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Papa Francisco nombra nuevos miembros para la Comisión Teológica Internacional

Roma, 23 (NE – eclesiales.org) El Papa Francisco ha nombrado a nuevos miembros para la Comisión Teológica Internacional, entre ellos al Dr. Gustavo Sánchez Rojas, miembro del Sodalicio de Vida Cristiana.

En la nueva composición se observa, por cuanto respecta a la procedencia, el aumento de teólogos y teólogas no europeos: además de los 14 representantes de Europa (respecto a los 18 del precedente quinquenio), hay 5 de América del Sur (anteriormente 3), 4 de Asia (anteriormente 4), 3 de América del Norte (anteriormente 2) y 1 de Australia.

La Comisión Teológica Internacional, instituida por el Papa Pablo VI el 11 de abril de 1969, está llamada a ayudar a la Santa Sede, y en particular a la Congregación para la Doctrina de la Fe, en el examen de las cuestiones doctrinales de mayor importancia y actualidad.

Los nuevos miembros se reunirán por primera vez en la Sesión Plenaria, que se llevará a cabo en la Congregación para la Doctrina de la Fe del 1 al 5 de diciembre de 2014, es decir, y siguiendo la costumbre, en la primera semana de Adviento En esa ocasión se decidirán los tres temas a los que la Comisión se dedicará los próximos años.

Gustavo Sánchez Rojas, teólogo peruano, nació en Lima (Perú) y es miembro del Sodalicio de Vida Cristiana. Es catedrático en la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima, donde también es Director de la Escuela de Post Grado, en la Universidad Católica San Pablo y en la Universidad Marcelino Champagnat. Entre sus libros publicados se pueden mencionar: Jesucristo Reconciliador. La reconciliación por Jesucristo en La Ciudad de Dios de San Agustín; «Para mí la vida es Cristo». Una aproximación a la teología de San Pablo; San Agustín y la reconciliación. Vigencia de un tema urgente; Más allá de las letras. Dios y lo religioso en la literatura; Magia, realidad y sentido en Harry Potter.

El odio religioso acorrala a los cristianos

Por Marcos Aguinis, tomado del diario La Nación (Argentina)

Un volcán escupe lava y amenaza multitudes. El ala fundamentalista del islam, tras varias décadas de latencia, se ha erguido con furia y avanza al ritmo de diversas intensidades, métodos y justificaciones. Pretende devolver el mundo a la oscuridad de la Edad Media.

La ONG llamada Mechric (Comité Cristiano del Medio Oriente), formada por instituciones de Irak , Líbano, Sudán, Irán, Siria y todo el norte de África, fue fundada en 1981 para monitorear las agresiones que se venían cometiendo contra las poblaciones cristianas desde el Atlántico hasta el océano Índico. La masacre contra la iglesia copta de Alejandría determinó que esa entidad publicase un documento en el que -¡por fin palabras claras!- condenó a sus autores directos e intelectuales. "Este acto atroz fue realizado por los seguidores jihadistas de una ideología criminal corporizada por Al Qaeda, la red Salafi y sus aliados, que están infiltrando las elites de toda la región." Mechric urge a los pueblos cristianos del orbe a movilizarse en favor de sus hermanos del Medio Oriente gravemente amenazados por una permanente discriminación y persecución. "También convocamos a los sectores democráticos y las organizaciones defensoras de los derechos humanos de los países árabes y musulmanes a condenar la barbarie cometida contra los coptos de Egipto y contra los cristianos de Irak y otras regiones de la zona." Desde entonces la situación ha empeorado.

No es un secreto que en Arabia Saudita está terminantemente prohibido construir una iglesia o exhibir una cruz, pese a que ese país construye mezquitas suntuosas por doquier (en la Argentina se le donó un valiosísimo terreno). Bajo la Autoridad Palestina, el hijo de un peluquero en la ciudad de Qalkilia fue encarcelado por el "crimen" de haber formulado dudas respecto del islam; los intendentes cristianos de varias ciudades cisjordanas fueron reemplazados por musulmanes. Un lento y permanente éxodo vacía de cristianos a todos los territorios llamados "palestinos". Los católicos también están desapareciendo de Irán. No cesan de disminuir los maronitas en el Líbano. Casi no quedan en Siria.

Las matanzas ocurridas en Sudán a lo largo de muchos años por hordas que irrumpían en las aldeas cristianas conforman una muestra del más extremo horror. Ni hablar sobre el genocidio de Darfur. Pero Sudán y otros países que oprimen a la mujer y discriminan a sus minorías religiosas, siguen formando parte de las Naciones Unidas y ¡hasta integran comisiones vinculadas con los derechos humanos! En Eritrea se propagó la fantasía de que los cristianos deseaban voltear la junta dictatorial y se puso en marcha una campaña para limpiar el país de "los subversivos que portan una cruz". En Bagdad hubo un asalto a la catedral, en medio de la misa, y se asesinó a 58 personas. Durante la dictadura del general Muhammad Zia, en Pakistán, se sancionó una ley contra la blasfemia, término vago que incluye desde una expresión insultante hasta una ingenua duda sobre las verdades del Corán. En Nigeria fueron secuestradas centenares de niñas, forzadas a convertirse al islam y ser esclavas sexuales. La misma técnica, pero agravada, ocurre en Irak: después de asesinar a todos los varones de la familia, son secuestradas sus mujeres para que también sirvan de esclavas sexuales. El espanto es más intenso al enorgullecerse los fanáticos por la decapitación de sus prisioneros y someter a otras víctimas al suplicio de la crucifixión. ¡En pleno siglo XXI!

Estos sectarios aspiran a un Medio Oriente Christenrein (limpio de cristianos), así como ya lograron que sea Judenrein (limpio de judíos) cuando expulsaron de sus países a todos los judíos en 1949, que terminaron refugiándose en Israel. Se estima que la población cristiana del Medio Oriente hasta fines del siglo XX se acercaba a un 20%. Los últimos censos la han reducido a un 5%. Y su número sigue bajando. Ahora se ha exacerbado el odio contra los inermes azeríes y otras minorías, que son objeto de un exterminio sistemático. Aquí corresponde emplear la palabra "genocidio", que se ha banalizado en boca de muchos ignorantes. Genocidio es precisamente eso: liquidar a un vasto grupo humano por razones de nacionalidad, raza, etnia o religión. Exterminarlo, hacerlo desaparecer de la faz de la tierra. El siglo XX sufrió el genocidio del pueblo armenio y otro más atroz, el del judío. Luego llegaron las matanzas africanas. Ahora se destacan los crímenes perpetrados por la rama asesina del islam. Algunos líderes, envalentonados por sus éxitos, han manifestado que también recuperarán España y, en la misma España, ciertos imanes respaldan ese "derecho", para lo cual se reproducen imágenes de la antigua presencia musulmana en el país. En otras palabras, el infierno del Medio Oriente, para estos sicarios, no se reducirá al Medio Oriente. Su ambición es planetaria, aunque parezca absurda.

