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Noticias de la Familia SodálitePerú: Card. Rodé ordena diáconos a dos integrantes del Sodalicio de Vida Cristiana Lima, 11 (NE – eclesiales.org) En el marco de una intensa celebración Eucarística presidida por el Cardenal Franc Rodé, Prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica, dos integrantes del Sodalitium Christianae Vitae recibieron ayer la ordenación diaconal. La Eucaristía se celebró en la iglesia Nuestra Señora de la Reconciliación en la capital peruana, que se vio colmada de integrantes de la Familia Sodálite, familiares y amigos de los dos nuevos diáconos. Hernán Alvarez, peruano de 32 años, y Alejandro Gallego, colombiano de 33 años, recibieron del Cardenal Prefecto este primer grado del sacramento del Orden Sacerdotal, en medio de la alegría de los participantes. EE.UU.: Se realizó con gran entusiasmo y participación primer Convivio en Connecticut Bridgeport, 18 (NE – eclesiales.org) Más de 200 chicos y chicas de diversos colegios en Connecticut, Estados Unidos, participaron el fin de semana en el primer Convivio que se realiza en este estado. El congreso, que congrega a alumnos en los últimos años de escuela, fue ocasión para que la multitud de jóvenes participantes reflexionaran sobre su fe y profundizaran en su compromiso de vida cristiana. El Convivio se realizó del 12 al 14 en la Universidad del Sagrado Corazón, con el tema “What are you searching for? The happiness you are searching for has a name”. (¿Qué es lo que estás buscando? “La felicidad que buscas tiene un nombre” ). Con una constancia llena de inspiración cristiana los más de 200 jóvenes y sus animadores y animadoras participaron en el Convivio Connecticut, que culminó con una solemne Misa en la Capilla del Espíritu Santo. Durante el intenso encuentro de fe Mons. William Lori, Obispo de Bridgeport, alentó a los jóvenes a un mayor compromiso con la vida cristiana. MVC lanza campaña de aydua material y espiritual para afectados por terremoto en Chile Santiago de Chile, 5 (NE – eclesiales.org) Integrantes del Movimiento de Vida Cristiana han lanzado un proyecto de ayuda solidario, con el fin de ayudar lo más posible, tanto material como espiritualmente, a los damnificados por el terremoto que asoló tierras chilenas el pasado 27 de febrero. La campaña del MVC busca proporcionar alimentos, medicinas, así como acompañamiento espiritual. Esta campaña presenta un sitio web http://mvcsolidario.org/es en el que, quien así lo desee puede hacer su contribución en dinero, alimentos no perecibles, y en el que también puede unirse a la campaña de oración por los hermanos chilenos. Asimismo, se ha iniciado un blog con el fin de alentar las oraciones por las víctimas del terremoto, donde además se pueden dejar mensajes de esperanza para los afectados. Se puede visitar el blog en http://estamoscontigochile.blogspot.com/ Lima, 1 (NE – eclesiales.org) D. Luis Fernando Figari, Fundador de la Familia Sodálite, invitó a rezar por el pueblo chileno, afectado por el trágico terremoto ocurrido el pasado Domingo, así como a muestras concretas de solidaridad fraterna con los afectados. Ante el fortísimo terremoto que asoló Chile, alcanzando 8.5 grados en la escala Richter, el Fundador de la Familia Sodálite invitó a los miembros de esta familia espiritual en los diversos países del mundo a elevar sus oraciones por las víctimas del sismo y sus familiares, así como por los millares de damnificados. Igualmente señaló que los cataclismos de Haití y de Chile deberían llevar a una seria reflexión sobre el sentido de la existencia y el horizonte de eternidad de la vida humana. “Trágicas situaciones como ésta deben llevarnos a la meditación sobre la fragilidad de la vida y el horizonte eterno al que el ser humano está llamado”, señaló. Igualmente invocó que “junto a las oraciones, que son fundamentales, se despierte en nuestros corazones un ardor solidario y fraterno que se haga concreto con los damnificados”. Hizo llegar también su testimonio de comunión en el Señor a los miembros de la Familia Sodálite que en Chile han sufrido en sus personas, familiares y amigos los efectos del reciente terremoto. Movimiento de Vida Cristiana celebra 20 años de peregrinar en Colombia Medellín, 22 (NE – eclesiales.org) Con una Solemne Eucaristía, presidida por Mons. Alberto Giraldo Jaramillo, Arzobispo emérito de Medelllín, el Movimiento de Vida Cristiana en Colombia celebró los 20 años de peregrinar en esas tierras. A la Eucaristía siguió un encuentro festivo en el que en un ambiente familiar se compartieron cantos y testimonios. Monseñor Giraldo invito en la homilía a tomar una actitud de discípulos y leer la historia de cada uno y la del movimiento “a la luz de la fe ... y a poner el futuro en sus manos para ser fiel”. Al final de la Eucaristía integrantes del Movimiento rindieron un homenaje a Mons. Giraldo al concluir su ministerio como Arzobispo de Medellín. Una familia se acercó a ofrendarle una talla en madera representando al Señor Jesús crucificado y en sus palabras de agradecimiento Mons. Giraldo Jaramillo se refirió a sus conversaciones con el Fundador del Movimiento de Vida Cristiana, D. Luis Fernando Figari, y en palabras muy sentidas expresó sus sentimientos de comunión con la familia sodálite. El encuentro que siguió a la Eucaristía, contó con diversas manifestaciones artísticas de música y baile. Se inició con un saludo de Eduardo Regal, Coordinador general del Movimiento de Vida Cristiana, quien luego de manifestar su alegría por participar de la celebración, exhortó a los participantes tomar conciencia de “qué grande ha sido el Señor con nosotros”. “¡Qué bueno ha sido Dios con nosotros!, ¡cuántas bendiciones nos ha dado!” dijo, para terminar citando la frase del Fundador: “Avanzando, Señor, avanzando”. Durante el encuentro se compartieron diversos testimonios, recordando algunos hitos del Movimiento en los distintos lugares y compartiendo la experiencia de vida cristiana y compromiso. Adultos, jóvenes, consagrados, familias, todos manifestaron la bendición de la espiritualidad sodálite, y el ardor por lanzarse al horizonte de la misión. Hacia el final de la celebración se dio lectura al mensaje que el Fundador del Movimiento de Vida Cristiana, Luis Fernando Figari, envió a los participantes. Invitó primeramente a los miembros del Movimiento de Vida Cristiana en Colombia a dar gracias a Dios por las abundantes “muestras del amor de Dios” y a descubrir en ello su “pedagogía amorosa”. Destacó en particular la bendición de “tantos jóvenes” que han respondido “al llamado a una vida de plena disponibilidad” y se han comprometido “con un gran número de obras de anuncio evangelizador y de acción solidaria”. Luego de agradecer los “tiernos cuidados” de la Virgen, manifiestos en los 20 años transcurridos, agradeció también a “los Pastores que nos han acompañado en estos 20 años”. Luego de recordar los múltiples desafíos que enfrenta la misión en Colombia, exhortó a los presentes a “dar un ardoroso testimonio de nuestra convicción de Fe de que los anhelos más profundos del ser humano sólo encuentran una respuesta auténtica en el Señor Jesús, y que sólo tras sus huellas se puede construir una sociedad en la que el ser humano encuentre un ámbito de auténtico desarrollo y despliegue”. Por ello los invitó “a recibir como María -con reverencia y ardor- el llamado de Dios. Láncense como Ella, con generosidad, sin cálculos humanos, a dar gloria a Dios, cumpliendo la obra que se nos ha encomendado en el Designio Reconciliador”. Luego de exhortar a los participantes a renovar su amor filial a la Madre del Señor, concluyó encomendándolos a la intercesión de la Virgen de Chiquinquirá. A las palabras del Fundador los participantes en el encuentro respondieron cantando un himno de compromiso con la santidad y la misión, que entonaron dando expresión al espíritu de familia propio del Movimiento. Santiago de Guayaquil, 9 (NE – eclesiales.org) Con la inmensa y bella catedral gótica de la Arquidiócesis de Santiago de Guayaquil llena de entusiastas participantes de la Familia Sodálite, el Arzobispo de Quito y Primado del Ecuador, Mons. Raúl Eduardo Vela Chiriboga presidió una solemne concelebración en la Solemnidad de la Inmaculada Concepción, declarada Patrona y especial protectora de la República del Ecuador por la Convención Nacional de 1851. Con la solemne Eucaristía se celebró asimismo un nuevo aniversario de la fundación del Sodalitium Christianae Vitae y la clausura de la III Asamblea Plenaria del Movimiento de Vida Cristiana, que se llevó a cabo en esta ciudad. Entre los presentes en la Santa Misa se encontraba el Superior General del Sodalitium y Fundador del MVC, D. Luis Fernando Figari, el Coordinador del Movimiento de Vida Cristiana, Eduardo Regal Villa, así como los dirigentes internacionales de ese movimiento eclesial y los participantes en la III