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Papa invita a peregrinos a dejar que María “guíe nuestros pasos” en el Tiempo Pascual Roma, 18 (NE – eclesiales.org) Como es tradición, en el lunes después del Domingo de Resurrección, conocido como “Lunes del Angel”, el Papa Benedicto XVI rezó la oración del Regina Caeli junto a numerosos peregrinos. La oración mariana tuvo lugar en el Palacio Apostólico de Castelgandolfo. Antes de iniciar la oración, el Santo Padre reflexionó sobre “el típico carácter mariano de la cita” que lo indujo a “vivir el gozo espiritual de la Pascua en comunión con María Santísima, pensando en cuál debe haber sido su gozo por la resurrección de Jesús”. “María –afirmó el Pontífice– ha custodiado en su corazón la ‘buena noticia' de la resurrección, fuente y secreto del verdadero gozo y de la auténtica paz, que Cristo muerto y resucitado nos ha conquistado con el sacrificio de la Cruz”. En sus palabras, el Papa expresó su deseo de que “María continúe guiando nuestros pasos en este tiempo de gozo espiritual, para que podamos crecer cada vez más en el conocimiento y en el amor del Señor y ser así testimonios y apóstoles de su paz”. Asimismo, el Santo Padre recordó que hacía 500 años, el 18 de abril de 1506, se ponía la primera piedra de la nueva Basílica de San Pedro. Al respecto, el Papa pidió que este aniversario “despierte en todos los católicos el deseo de ser ‘piedras vivas' para la construcción de la Iglesia santa, en la cual resplandece la ‘luz de Cristo', a través la caridad vivida y testimoniada delante del mundo”. “Que el Señor Resucitado haga sentir por todas partes su fuerza de vida, de paz y de libertad”, pide Papa Benedicto XVI en mensaje de Pascua Roma, 17 (NE – eclesiales.org) “Que el Señor Resucitado haga sentir por todas partes su fuerza de vida, de paz y de libertad”. Así lo pidió ayer domingo el Papa Benedicto XVI, en su mensaje el día del Domingo de Resurrección. Antes de impartir la bendición “urbi et orbi” a los miles de peregrinos presentes en la plaza de San Pedro y a quienes le escuchaban a través de los medios de comunicación, el Papa recordó el triunfo de Jesús sobre la muerte. “Hoy, también en esta época nuestra marcada por la inquietud y la incertidumbre, revivimos el acontecimiento de la Resurrección, que ha cambiado el rostro de nuestra vida, ha cambiado la historia de la humanidad”, destacó el Pontífice. “Cuantos permanecen todavía bajo las cadenas del sufrimiento y la muerte, aguardan, a veces de modo inconsciente, la esperanza de Cristo resucitado”. En su mensaje, el Papa manifestó su esperanza en que “el espíritu del Resucitado traiga consuelo y seguridad”, en especial a aquellas regiones del mundo afectadas por la guerra y la violencia. “La Iglesia repite con firmeza: “Cristo ha resucitado – Christós anésti”. Que la humanidad del tercer milenio no tenga miedo de abrirle el corazón. Su Evangelio sacia plenamente el anhelo de paz y de felicidad que habita en todo corazón humano. Cristo ahora está vivo y camina con nosotros. ¡Inmenso misterio de amor! Christus resurrexit, quia Deus caritas est! Alleluia!”, concluyó. Papa Benedicto XVI: “La vida nos llega del ser amados por Aquél que es la Vida” Roma, 17 (NE – eclesiales.org) El sábado por la noche el Papa Benedicto XVI presidió en la Basílica de San Pedro la celebración eucarística de la solemne Vigilia Pascual, la primera de su pontificado. Ante una Basílica llena de asistentes, el Santo Padre afirmó que “Jesús no es un personaje del pasado. Él vive y, como ser viviente, camina delante de nosotros; nos llama a seguirlo a Él, el viviente, y a encontrar así también nosotros el camino de la vida”. La vigilia comenzó a las 10 de la noche en el atrio de la Basílica. Luego de la bendición del fuego, y la iluminación del cirio pascual, los asistentes fueron ingresando a la Basílica con una vela encendida. Asimismo, durante la celebración, el Papa administró a siete jóvenes catecúmenos provenientes de Albania, Bielorrusia, Perú, Japón, Colombia y Camerún los sacramentos del Bautismo y de la Confirmación. Durante su homilía, hablando de la Resurrección, el Papa afirmo que “está claro que este acontecimiento no es un milagro cualquiera del pasado, cuya realización podría ser en el fondo indiferente para nosotros. Es un salto cualitativo en la historia de la ‘evolución' y de la vida en general hacia una nueva vida futura, hacia un mundo nuevo que, partiendo de Cristo, entra ya continuamente en este mundo nuestro, lo transforma y lo atrae hacia sí. Pero, ¿cómo ocurre esto? ¿Cómo puede llegar efectivamente este acontecimiento hasta mí y atraer mi vida hacia Él y hacia lo alto? La respuesta, en un primer momento quizás sorprendente pero completamente real, es la siguiente: dicho acontecimiento me llega mediante la fe y el bautismo”. “El gran estallido de la resurrección nos ha alcanzado en el Bautismo para atraernos –señaló