El delirio ya se ha extendido más de lo sospechado. Crece bajo el calor de la tolerancia religiosa que floreció en Occidente. Pero esa tolerancia no es asumida por muchos líderes musulmanes. En Italia, el ministro del Interior acaba de expulsar al imán Raoudi Aldelbar con este mensaje: "Es inaceptable que se hagan explícitas invitaciones a la violencia y el odio religioso. Por eso he dispuesto su inmediata expulsión del territorio nacional. Que mi decisión sirva de advertencia a todos quienes piensen que en Italia se puede predicar el odio". La medida fue adoptada tras una serie de investigaciones del Servicio Central Antiterrorista Italiano. Durante sus alocuciones el imán maldijo a Israel y pidió la intercesión de Alá para que "muera hasta el último judío". "Israel es un pueblo que merece ser encadenado y maldito. Alá: búscalos de uno a uno y mata hasta el último de ellos. Haz que su comida se convierta en veneno y se convierta en llamas el aire que respiran".

No es un estilo nuevo. Prédicas similares abundan en Irán y son propaladas a diario por Hezbollá y Hamás.

Urge que la porción civilizada del mundo ponga las manos en el fuego. Lo acaba de hacer el papa Francisco con su habitual valentía. Falta que también eleven su voz los gobiernos y las organizaciones internacionales. Pero, sobre todo, falta que haya condenas explícitas contra esta versión canallesca del islam por parte de los mismos musulmanes. Es decisivo. A éstos les corresponde defender los aspectos nobles de su religión. Hacerlo con fuerza. Es comprensible que los atraviese el miedo a represalias cargadas de salvajismo. Pero su silencio los hace cómplices. No alcanza con poner las culpas afuera. Las matanzas en Siria, Irak, Nigeria y otros países no dan lustre a las enseñanzas del Corán ni corresponden a las palabras con las que empieza cada una de sus suras: "En el nombre de Alá, clemente, misericordioso". En esos crímenes no hay clemencia ni misericordia, sino agravio a los cielos, si se considera que Alá es el creador de la vida.

Lamentablemente, en el Corán existen versículos reñidos con la paz, la pluralidad y la tolerancia, que citan los jihadistas. Es obligatorio decirlo y reconocerlo. Como también es obligatorio decir y reconocer que también existe ese tipo de versículos en la Biblia. Pero la civilización ha logrado que se haga abstracción de las porciones hostiles y se acentúen las piadosas y fraternales. Ellas convierten a las religiones en un motor de la paz exterior e interior, luego de siglos en que parecían condenadas a lo contrario.

¡San Juan Pablo Magno! ¡San Juan XXIII, el Papa Bueno!

(Roma NE) Desde antes del Domingo 27 de abril decenas de millares de personas se apresuraban a llegar a la Plaza de San Pedro en la que a la mañana del día Domingo la Iglesia por la voz del Papa Francisco declararía que el Papa Juan Pablo II y el Papa Juan XXIII están en la gloria. Para las 3 de la madrugada la amplia vía de la Conciliación, que desemboca a la Plaza estaba ya copada por al menos trescientos mil personas. Por la forma amplia en que fue preparada la Plaza para esta gran ocasión estaba preparada para albergar a unas 500,000, incluyendo el espacio de la plaza adjunta de Pío XII. Los peregrinos habían llegado de todas partes del mundo. Banderas de diversos países lo anunciaban, aunque predominaba el rojiblanco de la bandera polaca, siendo Polonia el país natal de Karol Jozef Wojtyla, quien ascendió al solio pontificio con el nombre de Juan Pablo II. San Juan Pablo II nació en el pueblo de Wadowice el 18 de mayo de 1920 y su tránsito ocurrió en la Ciudad del Vaticano, 2 de abril de 2005. Juan Pablo fue el 264 Papa de la Iglesia Católica y al mismo tiempo jefe de Estado de la Ciudad del Vaticano desde el 16 de octubre de 1978 hasta su dolido fallecimiento en 2005.

Tras el fallecimiento del querido Pío XII, pocos pensaban que el Cardenal Roncalli, entonces Patriarca de Venecia fuese elegido Sumo Pontífice. Ni el mismo lo creía, pues tenía en su bolsillo el pasaje de vuelta a Venecia. Tras varias votaciones del Colegio de Cardenales Electores, evidenciando un impase probablemente de dos candidatos, se abrió paso como una solución transitoria Angelo Roncalli, ya mayor y de salud no tan buena en esos momentos. Como el Espíritu Santo da sorpresas más allá del cálculo de los hombres el Papa Juan XXIII dio una sorpresa al mundo al convocar el Concilio Ecuménico Vaticano II. Se calcula en más de mil millones el número de personas que han seguido las canonizaciones de los dos Vicarios de Cristo, uno el primer Papa del siglo XXI, al tiempo y en diferido por muchísimos medios de comunicación.

Apenas tres meses después de su elección, en 1959, anunció Juan XXIII en San Pablo Extramuros la convocatoria de un Concilio pastoral que sería como continuación del importante Concilio Vaticano II que abordó numerosos desafíos dogmáticos. En tiempos de Pío XI hubo encuestas para ver la posibilidad de realizar un Concilio, y en tiempos de Pío XII, hacia 1950 se estableció una comisión preparatoria para la realización de un concilio, pero sus trabajos fueron archivados después de tres años de labores. El Concilio Vaticano II que culminó bajo el Papa Pablo VI, constituye una importante oportunidad para la renovación de la Iglesia en éste tiempo.

El Karol Wojtyla se hizo conocido mundialmente en tiempos de la realización del Concilio. Su intervenciones iluminan muchos pasajes de los diversos documentos conciliares, en especial de la Gaudium et Spes. La vida interior de San Juan XXIII se conoce en particular por su «Diario de un Alma». La vida interior de San Juan Pablo II se conoce por tantos episodios públicos de su vida. Su profundidad, sus devociones, la intensidad de su oración, en especial ante Jesús Eucaristía, el amor filial a la Virgen, su gran inteligencia, su cercanía a todas las personas, especialmente los enfermos y los pobres, su conocimiento, el alcance de la antropología que proponía, los alcances de su teología, en particular expresado en su testimonio del sufrimiento causado por la enfermedad que fue siendo cada vez más visible en los últimos años y en los que se unía a la Cruz de Cristo.

