derrotar al maligno. Pero añade: “No se alegren de que los espíritus se les sometan; alégrense de que sus nombres estén escritos en los cielos” (Lc 10,20). No debemos vanagloriarnos como si fuéramos nosotros los protagonistas: protagonista es uno solo, es el Señor, protagonista es la gracia del Señor. Él es el único protagonista. Y nuestra alegría es sólo ésta: ser sus discípulos, ser sus amigos.

Que la Virgen nos ayude a ser buenos obreros del Evangelio.Queridos amigos, la alegría, no tengan miedo de ser alegres, no tengan miedo de la alegría. Esa alegría que nos da el Señor cuando lo dejamos entrar en nuestra vida; dejemos que Él entre en nuestra vida y nos invite a salir fuera de nosotros, a las periferias de la vida, a anunciar el Evangelio. No tengan miedo de la alegría. ¡Alegría y coraje!

Papa invita a entrar en “lógica del don” y vivir la solidaridad

Roma, 16 (NE – eclesiales.org) El Papa Benedicto XVI destacó la necesidad de entrar en la “lógica del don” y vivir la solidaridad, al dirigirse este Domingo a los peregrinos congregados para el rezo del Angelus. Comentando el encuentro del Señor Jesús con el joven rico, el Papa afirmó que “Dios puede conquistar el corazón de una persona que posee muchos bienes y empujarla a la solidaridad y a compartirlos con los necesitados y los pobres; es decir, a entrar en la lógica del don”.

“Jesús enseña que para un rico es muy difícil entrar en el Reino de Dios pero no imposible”, afirmó el Santo Padre. Efectivamente, a través de la “lógica del don” la persona se sitúa en el camino de Jesús que, como escribe San Pablo “siendo rico, se hizo pobre por vosotros, para que vosotros seáis ricos por su pobreza”.

El Papa recordó asimismo unas palabras de San Clemente de Alejandría, quien escribe que “la parábola enseña a los ricos que no deben dejar de lado su salvación como si ya estuvieran condenados, ni tienen que tirar al mar la riqueza, ni condenarla como insidiosa u hostil para la vida, sino que deben aprender cómo usarla”.

“La historia de la Iglesia -concluyó el Santo Padre- está llena de ejemplos de personas ricas que han empleado sus bienes de forma evangélica, alcanzando la santidad”.