más adelante el Papa-. Quedamos así asociados a una nueva dimensión de la vida en la que, en medio de las tribulaciones de nuestro tiempo, estamos ya de algún modo inmersos. Vivir la propia vida como un continuo entrar en este espacio abierto: éste es el sentido del ser bautizado, del ser cristiano. Ésta es la alegría de la Vigilia pascual. La resurrección no ha pasado, la resurrección nos ha alcanzado e impregnado. A ella, es decir al Señor resucitado, nos sujetamos, y sabemos que también Él nos sostiene firmemente cuando nuestras manos se debilitan. Nos agarramos a su mano, y así nos damos la mano unos a otros, nos convertimos en un sujeto único y no solamente en una sola cosa. Yo, pero ya ‘no' soy yo: ésta es la fórmula de la existencia cristiana fundada en el bautismo, la fórmula de la resurrección en el tiempo. Yo, pero ya ‘no' soy yo: si vivimos de este modo transformamos el mundo. Es la fórmula de contraste con todas las ideologías de la violencia y el programa que se opone a la corrupción y a las aspiraciones del poder y del poseer”. “‘Viviréis, porque yo sigo viviendo', dice Jesús en el Evangelio de San Juan a sus discípulos, es decir, a nosotros. Viviremos mediante la comunión existencial con Él, por estar insertos en Él, que es la vida misma. La vida eterna, la inmortalidad beatífica, no la tenemos por nosotros mismos ni en nosotros mismos, sino por una relación, mediante la comunión existencial con Aquél que es la Verdad y el Amor y, por tanto, es eterno, es Dios mismo. La mera indestructibilidad del alma, por sí sola, no podría dar un sentido a una vida eterna, no podría hacerla una vida verdadera. La vida nos llega del ser amados por Aquél que es la Vida; nos viene del vivir con Él y del amar con Él. Yo, pero ya ‘no' soy yo: ésta es la vía de la Cruz, la vía que ‘cruza' una existencia encerrada solamente en el yo, abriendo precisamente así el camino a la alegría verdadera y duradera”. Papa explica sentido de celebraciones por Semana Santa Roma, 13 (NE – eclesiales.org) El Papa Benedicto XVI dedicó la catequesis de la audiencia general de ayer miércoles al Triduo pascual, explicando el sentido de las celebraciones. "Ayudados por los ritos sagrados -dijo el Santo Padre a los 40.000 peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro- reviviremos el misterio de la pasión, muerte y resurrección del Señor, reavivando en nosotros el deseo de seguirlo generosamente". "En la misa vespertina "in Cena Domini" del Jueves Santo -explicó el Papa- se conmemora el ofrecimiento total que Cristo ha realizado de sí mismo a la humanidad en el sacramento de la Eucaristía, dejándonos el "mandatum novum" del amor fraterno, significado en el lavatorio de los pies. La jornada concluye con la adoración eucarística, en recuerdo de la agonía del Señor en el Huerto". "El Viernes Santo, centrado en la Pasión, es un día de ayuno y penitencia orientado a la contemplación de la Cruz, misterio en el que se cumple el amor en su forma más radical. El Sábado Santo, la Iglesia, que permanece en oración ante el sepulcro, elevará en la solemne Vigilia, el canto gozoso del Gloria y del Aleluya, porque Cristo ha resucitado y vencido a la muerte". El Papa invitó también a prepararse a la Pascua con una buena confesión. "Somos conscientes de ser pecadores -dijo-, pero confiamos en la misericordia divina. Reconciliémonos con Cristo para disfrutar, con más intensidad, de la alegría que nos comunica con su resurrección. Su perdón, que nos da con el sacramento de la penitencia, es fuente de paz interior y exterior y nos hace apóstoles de paz en el mundo, donde desgraciadamente persisten las divisiones, los sufrimientos, los dramas de la injusticia, del odio y de la violencia, de la incapacidad de reconciliarse y de volver a empezar de nuevo, con el perdón sincero". La celebración de la muerte y la resurrección de Cristo, concluyó el Papa Benedicto XVI, "nos da la certeza de que el mal no tiene la última palabra: confortados por esta certeza podremos trabajar, con más fuerza y entusiasmo, en la construcción de un mundo más justo". Papa pide a jóvenes ser apóstoles de jóvenes Roma, 11 (NE – eclesiales.org) Al recibir ayer a un grupo de jóvenes participantes en un congreso internacional de universitarios, el Papa Benedicto XVI les recordó que el encuentro con Cristo debe llevar al anuncio del Evangelio. Es Cristo, señaló el Papa, “quien orienta vuestros pasos, vuestros estudios universitarios y vuestras amistades. (...) Para cada uno de vosotros, al igual que para los apóstoles, el encuentro personal con el Maestro Divino, que os llama amigos, puede ser el comienzo de una aventura extraordinaria: la de convertiros en apóstoles entre vuestros coetáneos, para llevarlos a experimentar, como vosotros, la amistad con Dios hecho hombre". En su discurso, el Papa observó que "desgraciadamente en nuestra época las nuevas tecnologías y los medios de