En el Cielo no hay caricaturas sino realidades

Ambos pontífices han sido perseguidos y calumniados. Contra Juan Pablo II se hizo incluso un atentado contra su vida en 1971, del que se salvó según el mismo creía por intercesión de la Virgen de Fátima. Las opiniones superficiales abundan. El mundo no ceja de procurar dominar a la Iglesia, incluso con el pensamiento. Hoy mismo un medio de comunicación digital hablaba de ambos Santos como de «dos almas (reformista y conservadora) de la Iglesia a través de sus dos iconos: el Papa Roncalli y el Papa Wojtyla». La repetición de tamaño desacierto, de ser repetido una y otra vez, corre el riesgo de ideologizar la figura de ambos Papas mediante juicios temerarios. Quien haya leído el “Diario de un Alma” de Juan XXIII sus mensajes, discursos, encíclicas y haya observado sus gesto, no puede caer víctima de tamaña caricatura. Lo mismo ocurre con el Papa Juan Pablo II, cuyas enseñanzas de avanzada en la defensa del ser humano, su dignidad, libertad y derechos corre pareja a sus planteamientos por un mundo más justo, pacífico y reconciliado. En el Cielo no hay caricaturas sino realidades. Los juicios ideológicos y de fractura hablan de un mundo que quiere arrebatar la libertad de la Iglesia y de los hijos de la Iglesia que se dejan.

La voz del Papa Francisco es clara, para quien quiera oírla, en su homilía en la histórica canonización conjunta de dos Sumos Pontífices, dijo: «Juan XXIII y Juan Pablo II tuvieron el valor de mirar las heridas de Jesús, de tocar sus manos llagadas y su costado traspasado. No se avergonzaron de la carne de Cristo, no se escandalizaron de Él, de su Cruz; no se avergonzaron de la carne del hermano (cf. Is 58,7), porque en cada persona que sufría veían a Jesús. Fueron dos hombres valerosos, llenos de la parresia del Espíritu Santo, y dieron testimonio ante la Iglesia y el mundo de la bondad de Dios, de su misericordia». Bello resumen de la realidad de dos intensos seguidores de Jesús.

Video de la canonización de San Juan Pablo II y San Juan XXIII Quien desee ver el video completo de la canonización, de más de tres horas de duración, puede marcar el siguiente contacto:

En el original en latín: https://www.youtube.com/watch?v=CoftCRiuPCY

Con superposición en castellano: https://www.youtube.com/watch?v=CoftCRiuPCY&feature=player_detailpage

En caso necesario marcar el cuadrado que dice español en el ángulo superior izquierdo.

Homilía del Papa Francisco en la canonización de San Juan Pablo Magno y San Juan XIII, el Bueno

(NE Vaticano) Ante los millones de fieles que seguían la doble canonización, el Papa Francisco dijo en su homilía:

«En el centro de este Domingo, con el que se termina la octava de Pascua, y que Juan Pablo II quiso dedicar a la Divina Misericordia, están las llagas gloriosas de Cristo resucitado. Él ya las enseñó la primera vez que se apareció a los Apóstoles la misma tarde del Primer día de la semana, el día de la Resurrección. Pero Tomás aquella tarde no estaba; y, cuando los demás le dijeron que habían visto al Señor, respondió que, mientras no viera y tocara aquellas llagas, no lo creería. Ocho días después, Jesús se apareció de nuevo en el cenáculo, en medio de los discípulos, y Tomás también estaba; se dirigió a Él y lo invitó a tocar sus llagas. Y entonces, aquel hombre sincero, aquel hombre acostumbrado a comprobar personalmente las cosas, se arrodilló delante de Jesús y dijo: «Señor mío y Dios mío» (Jn 20,28).

Las llagas de Jesús son un escándalo para la fe, pero son también la comprobación de la fe. Por eso, en el Cuerpo de Cristo resucitado las llagas no desaparecen, permanecen, porque aquellas llagas son el signo permanente del amor de Dios por nosotros, y son indispensables para creer en Dios. No para creer que Dios existe, sino para creer que Dios es amor, misericordia, fidelidad. San Pedro, citando a Isaías, escribe a los cristianos: «Sus heridas nos han curado» (1 P 2,24; cf. Is 53,5).

Juan XXIII y Juan Pablo II tuvieron el valor de mirar las heridas de Jesús, de tocar sus manos llagadas y su costado traspasado. No se avergonzaron de la carne de Cristo, no se escandalizaron de él, de su Cruz; no se avergonzaron de la carne del hermano (cf. Is 58,7), porque en cada persona que sufría veían a Jesús. Fueron dos hombres valerosos, llenos de la parresia del Espíritu Santo, y dieron testimonio ante la Iglesia y el mundo de la bondad de Dios, de su misericordia.

Fueron sacerdotes, obispos y papas del siglo XX. Conocieron sus tragedias, pero no se abrumaron. En ellos, Dios fue más fuerte; fue más fuerte la fe en Jesucristo Redentor del hombre y Señor de la historia; en ellos fue más fuerte la misericordia de Dios que se manifiesta en estas cinco llagas; más fuerte la cercanía materna de María.

En estos dos hombres contemplativos de las llagas de Cristo y testigos de su misericordia había «una esperanza viva», junto a un «gozo inefable y radiante» (1 P 1,3.8). La esperanza y el gozo que Cristo resucitado da a sus discípulos, y de los que nada ni nadie les podrá privar. La esperanza y el gozo pascual, purificados en el crisol de la humillación, del vaciamiento, de la cercanía a los pecadores hasta el extremo, hasta la náusea a causa de la amargura de aquel cáliz. Ésta es la esperanza y el gozo que los dos papas santos recibieron como un don del Señor resucitado, y que a su vez dieron abundantemente al Pueblo de Dios, recibiendo de él un reconocimiento eterno.

Esta esperanza y esta alegría se respiraba en la primera comunidad de los creyentes, en Jerusalén, como se nos narra en los Hechos de los Apóstoles (cf. 2,42-47). Es una comunidad en la que se vive la esencia del Evangelio, esto es, el amor, la misericordia, con simplicidad y fraternidad.

Y ésta es la imagen de la Iglesia que el Concilio Vaticano II tuvo ante sí. Juan XXIII y Juan Pablo II colaboraron con el Espíritu Santo para restaurar y actualizar la Iglesia según su fisionomía originaria, la fisionomía que le dieron los santos a lo largo de los siglos. No olvidemos que son precisamente los santos quienes llevan adelante y hacen crecer la Iglesia. En la convocatoria del Concilio, Juan XXIII demostró una delicada docilidad al Espíritu Santo, se dejó conducir y fue para la Iglesia un pastor, un guía-guiado. Éste fue su gran servicio a la Iglesia; fue el Papa de la docilidad al Espíritu.