Asamblea Plenaria que se llevó a cabo en la Arquidiócesis del Guayas del 1 al 8 de diciembre de este año. El Arzobispo Vela Chiriboga resaltó durante una intensa homilía la alegría de celebrar con toda la Iglesia la Solemnidad de la Inmaculada, así como el 38 aniversario de la fundación del Sodalitium, y la feliz culminación de la III Asamblea Plenaria de un movimiento eclesial latinoamericano extendido por los cinco continentes. El Arzobispo Primado del Ecuador hizo alusión a los tres elementos que coincidían en la acción de gracias a Dios, deteniéndose en cada uno de ellos y destacando la acción de la gracia en su realización. Así comentó la fuerza del Espíritu actuando en la Virgen y la cooperación de María a la invitación que el mensajero divino le presentó, comentando pasajes de la lectura de la Anunciación. Se refirió a aquel 8 de diciembre de 1971 en que la acción del Espíritu movió a Luis Fernando Figari a dar el paso de iniciar lo que daría lugar a la gran Familia Sodálite, destacando algunos rasgos de su cooperación. Recordó el haber participado con el Fundador en la Conferencia Episcopal de Aparecida, y dio lectura a un texto suyo sobre la alegría que debe marcar la vida cristiana y la adhesión que el fiel de la Iglesia debe tener para con la persona del Señor Jesús. Hizo también referencia a la trascendencia de la III Asamblea Plenaria del MVC que había culminado precisamente el día de hoy. Resaltó la importancia de delegados de tantas naciones llegados a la ciudad de Santiago de Guayaquil y que luego de una experiencia de comunión, de oración en común, de reflexión volvían a sus naciones. Destacó que todo ello era un signo claro de la esperanza cristiana, resaltando palabras del Fundador en el sentido del horizonte de esperanza que se debe vivir junto al Señor Jesús, y encomendándose siempre a la guía e intercesión de la Inmaculada Virgen María. Santiago de Guayaquil, 8 (NE – eclesiales.org) En el marco de las labores de la III Asamblea Plenaria del Movimiento de Vida Cristiana, D. Luis Fernando Figari, fundador de este movimiento eclesial, ofreció una conferencia bajo el título "Construyendo el presente y el futuro en horizonte de esperanza", con la que culminó la jornada del día 7 de diciembre. Durante su conferencia, luego de hacer un análisis de la crisis del mundo y su influjo en el cristiano, el fundador de diversas asociaciones eclesiales alentó a los asambleístas a construir el presente y el futuro en el horizonte de la esperanza, siendo ésta una ocasión de aferrarnos al madero de Cristo, acoger al Señor Jesús en nuestras vidas, acoger los auxilios de Santa María en el camino de la santidad y a lanzarnos al apostolado que irradie santidad y transmita al Señor. Tras hacer un recorrido por las reflexiones y el trabajo realizados anteriormente por el MVC en la I y II Asambleas Plenarias, realizadas en Roma (Italia) y Lima (Perú) respectivamente, Luis Fernando analizó la crisis del mundo y su influjo en el cristiano de hoy, explicando que ese diagnóstico es para que "ustedes se comprometan más con la Iglesia y nuestra espiritualidad, para que nuestros planteamiento se aproximen con seriedad al diagnostico, con el realismo de la esperanza, para conseguir un mundo más justo y reconciliado, en las sendas de la santidad y apostolado". Más adelante explicó que los emevecistas están llamados a ser "artesanos de la reconciliación" para ser "efectivos obreros en la mucha mies, que en medio de alegrías y dolores abrazamos la caridad de Cristo como nos enseña el Concilio Vaticano II", dijo. "El emevecista - agregó - debe partir de su identidad como persona humana y católica, aquella que percibe nostalgia de infinito, llamado a la santidad, que responde al ansia de anunciar al Señor Jesús, como reconciliador del hombre que ofrece la clave, el camino para avanzar hacia el encuentro eterno, para transformar el mundo según el divino plan". Explicó que los integrantes del MVC buscan comunicar su fe y "divulgar con ardor que la vida humana tiene sentido, que el anuncio es un gozo, que acoger el cambio y el horizonte de esperanza es posible, como Santa Maria, la primera discípula". Luis Fernando señaló que el secularismo es "una grave amenaza" que excluye a Dios y a su divino Plan de la vida del ser humano, que alimenta la indiferencia y el divorcio entre fe y vida. "La crisis de fe y la avanzada de la nada hacen despertar la desesperanza. Para mí hay una relación muy cercana entre pérdida de fe, la nada y la desesperanza", añadió. Con fuerte y firme voz, Luis Fernando señaló que la crisis de hoy produce angustia y sufrimiento, pero que para el creyente debe ser ocasión de acercarse a Cristo, abriendo el horizonte de la esperanza. "Con una identidad católica debilitada, se debilita la fe y el amor a la Iglesia, lo que facilita que las personas que sufren este debilitamiento la reemplacen por vagas creencias y se alejen de una coherente práctica de la fe", dijo. Alentó a los asambleístas a reafirmar su identidad católica y a que ésta se refleje en toda su conducta, en la vida social y cultural, siendo una "convicción personal que el Señor Jesús sale al encuentro de cada uno para redimirnos y reconciliarnos". "Es María nuestra Madre - continuó - quien nos auxilia en el camino de la santidad", exhortando luego a los emevecistas a vivir la espiritualidad de María, dejándose configurar con el Señor Jesús para así alcanzar la santidad. Luis Fernando, en sus palabras finales, alentó a los emevecistas a que el apostolado sea irradiación de santidad. "Dios nos invita a ser sus apóstoles por amor y por ternura, tenemos que dejarnos acoger por el Señor Jesús, para que su luz se encienda totalmente en nuestros corazones… Nuestro llamado busca ser un incendio que lo transforme todo con el fuego del amor divino, iluminando la noche oscura y tenebrosa de tantos, dándoles el calor de la fe. Sólo así podremos cumplir realmente con las palabras del Señor Jesús que han servido de lema en esta Asamblea: ‘Yo os he elegido para que vayáis y deis fruto y vuestro fruto permanezca (Jn 15,16)’", concluyó. Luego de su intervención hubo un interesante diálogo de intercambio de preguntas y respuestas entre Luis Fernando y los delegados representantes de los diferentes países en donde se encuentra el MVC. Multitudinario encuentro con el Fundador del MVC en Santiago de Guayaquil Santiago de Guayaquil, 7 (NE – eclesiales.org) Cerca de cuatro mil personas se reunieron con el fundador del Movimiento de Vida Cristiana, D. Luis Fernando Figari, en un multitudinario encuentro realizado este sábado en Santiago de Guayaquil. A las cinco de la tarde, el amplio espacio del Centro de Convenciones Simón Bolívar se encontraba a su máxima capacidad, con entusiastas participantes que agitaban banderines celeste y blanco –los colores de la ciudad- y coreaban cantos y barras del MVC, preparándose para el encuentro. Las actividades del Encuentro del MVC se iniciaron con una hermosa procesión en andas de Nuestra Señora de la Reconciliación, quien recorrió el amplio pasillo central bajo una lluvia de pétalos y acompañada por el canto “Nuestra Señora de la Reconciliación”, con sus estrofas entonadas en varios idiomas. Tras una ceremonia inicial, con lecturas de la Sagrada Escritura y oraciones participadas por los millares de asistentes, el Fundador del MVC, D. Luis Fernando Figari, fue invitado a hacer uso de la palabra desde el amplio estrado cubierto por una gigantografía con el rostro del Señor Jesús y la frase que pronunció: «Yo os he elegido a vosotros y os he destinado para que vayáis y deis fruto y vuestro fruto permanezca». «Ante todo doy gracias a Dios, fuente de todo bien, por estar una vez más en esta tierra querida de Santiago de Guayaquil, ciudad de Cristo y de María», fueron las palabras iniciales del Fundador. «No quiero ocultar mi enorme alegría de estar acá reunido con Uds., celebrando en familia espiritual nuestra fe, el mayor bien que tenemos, y mirando espiritualmente al apóstol Santiago, cuyo nombre despierta ecos de cercanía a Jesús, ecos de Evangelio, de compromiso apostólico, de épico alzar las banderas de Cristo, como ustedes alzan las blanquicelestes de la Virgen María, que simboliza vuestra ciudad, y cantan sobre sí mismos llamándose “madera de guerrero”». «En 1851, tres años antes de la proclamación del Dogma de la Inmaculada Concepción por el beato Pío IX, La Convención Nacional del Ecuador, decretó mediante ley del 17 de marzo de 1851: “La Purísima Virgen María, en el misterio de su Inmaculada Concepción, será reconocida como patrona y especial protectora de la República”. Esta preparación mariana, con otros jalones de vuestra historia nacional como la consagración al Inmaculado Corazón de María a fines de ese siglo, llevan a Jesús, a cuyo Sacratísimo Corazón fue consagrado en Ecuador en el año 1873. Ambas consagraciones son una avanzada entre los pueblos del mundo; son