comunicación social no siempre favorecen las relaciones personales, el diálogo sincero, la amistad entre las personas y no siempre ayudan a cultivar la interioridad de la relación con Dios". "Los que han descubierto a Cristo no pueden por menos que llevar a los otros hacia El, ya que una gran alegría no se guarda para sí mismo, sino que se comunica. Esta es la tarea a la que os llama el Señor”, afirmó más adelante el Papa. "Si cultiváis la amistad con Jesús, si sois asiduos en la práctica de los sacramentos, especialmente de los sacramentos de la Penitencia y la Eucaristía, podréis convertiros -concluyó el Papa, en la "nueva generación de apóstoles, enraizados en la palabra de Cristo, capaces de responder a los desafíos de nuestro tiempo y dispuestos a difundir el Evangelio por todas partes". Confirman viaje del Papa Benedicto XVI a Polonia Roma, 11 (NE – eclesiales.org) La Santa Sede confirmó este fin de semana que el Papa Benedicto XVI viajará a Polonia a fines de mayo, en el que será el segundo viaje apostólico fuera de Italia de su Pontificado. Según se dio a conocer a través de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, el Papa realizará su primer viaje apostólico a Polonia del 25 al 28 de mayo. El Papa irá a Varsovia, Czestochowa, Cracovia, Wadowice, Kalwaria Zebrzydowska y Auschwitz. La Cruz, signo de reconciliación y de amor, recuerda Papa Benedicto XVI Roma, 11 (NE – eclesiales.org) Miles de jóvenes de diversos lugares del mundo se congregaron este domingo en la Plaza San Pedro para participar de la Misa de Domingo de Ramos presidida por el Papa Benedicto XVI. La celebración coincidió con la XXI Jornada Mundial de la Juventud, cuyo tema es: "Lámpara para mis pasos es tu palabra, luz en mi camino". Antes de la Misa, el Santo Padre bendijo las palmas y los ramos de olivo en el obelisco de la plaza y posteriormente se dirigió en procesión hasta el altar. Comentando las palabras del profeta Zacarías sobre el rey venidero el Papa afirmó que el profeta “nos muestra que este rey será un rey de paz. (...) En la figura de Jesús esto se concreta en el signo de la Cruz. (...) La nueva arma que Jesús pone en nuestras manos es la Cruz, signo de reconciliación, signo del amor que es más fuerte que la muerte. Cada vez que nos hacemos la señal de la Cruz tenemos que recordar que no nos podemos oponer a la injusticia con otra injusticia, a la violencia con otra violencia. Sólo podemos vencer el mal con el bien y jamás devolviendo mal por mal". "Las tres características anunciadas por el profeta -pobreza, paz, universalidad-, están resumidas en el signo de la Cruz. Por este motivo, y con razón, la Cruz se ha convertido en el centro de las Jornadas Mundiales de la Juventud. Hubo un período -y no ha quedado totalmente superado- en el que se rechazaba el cristianismo precisamente a causa de la Cruz. La Cruz habla de sacrificio, se decía, la Cruz es signo de negación de la vida. Nosotros, sin embargo, queremos la vida entera, sin restricciones y sin renuncias". "El domingo de Ramos, sin embargo, nos dice que el auténtico gran "sí" es precisamente la Cruz, que la Cruz es el auténtico árbol de la vida. No alcanzamos la vida adueñándonos de ella, sino dándola. El amor -terminó- es entrega de nosotros mismos y, por este motivo, es el camino de la vida auténtica simbolizada por la Cruz". Papa destaca peregrinación de Cruz de la JMJ por el mundo Roma, 11 (NE – eclesiales.org) Al concluir el día domingo la solemne celebración Eucarística del Domingo de Ramos, el Papa Benedicto XVI dirigió unas palabras antes de rezar el Angelus a los peregrinos que llenaban la Plaza San Pedro. El Papa destacó que al final de la oración mariana, una delegación de jóvenes de Colonia, la ciudad donde se celebró la última Jornada Mundial de la Juventud, entregaría a sus coetáneos de Sydney la Cruz que acompaña esas jornadas. "La entrega de la cruz -dijo el Santo Padre- se ha convertido en una tradición (...) sumamente simbólica, que hay que vivir con gran fe, comprometiéndose en recorrer un camino de conversión tras las huellas de Jesús". "Esta fe nos la enseña María Santísima, que fue la primera en creer y en llevar su propia cruz junto con el Hijo, experimentando después con El la alegría de la resurrección. Por eso, la cruz de los jóvenes va acompañada por un icono de la Virgen, que reproduce el de María "Salus Populi Romani", que se venera en la basílica de Santa María la Mayor, la basílica más antigua dedicada a la Virgen en Occidente". La cruz y la imagen de la Virgen viajarán por varios países africanos, recordó el Papa, "para manifestar la cercanía de Cristo y de su Madre a las poblaciones de ese continente, sometidas a duras pruebas por tantos sufrimientos" y pasarán en el próximo mes de febrero a Oceanía para recorrer después las diócesis australianas y llegar a Sydney en julio de 2008. |
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