En este servicio al Pueblo de Dios, Juan Pablo II fue el Papa de la familia. Él mismo, una vez, dijo que así le habría gustado ser recordado, como el Papa de la familia. Me gusta subrayarlo ahora que estamos viviendo un camino sinodal sobre la familia y con las familias, un camino que él, desde el Cielo, ciertamente acompaña y sostiene. Que estos dos nuevos santos pastores del Pueblo de Dios intercedan por la Iglesia, para que, durante estos dos años de camino sinodal, sea dócil al Espíritu Santo en el servicio pastoral a la familia. Que ambos nos enseñen a no escandalizarnos de las llagas de Cristo, a adentrarnos en el misterio de la misericordia divina que siempre espera, siempre perdona, porque siempre ama.

El Papa Francisco: ¡No a la papamanía!

(NE-Roma) En una reciente entrevista otorgada por el Santo Padre sobresale entre otras cosas interesantes su objeción a la “papolatría” o “francisco latría” como a toda otra forja de ídolos. Ante una serie de preguntas sobre diversos temas el Papa Fracisco respondió con claridad a Ferrucio de Bortoli del diario italiano Corriere della Sera. “No me gustan las interpretaciones ideológicas como una cierta mitológica del Papa Francisco”, señaló. “Describir al Papa como si fuese una especie de Superman, una especie de estrella, me parece ofensivo. El Papa es un hombre que ríe, llora, duerme tranquilo, tiene amigos como todos los demás. Él es una persona normal”. Asimismo reveló el Papa que se suele confesar cada quince días con su confesor usual.

Sobre el Papa Emérito Benedicto tuvo palabras de afecto. “Él es una persona discreta, humilde, que no quiere molestar”. “No es una estatua de museo”, señaló explicando lo que quiere decir emérito. “Hablamos con él sobre ello y juntos llegamos a la conclusión de que sería mejor si viese a más gente, que él salga y participe en la vida de la Iglesia”. Dio luego algunos ejemplos de la presencia del Papa Emérito en algunas actividades públicas.

Ante un pregunta provocadora: “Ud. pide consejos pero al final decide sólo”, el Papa Francisco señaló que el recibía muchos consejos, y que escuchaba. Y que estaría solo si “hubiera decidido no escuchar o sólo fingir que escucho”. Sin embargo dijo: “Claro que hay un momento en que la decisión la tengo que tomar yo, es mí responsabilidad”.

Ante la pregunta: “¿Son la ternura y la misericordia la esencia de su mensaje?” Respondió contundentemente: “¡Y del Evangelio!” La ternura y la misericordia –continuó- “son el corazón del Evangelio. De lo contrario, no se puede entender a Jesucristo, ni tampoco a la ternura del Padre que lo envía a escucharnos, a curarnos, a salvarnos”.

“Nunca he sido marxista, pues el marxismo es falso”, subrayó también en otra parte de la entrevista.

Sobre los abusos contra menores y la pedofilia, el Papa fue también enfático y sumamente claro. Su respuesta se puede agrupar en dos bloques.

1. “Los casos de abuso son terribles porque dejan muy profundas heridas”. “La Iglesia Católica es quizás la única institución pública que se ha movido con la limpidez y responsabilidad. Nadie más ha hecho tanto. Y, sin embargo, la Iglesia es la única en ser atacada”.
2. “La Iglesia ha avanzado mucho, quizás más que nadie. Las estadísticas sobre el fenómeno de la violencia contra los niños son impactantes, pero también muestran claramente que la gran mayoría de los abusos provienen del entorno familiar y de las personas que están cerca”.

Sobre la pobreza el Papa Francisco dio también una respuesta equilibrada. “El Evangelio condena la adoración de la riqueza”. “Zaqueo da la mitad de sus bienes”. La pobreza nos remueve de la idolatría y abre las puertas a la Providencia”.

El Papa destacó la ambivalencia de la globalización. “La globalización debería ser como un poliedro con diferentes facetas en la que cada nación mantiene su propia cultura, lengua, religión, identidad. La actual globalización esférica produce un solo pensamiento, un pensamiento débil”. La globalización financiera “remueve a la persona del centro, y pone al dinero”.

El Papa Francisco señaló por otro lado que la familia está hoy “sufriendo una grave crisis”. “Nunca he entendido la frase ‘valores no negociables’, para mí “los valores son los valores y ya”. Sobre el tema de matrimonio, el Papa señaló: “El matrimonio es entre un hombre y una mujer”. Las uniones civiles de algunos estados deben ser analizadas en su diversidad.

Sobre la enseñanza de la “Humanae Vitae” el Papa dijo que el Papa Pablo VI tuvo un “genio profético”, “para defender la disciplina moral, para aplicar un freno cultural, para oponerse presente y futuro neomaltusianismo. El objeto no es cambiar la doctrina”. Antes había recordado que Pablo VI “recomendó a los confesores mucha misericordia y la atención a las situaciones concretas”. Por ello hoy cabe “entrar en el tema en profundidad y asegurar que el ministerio pastoral tenga en cuenta la situación de cada persona y lo que esa persona puede hacer”.

Dos nuevos diáconos para servir al Pueblo de Dios desde el Sodalicio de Vida Cristiana

Noticias Eclesiales (Rio de Janeiro/ Santiago de Chile) A principios de abril, en la iglesia Nossa Senhora da Guía, en el Barrio norte de Río de Janeiro, Dom Orani João Tempesta, Cardenal Arzobispo Metropolitano de San Sebastián de Río de Janeiro, ordenó diácono al sodálite brasilero Eliezer Gomes. El flamante Diácono Eliezer se preparó con los correspondientes estudios de filosofía y teología, y un período de retiro centrado en la meditación sobre el sacerdocio y la oración, así como el repaso de toda la teología, que duró varios meses en la Casa formativa del Sodalitium en la Diócesis de Nemi, Italia. La celebración de la ordenación fue muy hermosa, contó con la presencia de los familiares del neo diácono, numerosos miembros del MVC, y una nutrida presencia de parroquianos y amigos. Estuvo presente el R. P. Juan Mendoza, quien como encargado de espiritualidad del Sodalitium es el responsable de los sacerdotes sodálites. Para el diácono Eliezer se inicia una nueva etapa de servicio en la ciudad carioca.

De igual modo, en la víspera de la fiesta de San José, Sebastián Correa Ehlers, del Sodalicio de Vida Cristiana, fue ordenado diácono en la zona popular de Maipú, en una Santa Eucaristía presidida por el Cardenal Ricardo Ezzati, S.D.B. Arzobispo Metropolitano de Santiago de Chile.