los ecuatorianos los primeros en efectuar esa consagración nacional a la Inmaculada y al Sagrado Corazón. Cómo no ver en ello un signo que desde vuestra historia llega a ustedes, y aparece fuerte y resonante en este encuentro de fe», señaló. Preguntando a los asistentes: «¿No lo ven ustedes?», un sonoro «¡Sí!» retumbó en el amplio ambiente del Centro de Convenciones donde se desarrollaba el encuentro emevecista. Pasó luego a saludar al Coordinador General del MVC, D. Eduardo Regal Villa, así como a los más de doscientos delegados llegados de los cinco continentes para participar en la III Asamblea Plenaria del MVC, que se está realizando en Santiago de Guayaquil en estos días. Hizo breve referencia a una de las lecturas con que se inició el Encuentro, diciendo: «Cuando el Ángel Gabriel lleva la Buena Noticia de Dios a la Virgen María, la primera palabra que pronuncia es Jaire, Alégrate. La vida cristiana es alegre, pues participamos de la alegría del Señor Jesús, y ello se manifiesta cuando celebramos la fe, se manifiesta en este encuentro, en el júbilo, en los cantos, en las oraciones y mensajes. Con María nos alegramos por la Buena Nueva de Jesús, con Ella celebramos la Buena Noticia». «Hemos hablado de las tinieblas de un mundo que se cierra a Dios. Hoy vivimos tiempos difíciles, en tantos aspectos. Pero no es que esto se produzca de un momento para otro. Tiene su historia. En el siglo XIX un autor alemán, Nietzsche, escribió Más allá del bien y del mal, parece ser un eco implícito de Eva en el Paraíso, cuando se enreda, se confunde y quiere ir más allá del dilema fascinada por la engañosa tentación —como todas— del demonio-serpiente que le presenta todo bajo la impresión o especie de luz, deslizando la ponzoña que despierta su egoísmo y la hace ver así. De ese enredo de ambición, egoísmo, engaño, atracción subjetivista, nace la decisión de rechazar el amor de Dios y surge el pecado original, la clave explicativa de los problemas del ser humano». «El modelo quedó forjado; cuando más se procura huir del bien explícito —porque es exigente, demanda mucho, no gusta o incluso disgusta al “sabor” del paladar de la subjetividad—, la persona flaquea atraída y fascinada por el abismo del mal y no pocas veces termina cayendo en él, devorada por su vacío». Pasó luego a analizar algunas reacciones frente a la tentación del mal en el mundo de hoy, y señaló: «Hoy los efectos del mal abundan —drogas, aborto, eutanasia, pansexualismo, pérdida de identidad, injusticias, etc.—. Todo justificado en una tentación galopante de supuestos bienes y publicitados argumentos. Pero, no todos sucumben como es obvio. Hay quienes aunque no sucumben a las presiones del mal no tienen la fuerza para romper con evangélica radicalidad con el mal que se le presenta como bien». Los llamó «medioqueredores, tibios, seguidores de Cristo hasta el Domingo de Ramos, pero callan ante las voces que el Viernes claman ante Pilato: “Crucifícale”». Tras referirse a «corazones comprometidos a medias» y «la tragedia del divorcio de fe y vida», indicó que «otros andan confundidos, sumidos en la ignorancia, con una fe de niños que sólo se alimentó con los nutrientes propios de esa edad, de una categorización madura que fuera más allá de los emocionalismos buenos para los infantes pero insuficientes para los jóvenes y los adultos. La ignorancia de la fe es un gran enemigo de la persona. La ignorancia hasta de lo fundamental, de las verdades del Catecismo». Tras hacer unas referencias antropológicas señalando que la persona es fundamentalmente una «creatura trascendente» que «está sellada por su inteligencia, su aprendizaje, comprensión y articulación de ideas», añadió: «De allí el hambre de verdad que lo superior del hombre tiene. Cuando se renuncia a ello queda sólo el mundo de los sentidos, lo sensual, emocional y el resto que se comparte con los animales». En este punto sugirió que las direcciones nacionales del MVC inicien una campaña de escuelas de catequesis y pidió voluntarios para ellas, elevándose centenares de manos en señal de respuesta. Tras un reflexión sobre la importancia de madurar en la verdad como se madura en la edad, dijo: «Hay que tomar el amor de Dios es serio. Hay que abrirse a Él. Hay que salir al encuentro del Señor Jesús, que a cada paso se hace el encontradizo para darnos la ocasión de encontrarnos con Él y adherirnos a Él, como los sarmientos a la vid. Ésa es la fuente de la verdadera alegría, de la verdadera felicidad que todos ansiamos en nuestros corazones». Interrumpido varias veces por aplausos y barras, el Fundador siguió planteando la necesidad de un compromiso serio en medio de un mundo que todo lo agua. En tal sentido, luego de algunas reflexiones realizó una exégesis sumamente apelante de la historia del joven rico que aparece en los Evangelios, destacando que el Señor conoce la interioridad de cada cual. Mostró cómo Jesús con sus respuestas al joven que pedía qué más podía hacer para alcanzar la perfección iba buscando mostrarle quién era, y lo que realmente ocurría en su corazón. Destacó entre otras características que el joven no se percata de que Jesús le menciona sólo los mandamientos para con el ser humano y no su base que son los mandamientos para con Dios: «El Señor le responde sólo con los mandamientos que se refieren a la justicia para con el prójimo, pero curiosamente omite los de Dios: Ama a Dios sobre todas las cosas, No jures en vano, Santifica las fiestas. El joven pasa eso por alto, no se detiene en ello, en lo fundamental no se para, y sigue con su ímpetu: “¿Qué más me falta?”». Pasó el Fundador a explicar el sentido de aquel mirar de amor de Jesús, en términos apelantes: «El Señor le permite experimentar en ese instante, a través de su mirada, todo el amor con que Él lo ama. Lo mismo hace con cada uno de nosotros. Aquel joven debió experimentar cómo el amor del Señor lo inundaba, buscando despertar en él una respuesta de amor. Sólo ese amor sería capaz de saciar el hambre de infinito que experimentaba su corazón con tanta vehemencia, lanzándolo a la búsqueda». Destacó cómo el joven estaba cegado, como muchas veces los hombres y mujeres de hoy, por sus propias visiones, por sus subjetivismos y tantas cosas más. Ante tal ceguera, el Señor Jesús culmina revelando las características del joven que ante la radicalidad de la invitación de Jesús a darlo todo se echa para atrás y huye, como hoy huye el mundo. Contrapuso la escena a la situación de la Virgen de Nazaret, cuya escena de la Anunciación-Encarnación se había leído en la lectura con que se dio inicio al Encuentro. Tras destacar diversas características de la Virgen María dijo que «su sí no es una entrega de momento, sino un sí firme que permanece y se abre aceptando su misión, aceptando con humildad y amor las tareas que vendrán de las que nacerá más fruto que el que se podía imaginar una permanencia mayor que cualquier obra humana». Invitó a la multitud presente a hacer como María y dar siempre su sí al Señor, sea lo que Él pida, pues tal es el camino que lleva a la felicidad y la plenitud. Culminó su conferencia Luis Fernando Figari, diciendo: «Ante los problemas, sean cuales sean, elevemos los corazones, dejémonos maravillar por la Verdad de Cristo, vivamos de sus promesas, cantemos con nuestras vidas un himno que dé gloria y alabanza a Dios. Sursum corda! ¡Levantemos los corazones en esperanza y construyamos para nosotros y los demás un mundo mejor, más justo y reconciliado!». Luego se presentaron unos números alusivos al MVC actuados y cantados por emevecistas, entre ellos se procuró presentar la importancia de la Asamblea Plenaria y de participantes de diversos países presentes, culminando esta parte con un video sobre dicha Asamblea por el que se hacía conocer a la multitud de participantes en el Encuentro rasgos de la III Asamblea Plenaria. Culminó el gran encuentro con una tocante procesión de una cruz rodeada de muchas antorchas, velas prendidas por muchos de los participantes y un canto de adoración a la cruz y de compromiso con el Señor Jesús. Se da inicio a la III Asamblea Plenaria del MVC en el marco de solemne Eucaristía Santiago de Guayaquil, 3 (NE – eclesiales.org) Con un saludo fraterno de parte del Cardenal Stanislaw Rylko, Presidente del Pontificio Consejo para los Laicos, se dio inicio este martes a las actividades de la III Asamblea Plenaria, que se lleva a cabo en Santiago de Guayaquil (Ecuador). Resaltando la cita que se ha escogido como lema de esta asamblea, "Yo os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto y que vuestro fruto permanezca", el Cardenal Rylko exhortó a los miembros del Movimiento de Vida Cristiana (MVC) a cooperar con la gracia y responder al llamado de seguir al Señor Jesús "es significativo poder empezar vuestro encuentro poniendo al centro la experiencia de haber sido elegido personalmente por el Señor, para seguirlo y servirlo". Así también