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Dios es capaz de multiplicar nuestros gestos de amor

Roma, 30 (NE – eclesiales.org) Dios es capaz de multiplicar nuestros gestos de amor. Así lo destacó ayer el Papa Benedicto XVI, al rezar con una multitud de peregrinos reunidos en Castelgandolfo el Angelus dominical. Comentando en milagro de la multiplicación de los panes el Pontífice señaló que “el milagro no se produce a partir de nada; sino partiendo de una primera y modesta división de lo que aquel muchacho tenía. Jesús no nos pide lo que no tenemos, pero nos enseña que si cada uno ofrece lo poco que tiene, de nuevo pueden suceder milagros: Dios es capaz de multiplicar nuestro pequeño gesto de amor y hacernos partícipes de su don”.

En la escena, “la multitud se maravilla del prodigio: cree que Jesús es el nuevo Moisés, digno del poder y que el nuevo maná, es un futuro garantizado; pero ve solamente la parte material, lo que han comido y el Señor, 'sabiendo que venían a llevárselo para hacerlo rey se retiró otra vez al monte, sólo'. Jesús no es un rey terrenal que ejerce un dominio, sino un rey que sirve, que se inclina sobre el ser humano para saciar no solamente el hambre material sino, sobre todo, el hambre más profundo, el hambre de orientación, de sentido, de verdad, el hambre de Dios”.

“Pidamos al Señor, terminó el pontífice, que nos enseñe a descubrir de nuevo la importancia de alimentarnos no sólo de pan, sino también de verdad, de amor, de Cristo, del cuerpo de Cristo (...) Al mismo tiempo recemos para que nunca le falte a nadie el pan necesario para una vida digna y para que las desigualdades no se abatan con las armas de la violencia sino con las de la división y el amor”.