Familiares, amigos, hermanos del Sodalicio de Vida Cristiana y numerosos miembros de la Familia Sodálite en Chile y el Pueblo de Dios de la zona, se congregaron en la Iglesia Madre de los Apóstoles de Maipú para celebrar, con una muy emotiva Eucaristía, la ordenación diaconal de Sebastián Correa. Estuvo presente también el Superior General del Sodalicio, Alessandro Moroni, quien viajó hasta Santiago de Chile con el P. Juan Mendoza, responsable de los sacerdotes sodálites.

Durante la Homilía el Cardenal Ricardo Ezzati resaltó la fidelidad de Sebastián para responder al llamado de Dios refiriéndose al ejemplo de San José pues él “había aprendido que lo que Dios promete se realiza. Había aprendido que fiarse de Dios es poner la propia vida en una certeza que no engaña, no podrá ser confundido el que pone su confianza en el Señor… La vida del cristiano como la de la Iglesia es una vida confiada y José nos enseña cómo vivir confiadamente en las manos de nuestro Padre, que siempre es providente y bueno”.

El diaconado ministerial es el paso previo a la ordenación sacerdotal. Es un ordenación que acentúa el servicio, como los primeros diáconos de la Iglesia. Es servicio a Dios y un servicio a los seres humanos.

MAS INFORMACIÓN: nuevo diácono en el Sodalicio de Vida Cristiana

Papa Francisco: las habladurías pueden matar

Ciudad del Vaticano, 17 febrero 2014 (VIS).-La parroquia romana de San Tomás Apóstol en Infernetto, al sur de la diócesis, recibió ayer tarde la visita del Papa Francisco. A su llegada el Obispo de Roma encontró a los niños que este año reciben la Comunión y la Confirmación y saludó a los fieles en el patio de la parroquia, al igual que a los niños recién bautizados con sus padres, los ancianos y enfermos y a la asociación de familias con hijos discapacitados y antes de comenzar la misa confesó a algunos penitentes.

“Una vez , los discípulos de Jesús comían trigo, porque tenían hambre , pero era sábado, y el sábado no se podía comer trigo. -dijo el Papa en su homilía- Los fariseos empezaron a decir: “!Mirad lo que hacen! Los que hacen esto, van contra la ley y ensucian el alma porque no la cumplen ". Y Jesús respondió: "No ensucia el alma lo que tomamos desde el exterior, sino lo que viene de dentro, de tu corazón " . Y creo que hoy nos sentará bien pensar no si mi alma está limpia o sucia , sino pensar en lo que está en mi corazón, lo que llevo dentro, lo que yo se que llevo pero ninguno lo sabe. Decirnos la verdad a nosotros mismos, y esto no es fácil porque siempre tratamos de cubrirnos cuando vemos algo que no encaja en nosotros. ¿Qué hay en nuestro corazón? ¿Hay amor? : ¿Amo a mis padres, a mis hijos, mi esposa , a mi marido , a la gente del barrio , a los enfermos ? ¿Los amo? ..¿ Hay odio? ¿Odio a alguien? Porque muchas veces nos encontramos con que hay odio , ¿no? .. Yo amo a todos , excepto a éste o a ésta. Y eso es odio , ¿no?”.

“¿Qué hay en mi corazón -prosiguió- perdón? Hay una actitud de perdonar a los que me han ofendido, o hay una actitud de venganza? Tenemos que preguntarnos qué hay dentro , porque lo que está dentro sale y hace el mal, su es malo, y si es bueno , también sale y hace el bien. Y es muy hermoso decirnos la verdad a nosotros mismos, y avergonzarnos cuando estamos en una situación que no es como la que Dios quiere”.

El Papa recordó el Evangelio de hoy en que Jesús decía: "Habéis oído que fue dicho a vuestros padres: " No matarás " . Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, lo mata, en su corazón”. “Y el que insulta a su hermano -ha subrayado Francisco- lo mata en su corazón; el que odia a su hermano lo mata en su corazón; cualquier persona que habla mal de su hermano , lo mata en su corazón. Quizás no nos damos cuenta,.. chismorreamos de éste o de aquel.. Y esto es matar al hermano ... Por eso, es importante saber lo que hay dentro de mí , lo que pasa en mi corazón. Si uno entiende su hermano, a la gente , ama porque perdona: entiende, perdona, es paciente”.

“Debemos pedir al Señor dos gracias -concluyó Francisco- La primera, saber lo que hay en mi corazón para no vivir engañados. La segunda: hacer el bien que está en nuestros corazones , y no hacer el mal que hay en nuestros corazones. Y hablando de " matar” , recordad que las palabras matan . Incluso los malos deseos matan... Parece cómo si el pecado de calumnia, el pecado de difamación hubieran sido eliminados del Decálogo. Y hablar mal de una persona es pecado... Pidamos siempre al Señor que nos ayude a amar a los demás . Y si no puedo amar a una persona , ¿por qué no puedo? Recemos por esta persona, para que el Señor me haga quererla. Y seguir así, recordando que lo que ensucia nuestra vida es lo malo que sale de nuestro corazón”.

Finalizada la Eucaristía, el Santo Padre saludó a los familiares de los sacerdotes y encontró al consejo pastoral.

Masiva beatificación de mártires en Corea del Sur

Roma (NE – eclesiales.org) El Santo Padre ha dado el placet al cardenal A. Amato, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, para publicar el decreto por el que se reconoce el martirio de los siervos de Dios Paul Yun Ji-Chung, laico coreano y de otros 123 compañeros, asesinados por odio a la fe en Corea entre los años 1791 y 1888. En esos tiempos más de 10.000 fieles católicos fueron asesinados. Las persecuciones duraron por más de cien años, al cabo de los cuales un tercio de los católicos había sido exterminado. En 1984 un grupo de 103 mártires fueron ya canonizados por el Papa Juan Pablo II.

La principal ola de evangelización de Corea se inició hacia 1780 a través de libros en chino que llegaban a los sectores más cultivados de la sociedad coreana. Todos los católicos que hacia esos tiempos profesaban la fe en Corea eran laicos, y se apoyaban entre ellos mutuamente. A la llegada del primer sacerdote de la Sociedad de Misiones Extranjeras de Paris encontró una comunidad vital de más de cuatro mil fieles. Los integrantes de esta sociedad misionera serían el apoyo sacramental para los ya millares de católicos, cuyo número aumentaría.