hizo énfasis en la necesidad de permanecer en el amor del Señor, es decir, mantener una relación personal con quien es fuente de vida misma, como clave fundamental para dar frutos que permanezcan: "mientras sigáis siendo una comunidad de personas que se esfuerzan por vivir esta conformación, que trabajan con la ayuda de la gracia por ser santos, seguiréis dando frutos para la gloria de Dios y el servicio de la Iglesia". Citando palabras del Santo Padre Benedicto XVI, el Purpurado exhortó a todos los miembros del MVC al gran horizonte de evangelización que se les presenta "de modo que se abran nuevas fronteras al Evangelio". Al concluir, encomendó a todos a la intercesión de Santa Maria, para que los delegados provenientes de los diversos países donde el MVC esta presente vivan esta experiencia con una apertura de mente y corazón a la acción del Espíritu, y así encuentren nuevos métodos, expresiones y vías para el anuncio del Evangelio. Papa Benedicto XVI envía bendición a participantes de la III Asamblea Plenaria del MVC Santiago de Guayaquil, 3 (NE – eclesiales.org) El Papa Benedicto XVI envió su bendición apostólica a los participantes de la III Asamblea Plenaria del Movimiento de Vida Cristiana, que se inició este martes 1 de diciembre en Santiago de Guayaquil, en Ecuador. La bendición fue recibida con gran alegría por los delegados presentes en la asamblea y que provienen de los cinco continentes en los que está presente el MVC. El texto de la bendición fue leído en el marco de la Eucaristía celebrada por el Cardenal Estanislao Karlic, que dio inicio a las actividades de la Asamblea. El Sumo Pontífice saludó cordialmente a Luis Fernando Figari, fundador del Movimiento de Vida Cristiana, y a los más de doscientos delegados, y les animó a que, profundizando en su específica experiencia de vida cristiana, sigan colaborando activamente en la misión evangelizadora de la Iglesia. Asimismo, el Santo Padre los alentó a conformarse cada vez más con Cristo, para que mediante el testimonio de una intensa vida de fe, puedan difundir el Evangelio en todos los ámbitos de la sociedad. Con estos sentimientos, el Benedicto XVI también invocó la maternal protección de la Inmaculada Virgen María sobre todos los Asambleístas y miembros de la Familia Sodálite. El Cardenal Karlic participará en algunas de las actividades de la Asamblea emevecista y se hará presente en el gran encuentro que se realizará con el Fundador del MVC en el Centro de Convenciones de Santiago de Guayaquil. Lima, 3 (NE – eclesiales.org) El R.P. Emilio Garreaud Indacochea SCV, celebró 25 años de sodálite con la celebración el día de ayer de una concurrida Misa en la iglesia de Nuestra Señora de la Reconciliación, en Lima. El P. Garreaud de 54 años de edad y actualmente rector de la Universidad Juan Pablo II, en Costa Rica, profesó perpetuamente en el Sodalitium Christianae Vitae el 2 de diciembre de 1984. En aquella ocasión presidió la Eucaristía el Arzobispo Emilio Vallebuona Merea, SDB. En una intensa concelebración, con la asistencia de más de 20 sacerdotes, la madre y hermanos del p. Garreaud, sus familiares y amigos y un muy nutrido grupo de miembros del Sodalitium Christianae Vitae encabezados por su Superior General D. Luis Fernando Figari, el P. Garreaud pronunció una sentida en la que agradeció a Dios por las muchas bendiciones recibidas a lo largo de estos años. Estuvo también presente el Arzobispo de Piura y Tumbes, Mons. José Antonio Eguren, SCV, compañero de colegio del p. Garreaud. "Ahora que veo retrospectivamente mi vida –señaló durante la homilía-, qué más puedo hacer sino agradecerle desde lo más profundo a Dios por todas las gracias recibidas". "En este día pido a Dios a que me ayude (como lo hizo Santa María) a proclamar la "grandeza del Señor" y a "alegrar mi espíritu en Dios mi Salvador". Ella me mueve a dar gracias como lo hizo en la oración del Magníficat, pero sobre todo me impulsa a comprometerme más en el apostolado servicial del anuncio de la palabra y de la caridad, en mi comunidad del Sodalitium y en la Iglesia. Todo ello de manera especial con los jóvenes, los pobres, la cultura y las familias. Para terminar sólo me queda dar de todo corazón gracias a Dios y a mi madre la Virgen María". Al final de la homilía la asamblea quiso expresar su alegría y acción de gracias a Dios con una larga salva de aplausos. Al finalizar la Santa Misa, el R.P. J. Baertl, Asistente de Espiritualidad del Sodalitium, leyó una bendición del Papa Benedicto XVI al P. Garreaud por su 25 aniversario de profesión perpetua en el Sodalitium Christianae Vitae. Cinco nuevos profesos perpetuos en el Sodalicio de Vida Cristiana Lima, 16 (NE – eclesiales.org) En la iglesia Nuestra Señora de la Reconciliación, en la ciudad de Lima (Perú), que se encontraba colmada de fieles, se realizó en una intensa ceremonia la profesión perpetua de cinco sodálites. En una Misa presidida por Mons. Kay Schmalhausen, Obispo Prelado de Ayaviri, y concelebrada por diez sacerdotes, cinco sodálites que han cumplido una larga preparación para la vida consagrada realizaron su profesión a perpetuidad en una Eucaristía notablemente participada. Rubén, Renzo, Javier, Remigio y Daniel, se llaman los neoprofesos. Junto a los padres, familiares, amigos, miembros de la Familia Sodálite, estaba presente el Fundador y Superior General del Sodalitium Christianae Vitae, D. Luis Fernando Figari, el Superior Regional para el Perú, D. Erwin Scheuch, así como otras autoridades y miembros de la Sociedad de Vida Apostólica de Derecho Pontificio nacida en el Perú. En el curso de la celebración solemne de la Eucaristía, Mons. Kay pronunció una intensa homilía. En ella sostuvo: «La liturgia del día de hoy, memoria de nuestra Señora de los Dolores, se encuentra en íntima conexión con la fiesta que la Iglesia celebraba el día de ayer: la Exaltación de la Santa Cruz. Al participar ahora de esta Misa, vamos a detenernos a contemplar esa Cruz, para exclamar junto con la liturgia de la Iglesia: "Oh cruz victoriosa, signo admirable, (madero de salvación,) ayúdanos a alcanzar el triunfo eterno"». Añadiendo luego: «Las lecturas del día de hoy nos hablan con un acento particular de la dimensión oblativa y martirial de la vida de Santa María, Virgen de los Dolores, unida también al sacrificio reconciliador de su Hijo. Y con la antífona del día de hoy queremos dirigimos a Ella también con afecto de hijos para decirle: "Alégrate, Madre dolorosa, porque, después de tanto sufrir, te ves ahora rodeada de gloria y colocada, como Señora del universo, al lado de tu Hijo"». «Y es en esta fiesta, queridos hermanos, que queremos finalmente unirnos con gozo y gratitud a la profesión a perpetuidad de la plena disponibilidad apostólica de estos 5 hermanos nuestros: Rubén, Renzo, Javier, Remigio y Daniel. Nos alegra su respuesta generosa al Plan de Dios, a su vocación particular». Más adelante, dijo: «Queridos hermanos, toda elección de Dios es un maravilloso don de Su Amor: "Antes que te formaras en el vientre materno, yo te conocía, y antes que tú nacieses te tenía consagrado: yo profeta de las naciones te constituí". No solamente hemos recibido la vocación a ser hijos en el Hijo, la gracia del Bautismo, sino que además "antes que nacieses te tenía consagrado", es decir, "separado, apartado para mí", dice el Señor. Por lo tanto está también junto con la vocación a la vida de la gracia, aquella vocación específica. Hoy queridos profesandos realizarán un acto que no es en primer lugar resultado de una opción o decisión personal. Sino que expresarán su respuesta a la vocación y elección de Dios a cada uno de ustedes. Respuesta a esa vocación a desplegar su vida a la plena disponibilidad apostólica, a perpetuidad, para siempre, llamados en ese camino particular a conformar su vida con Jesús, con el Hijo de la Virgen María». Ahondando en los pasos que debe dar un consagrado, señaló: «¿Cómo responder a esta sobrecogedora elección? Es decir: ¿qué deben hacer? En primer lugar, diría a la luz de las lecturas del día de hoy, responder con humildad. En la vida de todos, cuánto más en la vida de los consagrados al Señor, hemos de poner cimientos hondos, profundos; cuanto más alto queremos llegar, cuanto mayor sea nuestro deseo de conformarnos con el Señor, cuanto más quieras ser como Él, más ahondemos en la conciencia de nuestra pequeñez, de nuestra dependencia del Señor, de que solos no podemos, pues, "¿a dónde vamos a ir? Sólo Él tiene palabras de vida eterna". Por eso, que al emprender esta etapa definitiva e irrevocable de su entrega al Señor puedan construir sobre la roca sólida de la humildad, apartándose de las arenas movediza de la vanidad y el orgullo. Pues, si el Señor no construye la casa, si Él no es el fundamento, en vano trabajan los obreros. Por eso que puedan a la luz, quizás de esta primera nota, cultivar muy especialmente los medios del propio camino