| La Iglesia en América
por Luis Fernando Figari
Al realizarse en Roma el Sínodo de América, en 1997, el
Cardenal Rivera solicitó que el Santo Padre deposite a los pies de la
Virgen de Guadalupe la exhortación apostólica que elaboraría en ejercicio
de su Ministerio Petrino. Numerosas voces se sumaron al pedido del Arzobispo
de México. Y el Sumo Pontífice, respondiendo a lo que significa Santa
María de Guadalupe en el impulso de la primera evangelización y en el
corazón de América, aceptó.
La exhortación
El 23 de enero de 1999 se cumplió la emocionante ceremonia
en la Basílica de Guadalupe, ante la preciosa imagen grabada en la tilma
del beato Juan Diego. Casi cien años después de la realización en Roma
del Concilio Plenario de la América Latina, que iniciado en mayo culminaba
bajo la presidencia del arzobispo limeño Mons. Manuel Tovar el 9 de julio
de 1899, el Papa Juan Pablo II ponía a los pies de la Virgen el documento
de este sínodo americano, en la línea preparatoria del gran Jubileo de
los 2000 años de nuestra fe.
"Ecclesia in America" son las palabras iniciales de la
exhortación pontificia que le dan su nombre. "La Iglesia en América" recoge
un rico y variado conjunto de orientaciones pontificias sobre diversos
aspectos de la vida cristiana. Una rica Introducción marca la orientación
del documento en la línea de la urgencia de la nueva evangelización de
las tierras de América toda.
Encuentro
Siguen luego seis capítulos y una conclusión. El primero
de ellos, "El encuentro con Cristo vivo", constituye un apelante desarrollo
de lo que significa el encuentro con el Señor Jesús. Con una visión de
encuentros con el Señor en algunos pasajes del Nuevo Testamento se presenta
a la Iglesia como el ámbito para esos encuentros hoy. En esta perspectiva,
poniéndose de relieve su misión y auxilio en el camino de encuentro con
su Hijo, aparece la Inmaculada Virgen. El Santo Padre recuerda la aparición
de Santa María de Guadalupe, en el cerro del Tepeyac, en 1531, señalando
el papel decisivo que tuvo en la evangelización de América. Son pasajes
en donde la Estrella de la primera y de la nueva evangelización es presentada
con ternura y familiar sencillez. Entre lo mucho que se podría decir cabe
señalar entre los lugares de encuentro con el Señor el claro acento puesto
por el Santo Padre al señalar a la Eucaristía, destacando la presencia
real y substancial del Señor Jesús en el Sacramento del Amor.
El segundo capítulo, "El encuentro con Jesucristo en el
hoy de América", recuerda el don que significa el encuentro con el Señor,
constata lo que significó la llegada de la fe a las tierras americanas
hace ya más de quinientos años y profundiza en la respuesta del don de
santidad. El Pontífice recuerda a Santa Rosa de Lima, vanguardia de numerosos
beatos y santos surgidos de la simiente de la fe en América. Destaca en
ello la identidad del hijo de la Iglesia, y sus expresiones en la cultura
y piedad de los pueblos. Aquí el Papa toca pastoralmente, desde la visión
cristiana de la vida y su despliegue, temas como: la educación, la acción
social, la globalización, el peso gravoso de la deuda externa, la corrupción,
el mal de la drogadicción, y otros asuntos.
Conversión y comunión
Como consecuencia del don del Señor Jesús que se hace el
encontradizo con la personas y que se ha encontrado con nuestros pueblos,
el Papa recuerda la importancia y urgencia de la auténtica conversión
y su dimensión global. Destaca el llamado a un nuevo estilo de vida fundado
en Jesucristo, a la santidad para todos y a la penitencia y a la reconciliación
en la conformación personal con el Señor Jesús. El desarrollo de una eclesiología
de comunión y los medios para alcanzarla en la vida de la Iglesia cubre
buena parte del capítulo cuarto llamado "Camino para la comunión". La
dimensión eclesiológica del Vaticano II se descubre claramente, destacando
que la "comunión, existente en la Iglesia y esencial a su naturaleza,
debe manifestarse a través de signos concretos". Acá el Papa recorre numerosas
áreas que invitan a que la comunión en el Señor Jesús se haga concreta
dentro de la Iglesia y desde ella.
Solidaridad y evangelización
"Camino para la solidaridad" y "La misión de la Iglesia
hoy en América: La Nueva Evangelización", son los capítulos finales. Desde
la dinámica de la comunión y la perspectiva de la enseñanza social de
la Iglesia el Papa señala diversas áreas sensibles donde más bien se debe
construir la comunión solidaria. Termina el desarrollo con una intensa
reflexión sobre la nueva evangelización, partiendo de la realidad de la
primera evangelización de América. Culmina con unos apuntes de esperanza
y gratitud y la "Oración a Jesucristo por las familias de América".
Se trata de un documento muy rico donde la importancia
y multitud de temas tratados invita a una lectura reflexiva. La urgencia
de la nueva evangelización recorre "La Iglesia en América" de principio
a fin, constituyéndose en una invitación a vivir el encuentro con el Señor
en la coherencia de la vida cristiana y el anuncio de la Buena Nueva.
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