Las crueles persecuciones y martirio de cristianos en China, Corea, Japón y otros países de Asia constituyen un testimonio de la continuidad martirial de la Iglesia. En oleadas, como en el imperio romano, los gobernantes de estos países en el siglo XVIII, XIX, así como en anterioridad, han perseguido y martirizado a hijos e hijas de la Iglesia por motivos de su fe. El siglo XX no ha sido una exclusión de la política martirial de los enemigos de la Iglesia. El número de mártires católicos en los 1900 ha superado la de siglos anteriores.

Al conocer esta decisión del Papa, el arzobispo de Seúl, Andrew Yeom Soo-jung, que será creado cardenal en el próximo consistorio, expresó que: “Mirando a la historia, los mártires coreanos son grandes modelos de santidad que han cruzado las barreras del estatus social y amado a su prójimo sin discriminación de sexo, religión o clase social. Ellos fueron los promotores de los derechos humanos y han desempeñado un papel importante en la historia de la nación coreana. Como estos mártires, estamos llamados a abrazar y amar al otro para hacer del mundo un lugar mejor, más justo y más fraterno”. La ceremonia de beatificación sería el 15 de agosto.

Francisco: la Eucaristía impulsa al perdón y a salir al encuentro de los demás

Ciudad del Vaticano, 12 febrero 2014 (VIS).-La relación de la Eucaristía con nuestra vida, como Iglesia y como cristianos, ha sido el argumento de la catequesis del Papa Francisco durante la audiencia general de los miércoles, celebrada en la Plaza de San Pedro.

“¿Cómo vivimos la Eucaristía... cuando vamos a misa los domingos? ¿Es sólo una ocasión de fiesta, una tradición consolidada, un motivo para encontrarnos y sentir que hemos cumplido o es algo más?” se ha preguntado el Santo Padre y ha pasado a explicar tres señales concretas que descubren el acierto de esa relación.

La primera es nuestro modo de vivir con los demás. “En la Eucaristía -ha explicado- Cristo actúa siempre de nuevo su entrega en la Cruz. Toda su vida fue una total entrega de sí por amor...Por eso le gustaba estar con los discípulos y con la gente que conocía y esto significaba para él compartir sus anhelos y problemas...Cuando nosotros participamos en la misa nos encontramos con tantas personas, pero ¿la Eucaristía me lleva a sentirlos como hermanos y hermanas? ¿Me empuja a ir hacia los pobres, los enfermos, los marginados, a reconocer en ellos el rostro de Jesús?”.

La gracia de sentirnos perdonados y dispuestos a perdonar es la segunda señal. “En realidad quien celebra la Eucaristía no lo hace porque cree que es mejor que los demás, sino porque siente la necesidad de ser siempre acogido y regenerado por la misericordia de Dios, hecha carne en Jesucristo. Si cada uno de nosotros no siente necesidad de la misericordia de Dios, no se siente pecador, es mejor que no vaya a misa. Vamos a misa porque somos pecadores y queremos recibir el perdón de Dios, participar en la redención de Jesús, en su perdón. El “Yo confieso” que decimos al principio, no es una fórmula, es un verdadero acto de penitencia.....En ese pan y ese vino que ofrecemos y alrededor de los que nos reunimos, se renueva cada vez el don del cuerpo y la sangre de Cristo por la remisión de los pecados...Tenemos que ir a misa humildemente, como pecadores y el Señor nos reconcilia”.

La relación entre la celebración eucarística y la vida de nuestras comunidades cristianas es la tercera. “Hay que tener siempre claro - ha subrayado Francisco- que la Eucaristía no es algo que hacemos nosotros; no es una conmemoración nuestra de lo que Jesús dijo e hizo. No. Es obra de Cristo; es un don de Cristo, que se hace presente y nos reúne a su alrededor para nutrirnos con su Palabra y su vida. Esto significa que la misión y la identidad de la Iglesia brotan de allí: de la Eucaristía y siempre allí asumen forma... Una celebración puede resultar impecable, bellisíma, desde un punto de vista externo, pero si no nos lleva al encuentro con Jesucristo, corre el peligro de no aportar alimento alguno a nuestro corazón y a nuestra vida. A través de la Eucaristía, Cristo quiere entrar en nuestra existencia y llenarla de su gracia, de modo que en cualquier comunidad cristiana haya coherencia entre liturgia y vida”.

El Papa ha finalizado invitando a vivir la Eucaristía “con espíritu de fe y de oración, de perdón, de penitencia, de preocupación por los necesitados y por las necesidades de tantos hermanos y hermanas nuestros con la certeza de que el Señor cumplirá lo que ha prometido: la vida eterna”.

Mensaje del Papa Francisco al Foro de Davos

Roma (NE – eclesiales.org) Anualmente se reúne en Ginebra, Suiza el llamado Foro Económico Mundial, fundado en 1971 por el economista suizo, Klaus M. Schwab. Año a año se reúne un grupo de líderes empresariales, políticos, así como periodistas, intelectuales para analizar problemas apremiantes que enfrenta el mundo.

El Papa Fracisco se ha dirigido al Profesor Klaus Schwab, Presidente ejecutivo del Foro Económico Mundial con una misiva cuyo contenido es el siguiente:

"Le agradezco mucho su amable invitación para dirigirme a la reunión anual del Foro Económico Mundial, que, como de costumbre, se celebrará en Davos- Klosters, a final del mes. Confiando en que este encuentro brinde una oportunidad para una reflexión más profunda sobre las causas de la crisis económica que sacude al mundo en los últimos años, quisiera aportar algunas consideraciones con la esperanza de que puedan enriquecer los debates del Foro y dar una contribución útil a su importante labor".

"La nuestra, es una época de grandes cambios y avances significativos en diversas áreas, y esto tiene consecuencias importantes para la vida humana. Efectivamente "son de alabar los avances que contribuyen al bienestar de la gente, como, por ejemplo, en el ámbito de la salud, de la educación y de la comunicación” (Evangelii Gaudium, 52), así como en muchos otros sectores de la actividad humana, y hay que reconocer el papel fundamental desempeñado por la economía moderna en estos cambios, a la hora de fomentar y desarrollar los recursos inmensos de la inteligencia humana. Sin embargo, los objetivos logrados -aunque hayan reducido la pobreza de un gran número de personas - a menudo han llevado aparejada una amplia exclusión social. De hecho, la mayor parte de los hombres y mujeres de nuestro tiempo siguen experimentando la inseguridad cotidiana, y no raramente con consecuencias trágicas".

"Con respecto a vuestra reunión, me gustaría hacer hincapié en la importancia que tienen los distintos sectores políticos y económicos en la promoción de un enfoque inclusivo que tenga en cuenta la dignidad de toda persona humana y el bien común. Me refiero a la atención que debería plasmar cualquier decisión política y económica, pero que, de momento, parece ser poco más que un replanteamiento. Los que trabajan en estos sectores tienen una responsabilidad precisa para con los demás, especialmente con los más frágiles, débiles y vulnerables".