espiritual al que el Señor los ha llamado como sodálites. Son ellos los que ayudarán a poner cimiento seguro a su respuesta generosa a la gracia de Dios: una sana desconfianza de sí mismos y una profunda confianza en Dios; un frecuente examen de conciencia que ayuda a aceptar mejor las propias fragilidades humanas, y especialmente una honda, profunda, vida espiritual; es decir el ser hombres de corazón orante; es decir hombres de Dios, amigos de Dios, imbuidos en la acción de la oración. Cuánto más profunda sea su vida espiritual, tanto más hondo llegarán, y podrán reconocer con cada vez mayor claridad no sólo la propia pequeñez, sino en especial y sobre todo el don de la propia mismidad, la imagen, la huella de Dios grabada en el corazón de cada uno de ustedes. "Por tanto -lo repito con las palabras de San Pedro- pongan el mayor empeño en afianzar vuestra vocación y elección. Obrando así nunca caerán; Y así se les dará amplia entrada en el Reino glorioso de nuestro Señor y Salvador Jesucristo"». Profundizando más, el Obispo celebrante indicó: «Ser sodálites plenamente incorporados a la comunidad sodálite es por otro lado ser apóstoles de Jesús. El ideal del apostolado es quizás uno de los ideales más grandes y más hermosos que se puedan perseguir a lo largo de toda la vida». Pasó luego a explicar algunos alcances de lo que iban a profesar: «El camino que ustedes emprendieron hace años atrás, saben ustedes muy bien que no es fácil, ni exento de pruebas. La misma obediencia, que están desde su libertad dispuestos a vivir, a abrazar, si quiere ser verdadera y camino de auténtica libertad, aquella obediencia aprendida del Señor, cuesta. Implicará de ustedes muerte personal; renuncia a las demandas del hombre viejo; a falsas propuestas de libertad. Sin embargo, si siguen ese precioso camino, será para todos y cada uno de ustedes, como para cada uno de los sodálites, senda de plenitud aquí y ¡cuánto más plenitud en el Cielo! Por medio de ese camino los frutos de apostolado serán innumerables, aún cuando éstos no siempre se vean en el aquí y ahora de nuestra vida. Pero, repito, es un camino que requiere de espíritu de oblación y sacrificio constante, como nos lo sugiere la liturgia del día de hoy... en el fondo, de una cada vez más profunda e íntima "comunión en los padecimientos de Cristo para hacerse semejantes a Él en su muerte, tratando así también de llegar a la resurrección". Sólo, queridos hermanos, una obediencia amorosa, dócil, pronta, alegre, generosa dará frutos en el Señor». «Pero, ciertamente también vale la pena preguntarnos: ¿cómo alcanzar esta obediencia y disponibilidad plena? ¿Cómo poder decir ese hágase definitivo y total al Señor, como el de nuestra Madre, Santa María? ¿Cómo alcanzar un corazón dócil y fiel como el Suyo, incluso atravesado por la espada del dolor? En primer lugar es ésa la razón por la que oraremos el día de hoy al Señor... para que les conceda la gracia de un corazón indiviso y sin fisuras, un corazón reconciliado en el amor. El compromiso del celibato unido al de la obediencia será en este sentido no sólo el medio para vivir la castidad perfecta y alcanzar así la plenitud en el amor, sino forjar un corazón hecho hostia inmaculada y santa, como el corazón de María nuestra Madre». El Obispo señaló en otro pasaje: «Queridos hermanos, que este compromiso del celibato...vaya por tanto acompañado de una radical renuncia al mundo, así como de un decidido rechazo a sus tentaciones y falaces atractivos. El combate que habrán de librar en vistas a la conquista de un corazón unificado, capaz de irradiar luminosamente el amor de Dios al mundo, requerirá de mucha paciencia, de una renovación constante en los criterios evangélicos, de un esfuerzo radical por ser transparentes en todo, en no pocas ocasiones del sano recurso al consejo y la orientación, para eso tienen a sus hermanos, así como de una constante abnegación de sí mismos». Y refieriéndose a la característica de una sociedad de vida apostólica como el Sodalicio, dijo: «Sean apóstoles con todo el corazón y con toda la vida. Que sus palabras, sus miradas, sus gestos, en suma, todo su ser transparenten al mismo Señor Jesús, Hijo de la Virgen. Apostolado es arder en Amor, es ser agentes de reconciliación y de paz en nuestro mundo lacerado, herido y doliente». Cerca del final de su vibrante homilía, el celebrante Mons. Kay Schmalhausen se dirigió a los parientes cercanos de los profesandos, a quienes dijo: «A ustedes los padres y familiares quiero expresarles a nombre de toda la Iglesia y del Sodalicio de Vida Cristiana nuestra mayor gratitud por la entrega generosa de sus hijos. El Señor, que no se deja ganar en generosidad, se los recompensará. Lejos de haberlos perdido, los han ganado de un modo distinto y más pleno. Pero, por otro lado, no dejen de sostenerlos con el apoyo incansable de su oración y aliento. Y no olviden que contar con un hijo o una hija consagrado en la familia es una bendición, pero tal situación los llama también a ustedes a una vida cristiana cada vez más coherente». La celebración realizada en forma solemne, acompañada de cantos con tonalidades andinas y otros con mensajes de gran hondura, dio lugar también a una festiva participación de los fieles que aplaudieron extensamente, hasta en dos momentos, a los cinco nuevos profesos. Posteriormente centenares de personas felicitaron con alegría a los nuevos sodálites profesos perpetuos y a sus familiares cercanos. Lima, 9 (NE - eclesiales.org) Con ocasión del trigésimo aniversario de la profesión perpetua de D. Luis Fernando Figari, fundador de numerosas asociaciones eclesiales y Superior General del Sodalitium Christianae Vitae, se celebró en Lima, en la iglesia Nuestra Señora de la Reconciliación, una Solemne Misa presidida por el Emmo. Cardenal James Francis Stafford, Penitenciario Mayor Emérito de la Santa Iglesia. El 8 de setiembre, conmemoración de la fiesta por la Natividad de la Santísima Virgen María, se reunió una gran multitud de fieles que rebasaron el interior del templo. Se había dispuesto de amplias pantallas en el exterior claustro lateral y en el exterior de la iglesia. Junto al celebrante principal concelebraron siete obispos de circunscripciones eclesiásticas peruanas y más de cuarenta sacerdotes. Fue una celebración solemne e intensamente participada, en la que se hicieron presentes delegaciones de congregaciones religiosas, así como autoridades políticas y cívicas, al lado de la concurrida participación de fieles que se unían a la acción de gracias de D. Luis Fernando. Tras los ritos iniciales, el Arzobispo José Antonio Eguren dio lectura a la carta llegada del Vaticano que el Papa había enviado al Fundador y Superior General en tan importante ocasión. Se escuchó que en la misiva pontificia se decía: "Su Santidad Benedicto XVI felicita cordialmente al Reverendo Hermano Luis Fernando Figari Rodrigo, Fundador y Superior General del Sodalitium Christianae Vitae, que en acción de gracias a Dios celebra el 30 aniversario de su consagración religiosa, a la vez que le asegura un recuerdo en la oración para que esta conmemoración se convierta en un impulso para seguir caminando hacia la santidad, completamente entregado al servicio de la Iglesia y de la Evangelización." Luego El Papa Benedicto XVI concedía su bendición extendiéndola a la familia espiritual suscitada en torno al caminar del Fundador, señalando que lo hacía: "Como muestra de la benevolencia y de gratitud eclesial". La lectura recibió como respuesta de la asamblea un prolongado e intenso aplauso. Más adelante el celebrante principal pronunció una homilía de la que presentamos algunas partes. Tras saludar a D. Luis Fernando, y a las autoridades eclesiásticas, políticas y cívicas presentes, el Cardenal Stafford prosiguió: «La profesión perpetua es el acto más intenso de la libertad humana que una persona llamada por Dios a consagrarse a Él puede realizar. Hoy conmemoramos el día en que, en mil novecientos setenta y nueve, Luis Fernando Figari hizo su opción definitiva respondiendo al llamado de Dios». Más adelante añadió: «En la fecha en que la Iglesia conmemora la Natividad de la Virgen María, celebramos también el aniversario de su compromiso público ante Dios. Tal profesión perpetua constituye un absoluto que comprometió la existencia entera de Luis Fernando... Desde entonces, toda su vida e historia han cambiado. Nada sigue siendo lo mismo. La profesión hecha entonces por amor reside en el misterio más profundo de su corazón, allí donde habitan el espíritu y el fuego tan evidentes en la vida de Luis Fernando». «Sus promesas fueron “de una vez para siempre”. Desde ese día se convirtieron en el momento fundacional de su vida, y siguen siéndolo hasta hoy. Ellas lo reclaman como una totalidad - como un ser completo - cuerpo, alma y espíritu. Ese día una nueva alba se abrió ante él; un reclamo total se dirigió a él de manera final y