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Raíces
de evangelización
por Luis Fernando Figari
Tras culminar su cuarta visita a México el
Papa Juan Pablo II viajó por primera vez a la Arquidiócesis de San Luis,
en los Estados Unidos. La perspectiva histórica de la evangelización de
las tierras americanas, tan presente en las jornadas de fe en la capital
mexicana, ha sido también el marco de esta visita a la "Puerta del Oeste".
Tricentenario
"Trescientos años han pasado desde el 8 de
diciembre de 1698, cuando el Santo Sacrificio de la Misa se ofreció la
primera vez en la zona que es ahora la ciudad de San Luis. Era la fiesta
de la Inmaculada Concepción de nuestra Santa Madre y el padre Montigay,
el padre Davion y el padre San Cosme levantaron un altar de piedra sobre
la rivera del río Missisipi y celebraron la Misa", señaló el Papa. Esos
territorios pertenecían a la jurisdicción de la lejana diócesis de Quebec,
en Canadá. Antes, hasta 1674, habían formado parte del Vicariato Apostólico
de Canadá. "Han sido tres siglos de la historia del amor de Dios derramada
en esta parte de los Estados Unidos, y una historia de generosa respuesta
a ese amor", destacó el Papa. "Nuestra fe no es simplemente el resultado
de buscar a Dios. En Jesucristo, es Dios quien viene en persona a hablarnos
y enseñarnos el camino hacia su encuentro". Precisamente, a través de
aguerridos misioneros, el Señor tocaba los corazones de los habitantes
de esos agrestes territorios. El río Mississippi y su valle fueron explorados
hacia 1542 por Hernando de Soto. Más de cien años después los franceses
con Marquette y Joliet llegaron a la zona reclamando los territorios para
Francia. Recién en 1764 se fundó lo que sería la ciudad de San Luis. A
la cabeza de una expedición venida de Nueva Orleans Pierre Laclede Liguest,
eligió el lugar convencido de que "se convertiría en una de las mejores
ciudades de América", y lo nombró tras San Luis, Rey de Francia.
Interesante historia
El territorio de Luisiana y San Luis, pasó
en 1763 a España, dependiendo entonces de la diócesis de Santiago de Cuba.
Luego pasó a depender de La Habana. Para 1793 se estableció la diócesis
de Luisiana y Florida, siendo su primer obispo Mons. Luis Peñalver y Cárdenas.
Lo sucedió en 1815 Luis Guillermo Du Bourg, quien dada la vastedad del
territorio solicitó la creación de la diócesis de San Luis. En 1826 nació
San Luis como diócesis, con poco mas de ocho mil fieles, entre ellos veinte
sacerdotes, siendo su primer obispo Monseñor José Rosati. Para entonces,
desde la venta que hizo Napoleón 22 años antes, esos territorios formaban
parte de los Estados Unidos.
"En fidelidad al mandato de Cristo de evangelizar,
el primer Pastor de la Iglesia local, obispo José Rosati -quien vino de
la ciudad de Sora, muy cerca de Roma- promovió una notable actividad misionera
desde un principio. De hecho hoy se pueden contar 46 diferentes diócesis
en el área servida por el obispo Rosati", destacó el Papa en su recuento
histórico de la sede de San Luis.
Evangelización
En San Luis el Santo Padre ha insistido en
el tema del encuentro con el Señor, la conversión y la evangelización
y las actividades caritativas, la solidaridad, de fecundo historial en
la arquidiócesis que ha visitado. Ha recorrido numerosos temas, como la
defensa de la Vida, el sentido del amor, la reconciliación con la Iglesia
de los separados de ella, lanzando un intenso llamado para su retorno:
"En nombre de Jesús, el Buen Pastor, dese hacer un llamado especial -
a los católicos en Estados Unidos y dondequiera que mi voz o mis palabras
puedan llegar- a quienes por una razón u otra están separados de la práctica
de la fe. En la víspera del Gran Jubileo del dosmil aniversario de la
Encarnación, Cristo los está buscando e invitando a retornar a la comunidad
de fe. ¿No es acaso el momento para que experimenten el gozo de retornar
a la casa del Padre? En algunos casos puede que existan aún obstáculos
para participar en la Eucaristía, en algunos casos habrán memorias a ser
sanadas, pero en todos los casos está la seguridad del amor y la misericordia
de Dios".
Tiempo de acción
Uno de los aspectos más sugerentes de su visita
a San Luis fue el llamado de ecos paulinos a los jóvenes, en el Centro
Kiel, donde entrenan los atletas y deportistas: "Ustedes necesitan preguntarse
a sí mismos: ¿Que entrenamiento estoy teniendo para vivir una verdadera
vida cristiana?". "¡Ejercítate en la piedad!" (1Tim 4,7), fue el punto
de partida para exhortar "al entrenamiento que hace posible para ustedes
darse sin reserva al Señor y al trabajo que Él los llama a realizar".
"Este es tiempo de su "entrenamiento", de su desarrollo físico, intelectual,
emocional y espiritual. Pero ello no significa que pueden dejar para luego
el encuentro con Cristo y el participar en la misión de la Iglesia". Saliendo
al frente de los laxistas que hoy aconsejan a los jóvenes a esperar antes
de comprometerse con la vida de fe, señala: "¡Aunque ustedes son jóvenes,
ahora es el tiempo de acción!" Y a los jóvenes y a todos propone el Papa
"la meta de seguir a Cristo, la meta de llevar su mensaje al mundo".
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