Falleció teólogo de la liberación moderada J.Bautista Libânio

Rio de Janeiro (NE –eclesiales.org) El Padre Juan Bautista Libanio murió hace unos días en la ciudad de Curitiba, donde dirigía un retiro para maestros. Tenía 81 años y sufrió un ataque al corazón. Libanio se graduó de la Hochschule Sankt Georgen por la teología en Frankfurt (Alemania) y se doctoró por la Universidad Gregoriana (PUG) en Roma.

Notable por su sensibilidad social, se dejó llevar por los planteamientos de la TML, de cuyas posiciones más radicales se fue apartando al correr de los años. Sin embargo nunca rompió con sus moldes ideológicos ni con el defectuoso método teológico que llevaba a resultados deplorables. Lo que hacía era matizar con algunas aproximaciones espirituales y análisis de la Escritura muchas de sus posturas. Dentro de su posición procuraba analizar las críticas o alternativas frente a ella.

En esa línea estudió la Teología de la Reconciliación surgida en América Latina, a la que describió como centrada en la categoría reconciliación "clave que permite interpretar el misterio de la salvación de Dios en Cristo y así captar el sentido último del misterio cristiano de la liberación integral del hombre". Para Libanio la pretensión de la Teología de la Reconciliación "es encontrar un punto de equilibrio que excluya radicalmente tanto la postura de aquellos que permanecen pasivos e indiferentes frente a la opresiones sangrientas, marginalizaciones, injusticias y angustias de nuestros pueblos como de aquellos que se dejan poseer por una visión conflictiva y optan por la lucha, buscando exasperar las oposiciones, acentuar las polarizaciones en una dinámica de muerte, negativa, que carga como su sello la promesa cierta de mayores opresiones e injusticias".

Propuestas de la Teología de la Reconciliación

El padre Juan Bautista Libanio señala que la propuesta de la Teología de la Reconciliación que busca superar la Teología de la liberación (marxista) y su conflictualidad es la de una "opción por la vida, un esfuerzo por vivir coherentemente la reconciliación otorgada por Dios sin ninguna resignación alienante de los que sufren ni tranquilizante para los privilegiados". El autor brasileño explica que la Teología de la Reconciliación "se basa en la superación de las rupturas del pecado que afectan al ser humano en su relación con Dios, con la propia intimidad, con los demás y con el mundo. Es el pecado el que obstaculiza el crecimiento del amor y la comunión. Este pecado nace del corazón del hombre, y es la causa radical de las estructuras injustas y crea una verdadera solidaridad en el mal".

Señala también Libanio en su análisis de "20 años de teología en América Latina y el Brasil" que la Teología de la Reconciliación "asume los proyectos" de la teología en la que él milita "de edificar una sociedad fraterna, de transformar las estructuras injustas, pero insiste como principio fundamental en la precedencia innegociable de la conversión personal, de la reconciliación teologal. De allí arranca su dinamismo transformador, que defiende al cristiano para no sucumbir a la lucha". La Teología de la Reconciliación se ubica en la opción por los pobres pero busca no caer en los enrredos de las ideologías. A pesar su exposición en apariencia objetiva, Libanio fiel a su visión ideológica ubica a esta teología latinoamericana bajo la etiqueta de "neoconservadora" en una extrapolación ilegítima de una corriente de pensamiento norteamericano.

Esta larga cita permite considerar las tensiones interiores de Libanio, en donde describiendo una realidad objetiva que no comparte no logra aceptar lo que el mismo señala y se deja llevar por una visión polar que lleva a la etiquetación de lo que ve como ajeno o adversario.

Cuatro días antes de su muerte

En una homilía pocos días antes de su muerte, el p. Libanio dijo: "Hoy , Jesús deja Nazaret sobra la que el propio Mateo dice que allí Él no hizo muchos milagros, porque no se encuentra fe. Elige vivir en las orillas de un hermoso lago. Es interesante notar que Jesús tenía esta percepción de la belleza, que debemos empezar a enseñar a nuestros niños y adolescentes. Jesús vio en toda la exuberancia de la naturaleza el reflejo de su propio Padre Creador. ¡Sería maravilloso que despertásemos y transmitiésemos a nuestros jóvenes que andan cabizbajos, perdidos, que participan en tanta tecnología que no perciben la belleza que encuentran en su camino . Un día Jesús disfrutó toda esta belleza y eligió un hermoso lugar para vivir donde él podía sentir la presencia de su Padre".

“Es interesante que Jesús toma las decisiones políticas. Sabía que Juan el Bautista había sido perseguido y detenido y Él, se pone en el mismo peligro. Pero no corre el riesgo, y dejará Judea por Galilea . Es importante ese corte tan bien resaltado por Mateo. En el momento en que Juan el Bautista es arrestado, Jesús comienza su predicación. ¡Teología pura! ¡Arrestaron a Juan el Bautista, cerrado el Antiguo Testamento! Juan simbolizaba los profetas de los cuales tenían su fuerza. Pero su voz calla, para que lo nuevo pueda comenzar y anunciar que el Reino de Dios está cerca. Pero Jesús no quería trabajar solo y busca compañeros para resolver la misión que se ha propuesto, es decir , anunciar el Reino de Dios que actúa realizando su proyecto salvador. Es Jesús quien llega diferente, lleno de compasión, de bondad, de belleza, de alegría para que nuestros rostros se iluminan y que los cristianos sean en el mundo señales de la paz y la alegría , y construyan juntos comunidad".

¿Fue influido Libanio es sus lecturas de la Teología de la Reconciliación? ¿En qué medida? Es difícil saberlo, pero a la luz del ejemplo homilético se ve que su posición otrora radical se ha amortiguado en sus últimos tiempos.

¿Un guerrero a los altares? El “Daimió de Cristo” (Segunda parte)

En el funeral budista de Nobunaga, quien fue líder de prácticamente todo Japón, Justo dio muestra de su entereza y coherencia cristiana. La ceremonia fúnebre se desarrolló con gran pompa y se observaron cuidadosos rituales. En el momento en que se encendieron los palillos de incienso simbolizando un rito budista, todos los asistentes se pusieron de pie. Justo Takayama permaneció sentado. Eso hubiera sido tomado como una gran ofensa, pero conscientes los samurai de la confesión cristiana de Takayama lo respetaron por un integridad y la lealtad a su fe. Hideyoshi mismo ignoró lo que pudo ser un incidente serio.