definitiva desde el centro de su ser. Sin pensarlo excesivamente se convirtió así gustosamente, en nombre de Dios que es la belleza en sí misma, en un insensato a los ojos del mundo. Hoy en esta Eucaristía nos detenemos con admiración y agradecimiento a este hombre que tuvo una sensibilidad espiritual capaz de percibir esa belleza. ¿Cómo describir esta realidad concreta? San Juan María Vianney lo expresó con esta oración: “Dios mío, si mi lengua no puede decirte en todo momento que te amo, quiero que mi corazón te lo repita cada vez que respiro”». «Más aún, nos detenemos con maravilla ante los frutos de aquella profesión de plena disponibilidad realizada hace treinta años. Entre sus muchos frutos, últimamente me he quedado especialmente impresionado con lo que revelan los programas para las jóvenes generaciones presentados de manera tan atractiva a través de Internet. Yo pensaba que había comprendido el amplio alcance de la Familia Sodálite. Pero ahora veo que tenía una impresión aún algo limitada. Navegando por Internet he leído sobre iniciativas nunca antes imaginadas... Estoy más que nunca convencido de que a partir de aquellas promesas fundamentales de Luis Fernando Figari se está dando forma a algo nuevo en el tercer milenio, a algo verdaderamente precioso, novedoso y sustancial: una “nova predicatio”, una nueva predicación, una “vera predicatio”, una verdadera predicación, confiada a “novi predicatores”, nuevos predicadores. Esto es: una nueva evangelización». «En mil novecientos noventa y ocho Luis Fernando describió las virtudes requeridas para el surgimiento de dicha creatividad: “El gran Proyecto de Dios afincado en la dinámica de la comunión, de la reconciliación y la participación, a la cual responden los dinamismos fundamentales de su criatura predilecta, quiere para el hombre una cultura de vida, de libertad, de amor, que lo lleve a su realización como persona. Una sana teología de la creación expresa una dinámica positiva en la que el hombre se convierte en cooperador fundamental de Dios”.» Siguiendo con sus intensas palabras, el Cardenal que presidió la Santa Eucaristía contó una anécdota significativa en relación a una de las lecturas litúrgicas de la Natividad: «Las lecturas cuidadosamente escogidas para “el misterio de la celebración del Señor” desvelan los fundamentos escriturísticos de esta creatividad. San Pablo proclama hoy en su Carta a los Romanos el Plan de Dios por el cual el hombre se convierte en su cooperador: “Pues a los que [Dios] de antemano conoció, también los predestinó a reproducir la imagen de su Hijo”. Su significado se hace más evidente en la siguiente traducción: “aquellos predestinados a ser formados según la semejanza de su Hijo”. Dios Padre ha amado tanto a su Hijo que ama a aquellos que ha conformado a su imagen. Entonces San Pablo prosigue indicando la completa acción divina para los predestinados: Dios nos ha llamado, nos ha justificado, nos ha glorificado. “Este misterio permanece escondido dentro del sacramento de la Eucaristía”. A comienzos de los años Setenta, la mamá de Luis Fernando le entregó un pergamino enmarcado con una inscripción de la Carta a los Romanos ocho, veintiocho (8:28). Sorprende constatar que es el versículo con que se inicia la lectura de hoy. “Sabemos que en todas las cosas interviene Dios para bien de los que le aman; de aquellos que han sido llamados según su designio”. Luis Fernando lo tiene siempre consigo. Años después de su profesión perpetua, descubrió además que la lectura que proponía la Liturgia ese día era la misma que la del pergamino. ¿Qué significado tiene esto? Podemos solamente suponer cuán profundamente se habrá impreso este pasaje en el corazón de un gran fundador contemporáneo.» Luego de una reflexión sobre el sufrimiento y leyendo una cita de un artículo de L.F. Figari sobre la escritora católica norteamericana Flannery O'Connor, continuó diciendo: «La referencia al cuerpo de Cristo me conduce a la lectura del Evangelio. Ésta viene después de la presentación de la genealogía del Señor Jesús y tiene una relevancia para la espiritualidad sodálite por su especial acento en el hecho de que Jesús ha nacido “de María”. Con frecuencia Luis Fernando me ha mencionado cuán importante fue su formación escolar con las Hermanas del Inmaculado Corazón de María, aquí en Lima, por su ejemplo de vida piadosa y mística. Al mismo tiempo que de esa dimensión de la vida cristiana, él habla y actúa sobre la centralidad de la acción en favor de los pobres. El resultado se ve en la amplia obra social y caritativa de la Familia Sodálite.» «En una entrevista reciente, Luis Fernando explica el papel de María en su vida consagrada: “encontré un pensamiento que me impactó fuertemente, ‘en María queda manifiesto quién es Cristo’. Más adelante me impresionó escuchar a los obispos que se reunieron en Puebla decir que la Iglesia ‘se vuelve a María para que el Evangelio se haga más carne, más corazón de América Latina’. Son palabras intensas que evocan el Capítulo Octavo de la Lumen Gentium”.» «La “carne” a la que hace referencia cuando cita las enseñanzas de la Lumen gentium es el tri-forme cuerpo de Cristo heredado de la tradición patrística: el cuerpo de Cristo nacido de María, el cuerpo eucarístico de Cristo y el cuerpo eclesial de Cristo, la Iglesia.» Tras ahondar teológicamente en estas hondas realidades espirituales, el Purpurado continuó, «Con María, Luis Fernando ha comprendido que la consagración plena a Dios no puede ser interpretada en modo individualista o desde una visión interiorista. Más bien, sus promesas eclesiales lo lanzaron a proclamar a la Iglesia como “la encarnación social de la gracia”. Como la de María, su propia vida y enseñanza han llegado a ser una revelación más transparente de la Iglesia en su clara luz inicial: Lumen gentium, la luz de las naciones. Lo ha hecho destacando la antigua unidad de todos los hombres y mujeres, una unidad perdida en los inicios, pero que espera su restauración plena en el éschaton. Con toda la Tradición Católica ha enseñado con la palabra y las obras que la Iglesia debe ser percibida como cuerpo místico de Cristo, como esposa de Cristo, y como sacramento de Cristo.» Ya para concluir su rica reflexión plena de profundizaciones patrísticas y escriturísticas, dijo el Purpurado: «la profesión de plena disponibilidad a Dios, realizada por Luis Fernando en mil novecientos setenta y nueve, lo ha llevado a hacer lo que los antiguos patriarcas, especialmente Isaac, amaban hacer: cavar pozos. Es una imagen tomada de Orígenes, cuyo método de oración Luis Fernando describe en un penetrante artículo del año dos mil seis. Su vida después de la profesión perpetua ha sido como la de Isaac, que amaba el agua que es vida -agua que es vida. Según Orígenes, “Isaac ama el agua; está constantemente buscando pozos; limpia los pozos antiguos y abre nuevos”. Así ha sido la vida y el ministerio de Luis Fernando desde mil novecientos setenta y nueve. Ha estado constantemente a la búsqueda de agua viva para refrescar por nuevos caminos al Cuerpo de Cristo en el tercer milenio.» La Santa Misa continuó con gran solemnidad. Tras la celebración del Magno Sacrificio del Altar, D. Luis Fernando recibió personalmente el saludo de varios centenares de personas que se acercaron a expresar su solidaridad en la acción de gracias a Dios y ofrecerle el testimonio de sus oraciones. Santo Padre saluda a fundador del Sodalitium en XXX aniversario de su Profesión Perpetua Lima, 9 (NE – eclesiales.org) El Papa Benedicto XVI envió una carta a D. Luis Fernando Figari, Fundador y Superior General del Sodalitium Christianae Vitae, al celebrarse el XXX aniversario de su Profesión Perpetua. La carta, enviada en nombre del Papa por el Cardenal Tarcisio Bertone, Secretario de Estado, fue leída al iniciarse la Santa Misa de Acción de Gracias que se celebró ayer en la ciudad de Lima con ocasión del aniversario. Su Santidad Benedicto XVI, dice la misiva, “felicita cordialmente al Reverendo Hermano Luis Fernando Figari Rodrigo, Fundador y Superior General del Sodalitium Christianae Vitae, que en acción de gracias a Dios celebra el 30 aniversario de su consagración religiosa, a la vez que le asegura un recuerdo en la oración para que esta conmemoración se convierta en un impulso para seguir caminando hacia la santidad, completamente entregado al servicio de la Iglesia y de la Evangelización”. “Como muestra de la benevolencia y de gratitud eclesial, e invocando la maternal protección de la Virgen María, el Santo Padre le imparte la implorada Bendición Apostólica, que extiende complacido a todos los miembros de esta Familia espiritual”. Se inició con gran éxito en Lima congreso “Caridad, Reconciliación y Dignidad Humana” Lima, 5 (NE – eclesiales.org) El amplio auditorio del Santa Úrsula, en la ciudad de Lima, quedó colmado por la presencia de más de mil participantes al Congreso “Caridad, Reconciliación y Dignidad Humana”, que se inició este jueves 4 de setiembre. El evento, que concluye hoy sábado, fue organizado por el Arzobispado de Lima, en el marco de la Gran Misión de Lima, y por Vida y Espiritualidad, asociación cultural de la Familia Sodálite en la capital peruana.
En unas palabras previas a la inauguración, Klaus Berckholtz , presidente del Comité Organizador y director de la Asociación Vida y Espiritualidad (VE) presentó el evento, que se realiza dentro de los 25 años de la fundación que actualmente dirige. En sus palabras señaló que una de las iniciativas de este Congreso es profundizar «desde la caridad y la reconciliación, los criterios que nos ayuden a servir mejor al ser humano y a promover integralmente su dignidad, teniendo como marco la reciente encíclica Caritas in veritate». De manera especial agradeció la bendición del Santo Padre enviada a los participantes, de la que se dio lectura durante la sesión inaugural. El Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne, Arzobispo de Lima y Primado del Perú, ofreció unas palabras inaugurales al iniciarse el congreso. El Purpurado recordó la urgencia de difundir la Doctrina Social de la Iglesia en la esfera pública y pidió a los laicos que en estos tiempos de crisis, no acepten los intentos de recluir a la Iglesia en un ámbito privado en las sociedades secularizadas. El Purpurado señaló que «una parte del ambiente cultural, mediático, político, no sólo aquí sino en el mundo entero, es dominado por una visión reductiva del hombre, patrones culturales que se ven muchas veces reflejados en las leyes». Por esta visión, explicó, se desconoce «la identidad de la persona al prescindir de su interioridad, de su dimensión espiritual, reduciéndolo a su dimensión material. Las consecuencias son muy dañinas para la convivencia y la paz social». El Cardenal Cipriani, señaló que «esta situación exige responder a las interrogantes de quién es el hombre y cómo es el hombre». El Arzobispo de Lima agregó que «la dimensión relacional de nuestra naturaleza humana promueve como respuesta la comprensión y defensa de la familia, lugar privilegiado del desarrollo humano, célula fundamental de la sociedad» y aclaró que «la relación familiar no anula a las personas, los pueblos o las culturas sino que los hace más transparentes y unidos en su diversidad». Para el Cardenal Cipriani, «más que nunca es necesaria la presencia de la enseñanza y práctica de la Doctrina Social de la Iglesia en la esfera pública». En este sentido, recordó que «la racionalidad de la ley natural deber ser defendida para hacer posible la convivencia en el mundo» y consideró que «la participación de los laicos es fundamental, adornada por una vida coherente con la fe que profesa». «No son tiempos de temores, timideces o componendas. Las enseñanzas del Papa nos invitan a un cambio grande, a una conversión», indicó y animó a los presentes a estudiar la encíclica Caritas in veritate y concretar su compromiso cristiano en la acción. El Señor Jesús, Reconciliador del ser humano en el tiempo actual» fuel el título de la primera Conferencia del Congreso. Fue pronunciada por D. Luis Fernando Figari, Fundador y Superior General del Sodalitium Christianae Vitae D. Luis Fernando Figari dio inicio a la Conferencia, que duraría por más de una hora, señalando: «Me parece conveniente empezar a tratar el tema que hoy nos ocupa acercándonos a ciertos elementos que ayudarán a comprender mejor el gran don de la reconciliación en el Señor Jesús. Lo que vamos a hacer en estos primeros momentos es plantear una especie de marco de precomprensión que nos permitirá entender algo la pauperización que el concepto y la realidad de la reconciliación han venido sufriendo en nuestros días, particularmente por la visión secularizada de la existencia humana. Ello permitirá, luego, apreciar mejor lo que significa la reconciliación, su alcance para el ser humano y su expresión y fuente en Jesús Reconciliador.» Tras leer una frase bíblica que recuerda que sin Dios en vano se afanan los constructores, dijo que «si aplicamos este principio a la reconciliación y a su realización, nos topamos con que los esfuerzos humanos, si no están fundados en Dios y en la fuerza amorosa que derrama en los corazones de sus criaturas, se tornan ineficaces o incluso contraproducentes para el desarrollo y el avance de la humanidad.» «El tema del ocultamiento de Dios ha sido clave para entender el agnosticismo funcional, que prescinde de Dios o lo pone entre paréntesis.» La visión cultural dominante hoy muestra este fenómeno por doquier. Dijo el conferencista que en los últimos tiempos -debido a la secularización y al agnosticismo funcional - se ha empobrecido la palabra «reconciliación» y alentó a los católicos a recuperar su significado a partir de la iniciativa de Dios que sale gratuitamente al encuentro de los hombres para superar las profundas rupturas suscitadas por el pecado. Señaló que «hay palabras que no se entienden o se malentienden. También hay otras que, a fuerza de ser utilizadas, pierden o ven debilitada su carga significativa. Una de ellas es la ‘reconciliación’. En el mundo secular se ha usado e incluso abusado mucho de la palabra, no pocas veces en un sentido restringido, despojándola de su magnitud». Dentro de su reflexión hizo notar que ahora vivimos en «una de las épocas más oscuras de la humanidad”, y en este contexto se «habla de la reconciliación en muchos ámbitos, lo que en principio no está mal». Sin embargo, explicó que los intentos históricos por alcanzarla como la Sociedad de las Naciones, después de la llamada Primera Guerra mundial, o la Organización de las Naciones Unidas, después de la Segunda, no han sido suficientes. «En nuestros días se habla mucho de reconciliación. Sin embargo, o bien se la practica poco, o bien se restringe su significado según prismas ideológicos. Obviamente, si no se entiende bien lo que es, la comprensión limitará su aplicación y concreción en la vida de las personas y de los pueblos», advirtió. «Problemas acuciantes como la globalización o la situación de un mercado mundial y la mundialización de las finanzas, referidos de manera sugerente en la encíclica social del Magisterio del Papa Benedicto, hablan con claridad de la necesidad de reajustes, pero más aún de reformas substanciales que vayan a la raíz y sirvan de cura a las dolencias», indicó. Presentó las tesis de varios personajes como Nietzche, Hegel, Buber, Foucould, Dostoyeski que hablan ya de la muerte o eclipse de Dios en el mundo de hoy, ya de sus consecuencias en la moral. «Ciertamente, el creyente, desde la luz de la fe proclama alto y fuerte: ¡No es hora de requiem! -dijo en relación a los que quieren rezar un requiem por la supuesta "muerte de Dios" proclamada por algunos-, pero ha de reconocer el impacto que sobre la cultura de hoy tiene toda esta dimensión descriptiva de la cerrazón del ser humano a la realidad divina y a su iniciativa de amor, y de un lenguaje sin ligazón a lo real, un nuevo y radical nominalismo.» Y añadió: «El relativismo y el nihilismo cobran su primera víctima en el mismo sujeto que se cierra a lo trascendente, a lo real, al fundamento de lo real, y se extravía en el sinsentido de la existencia, llevándolo a una pérdida de su identidad. El hombre que en su delirio subjetivista mata a Dios, se suicida él mismo». El Fundador del Sodalicio puso especial énfasis en el tema de los derechos humanos. Remarcó que si bien la Declaración de los Derechos Humanos de 1948 de las Naciones Unidas, «cuenta con valiosísimos aportes y aproximaciones», presenta algunas ausencias, que no corresponden plenamente a la dignidad del ser humano tal y como la entiende la Iglesia. Señaló que para la Iglesia «el ser humano encuentra la base de su dignidad en el hecho de haber sido creado a imagen y semejanza de Dios. Y, más aún, por haber sido redimido y reconciliado por el Señor Jesús, Verbo Eterno de Dios hecho hombre en el vientre Inmaculado de María Santísima». Advirtió que no se puede tomar el consenso como fundamento de los derechos pues puede incluso ser portador de un relativismo solapado o de una ambigüedad del lenguaje que pueden permitir abusos y atentados contra la dignidad y aun contra la vida humana misma, como se está constatando en el mundo de nuestros días. En un análisis sobre la necesidad de buscar el fundamento real de los derechos humanos añadió: «tal consenso puede cambiar, y así tornar inválido lo que ayer era válido, o negar un derecho que ayer fue aceptado». Recordó que un católico que se mueve en el ambiente de la llamada cultura informática, esto es la predominante hoy, que busca ser coherente de cara a los grandes desafíos para la fe y la evangelización en el siglo XXI, no puede ignorar lo que caracteriza a estos eventos. «Debe ser consciente de lo frágil que es fundar la dignidad y derechos en el mero consenso sobre ellos y no en una realidad asumida, sólidamente fundante, en el camino de la verdad». Siguiendo una línea histórica recordó primero cómo la Iglesia en el Siglo de Oro Español, a través de personajes como Francisco de Vitoria y los integrantes de la Escuela de Salamanca desarrollaron una jurisprudencia católica, iusnaturalista. Especialmente señaló que de Vitoria a través sus constantes reflexiones y «clases sobre derechos naturales» brotaron las fuentes de muchos derechos humanos que hoy admitimos naturalmente, es decir, las fuentes de la declaración de los deberes fundamentales del hombre y de los estados. Todo el proceso de reflexión teológica y jurídica ocurrido en España y América en tiempos del Siglo de Oro es fundamental para la comprensión de un elenco de derechos que se funda sobre el concepto de dignidad humana iluminado por la fe, y que por lo mismo va más allá de unas relaciones limitadas a lo intramundano. Otra línea histórica importante a considerar según Luis Fernando Figari- es la del Magisterio Pontificio, del que empezó enumerando varios documentos del siglo XVI, como ejemplo. Pasó luego a la hermosísima declaración de los derechos humanos, donde aparece clara la dignidad humana y su fundamento en encíclica del Papa Beato Juan XXIII “Pacem in terris”, que supera las «autoimpuestas limitaciones» de la declaración de los derechos humanos, conocida como de las Naciones Unidas de 1948. Y expuso la aproximación al tema del Papa Pablo VI, en la “Populorum Progressio”. Igualmente recordó que este año 2009 ha sido declarado por la ONU como el «Año Internacional de la Reconciliación». Ante esto, consideró que «no podemos menos que albergar un gran júbilo interior» pero «tampoco podemos callar la incomodidad porque esa reconciliación es planteada en un sentido incompleto» pues «no agota el alcance de lo que es la deseada reconciliación que anhela el ser humano, y que encuentra su explicitación en la divina Revelación». Señaló que ya se viene promoviendo un concepto auténtico de reconciliación desde mediados de los años ‘80 en el Perú, buscando presentar una visión completa de ésta según una concepción integral del ser humano. «La presentación de la reconciliación en relación a Dios, a uno mismo, a los demás y al mundo ha sido una constante de los diversos Congresos Internacionales de la Reconciliación y otros eventos y publicaciones que han ido ahondando en una visión integral de la reconciliación como respuesta que, nacida de la fe, busca presentar al hombre de hoy a Cristo Reconciliador». El pensador limense señaló que se debe insistir y recordar que «la reconciliación es una iniciativa divina, expresión de la sobreabundancia del amor de Dios por el ser humano, que se manifiesta en la historia y alcanza su plenitud en la Encarnación del Señor Jesús. Él es la Reconciliación». «El Señor Jesús que, en su persona y sus misterios, vino a reconciliar al ser humano con Dios, con las profundidades de la propia mismidad, con los demás seres humanos, y con la creación, se presenta hoy como ayer a los seres humanos en la proclamación y consumación siempre actual de su amor. Es el mismo, ayer, hoy y lo será siempre, como leemos en la Escritura y lo hemos repetido tanto en los últimos años en el Continente de la Esperanza», agregó. Entre otras muchas ideas, planteó: «Las distintas dimensiones humanas a las cuales se aplica el término reconciliación no deben hacernos olvidar lo esencial de su significado.» «La reconciliación, en cuanto superación de la realidad de ruptura que aqueja al ser humano, cuya dimensión más profunda se halla en la ruptura con el fundamento de su existencia, es decir: Dios, es esencialmente un término que nacido de la dimensión religiosa alcanza al ser humano todo.» Y, «Esto es, al ser humano como creatura de Dios, hecho a su imagen y semejanza, con una dignidad propia e intransferible y una meta que apunta más allá del final de su vida terrena y que le ofrece el horizonte de la vida plena, eterna, participando en la Comunión de Amor que es Dios.» Cubriendo el campo de la reconciliación y la caridad desarrollo una teología creacional fundada en el amor y la comunión Trinitaria y en la gratuidad de la creación como sobreabundancia de amor. Por inspiración del Espíritu divino se nos está enseñando que el Señor Jesús estuvo en el comienzo de todo lo creado, y, más aún, que es su principio. Por ello hay una primacía de Jesús y ella tiene alcance universal y comprensivo. Y tal sentido el ser humano es tal en el Señor Jesús, por ello sólo puede el hombre comprenderse a sí mismo y responder a las incógnitas más profundas de su ser desde Cristo, como enseña bien el Concilio Vaticano II y se precisa en el número diez de la encíclica Ecclesia in America. Tras desarrollar otras muchas ideas muy sugerentes sobre el Señor Jesús reconciliador, al explicar como cada bautizado debería responder al don reconciliador recibido y a la misión de ser ministro de la reconciliación, como dice San Pablo, se remitió al ejemplo de la Virgen María, la Mujer reconciliada. Como pautas concretas invitó a ingresar a la escuela de María y lanzarse al servicio de la reconciliación. Hay que acoger realmente a Santa María como Madre, amarla piadosamente, y con esa mirada filial aprender de las lecciones de su vida que acogió al Reconciliador y su don, la reconciliación. Finalmente Mons. Carlos García Cadamer, Obispo de Lurín presentó una ponencia titulada “María, Madre de la Reconciliación”. El Prelado señaló señaló «lo hermoso que era comenzar las reflexiones de este Congreso meditando en torno a la Santísima Virgen María, a quien todos los hijos de la Iglesia le tienen un gran amor». Afirmó que siendo el tema de estas jornadas «Caridad, Reconciliación y Dignidad Humana» era oportuno «situar este Congreso no sólo bajo la protección de Santa María, sino también ayudarnos de su figura y ejemplo para comprender de una manera más honda el don que Dios Amor nos ha hecho en su Hijo para reconciliarnos y elevar a alturas insospechadas nuestra dignidad». Señaló que por designio amoroso de Dios, la Virgen María tiene un papel fundamental en la reconciliación de la humanidad, «no sólo al dar su Sí libre y generoso en la Anunciación, sino también a lo largo de toda su vida como Madre del Reconciliador», y a través de los tiempos por medio de su maternidad espiritual. El Obispo peruano profundizando en la maternidad espiritual de Santa María señaló que Ella fue acompañando a su Hijo también en los pasos más decisivos de su vida, especialmente en el momento de la Cruz, participando íntimamente en la Pasión de su Hijo, en el momento decisivo de nuestra reconciliación. «Es ahí mismo, en el Altar de la Reconciliación, donde el Señor, desde lo alto de la Cruz, nos deja a María como nuestra Madre, en lo que constituye su testamento espiritual» agregó, para continuar «Al acercarnos a Cristo nos vemos dirigidos por Él mismo hacia su Madre. Al ver a Jesús, vemos que Él nos señala a María, y nos invita a acogerla como Madre nuestra». Mons. García regaló al auditorio una serie de pensamientos y reflexiones sobre cómo el don y la certeza de la maternidad de María hacia sus hijos los creyentes ha sido valorada por la Iglesia a lo largo de su historia; comenzando por el Papa Benedicto XVI en su encíclica Deus caritas est: «La palabra del Crucificado al discípulo -a Juan y, por medio de él, a todos los discípulos de Jesús: “Ahí tienes a tu madre” (Jn 19,27)- se hace de nuevo verdadera en cada generación. María se ha convertido efectivamente en Madre de todos los creyentes. A su bondad materna, así como a su pureza y belleza virginal, se dirigen los hombres de todos los tiempos y de todas las partes del mundo en sus necesidades y esperanzas, en sus alegrías y contratiempos, en su soledad y en su convivencia. Y siempre experimentan el don de su bondad; experimentan el amor inagotable que derrama desde lo más profundo de su corazón». Citando a San Anselmo de Canterbury dijo: «Tú eres la madre de la justificación y de los justificados, la madre de la reconciliación y de los reconciliados, la madre de la salvación y de los salvados». Y recordando las palabras del Siervo de Dios Juan Pablo II sostuvo : «Verdaderamente, María se ha convertido en la "aliada de Dios" en virtud de su maternidad divina, en la obra de la reconciliación». Al final de múltiples consideraciones, exhortó a los presentes a considerar con seriedad y entusiasmo que la maternidad espiritual exige una respuesta de nuestra parte. «Se trata de conocer y amar filialmente a María, con el mismo amor con el que su Hijo la amó», puntualizó. Por último, señaló que los cristianos en nuestro avanzar por el camino de la vida cristiana, la piedad filial mariana aparece como «sendero privilegiado de encuentro con el Señor y de auténtica transformación interior, así como de compromiso evangelizador». |
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