Guerras y persecuciones

A finales de 1582 Hideyoshi envió a Takayama hacia el norte de Omi, y le encomendó una fortaleza de crítica importancia: Iwasakiyama. Meses después, en 1583, fue atacado su castillo por fuerzas de Sakuma Morimasa, y el asedio fue tal que Takayama se vio obligado a abandonar Iwasakiyama. La campaña culmino cuando Sakuma fue derrotado por Hideyoshi, cuya estrella brillaba más y más. Siempre noble vasallo de Hideyoshi, fue enviado a Shikoku y en 1585 fue enviado como señor del castillo Akashi. Tal como había hecho en Takatsuki, Justo se dedicó a predicar el evangelio y dar un testimonio de vida cristiana, lo que produjo muchísimas conversiones de budistas a cristianos. Los monjes budistas locales se perturbaron mucho, pero sus acciones no recibieron el respaldo de Hideyoshi quien seguía tolerando el cristianismo de daimió Takayama.

En su esfuerzo de unificación del Japón bajo un solo poder, Hideyoshi, que ya había sido nominado Kampaku, especie de regente imperial, se legitimó al ser incorporado al noble clan de los Fujiwara. El tolerante Hideyoshi se convirtió en el intolerante cuando decidió someter a la isla de Kyushu bajo su autoridad. Kyushu era el rostro internacional de Japón con un fructífero comercio con China, Corea, Portugal and y otras naciones. Era la puerta de ingreso a Japón. Muchos de los daimios de Kyushu se habían convertido al catolicismo bajo la influencia de los misioneros portugueses, y con ellos amplios sectores de la población. Hideyoshi vio esto como un peligro y dio un edicto contra los cristianos.

Takayama recibió el mensaje de que si no renegaba del cristianismo, entonces le sería retirado su cargo, encargos y castillo y tierras. Justo no se amedrentó y entregó todo, pues su Señor Jesucristo era el Señor y no el Shogún Hideyoshi. En esta situación su padre Darío fue con él, y falleció muy pronto. En esta persecución laicos cristianos y sacerdotes que se habían negado a salir del país con el edicto de expulsión de todos los extranjeros fueron detenidos y crucificados. La cruenta aplicación del edicto llevó a los cristianos a pasar a la clandestinidad.

¿Por qué no fue martirizado Justo Takayama?

En un primer momento, probablemente agradecido por la lealtad del daimió Takayama, el Shogún se limitó a quitarle todo poder, pues en sus campañas había constatado que los cristianos se contaban por decenas de millares y eso lo atemorizaba y contrariaba sus planes de un Japón totalmente unificado. Takayama buscó refugio bajo Konishi Yukinaga, un señor feudal cristiano, que aunque mucho más potente que Justo Takayama al punto de ser premiado con un feudo sustancial en Hyuga, era muy discreto en cuanto su afiliación cristiana. Bajo la protección de Konishi él y los suyos pudieron vivir tranquilos un tiempo. Tan pronto las cosas se pusieron ásperas, no queriendo dañar con su presencia a Konishi, Justo se presentó ante el Shogún y le dijo que estaba dispuesto a ser martirizado, pero como era tan respetado por los cristianos y no cristianos, fue desterrado al castillo del clan Maeda. En camino a camino Hokuriku, Justo y los suyos fueron predicando el Evangelio. Los asesinos enviados contra él fallaron en su propósito y para sorpresa de Maeda arribó y fue retenido por determinación del Shogún Hideyoshi. Poco tiempo después las leyes persecutorias anti cristianas fueron dejándose en desuso.

El Shogún Ieyasu

En 1603, el emperador concedió a Tokugawa Ieyasu el título de Shogun. Éste estableció su capital en Edo, hoy conocida como Tokio. Los Tokugawa gobernarían Japón por cien años. Escaló al poder supremo del Japón feudal tras derrotar a los daimios leales a los Toyotomi en la batalla de Sekigahara en octubre de 1600, haciendo uso amplio de armas de fuego. Sólo 15 años después pudo deshacerse del Togugawa Hideyorí, hijo del otrora Shogún Hideyosi. Su gobierno fue férreo y totalitario. En el Japón de los Tokugawa no existía respeto alguno por los derechos individuales, y se evolucionó hacia un sistema de clanes familiares.

Poco a poco el nuevo Shogún tuvo oportunidad de unir completamente Japón, siendo el verdadero poder tras el trono del Shogún de fachada, su hijo Hidetada, desde 1605. En 1614, luego de la unificación bajo el gobierno efectivo de Tokugawa Ieyasu, el Shogún reinante Hidetada emitió un nuevo decreto de persecución de los cristianos. La razón parece ser que Ieyasu tuvo noticia de la presencia española y portuguesa en América, y ello le dio temor de la presencia de una quinta columna entre los cristianos. Se dio inicio a una campaña feroz de persecución, la obligación de registrarse en los templos budistas. Violencia y crueldad contra los cristianos marcaron esta nueva campaña que culminó con la revolución de Shimabara de 1637–38, en la que samurais descontentos hicieron causa común con los cristianos perseguidos y se sublevaron. Luego de la derrota y de una mayor intensificación de la política de erradicación de cristianos, sólo quedaron en las islas los llamados Kakure Kirishitan, cristianos clandestinos.

El Destierro

Tras el edicto de 1614 condenando la libertad de practicar la fe cristiana, Justo Takayama Ukon y poco más de 300 cristianos cercanos fueron deportados a las Filipinas, tierra católica. El 8 de noviembre de 1614, Justo y sus acompañantes abandonaron su país, embarcándose en Nagasaki en un viejo barco que las autoridades japonesas esperaban que nunca llegara a Filipinas, pues hacía agua. Sin embargo, Justo Takayama, su familia y amigos sobrevivieron al azaroso viaje. Al llegar a las Filipinas el daimió Takayama fue recibido con honores militares y el entusiasmo de los católicos filipinos de Manila. Sin embargo, unos meses más tarde murió. Se cuenta que el pueblo lo llamaba “soldado de Cristo” como aparece en la estatua imponente elevada en Manila. Llegaron el 21 de diciembre y pasaron la Navidad entre un pueblo de su misma fe que los acogió con toda la cristiana cordialidad del filipino.

Takayama se había enfermado durante el viaje y fue convocado ante Dios 40 días después de la llegada del numeroso grupo a las Filipinas. Tras las ceremonias religiosas, recibió en los funerales honores militares.

La imagen de Justo Takayama Ukon se puede bajar en: http://www.flickr.com/photos/rekishinotabi/3873395707/sizes/o/

¿Un guerrero a los altares? El “Daimió de Cristo” (Primera parte)

(Roma – NE eclesiales.org) No sería el primer guerrero que llega a los altares, hay otros muchos. No se trata tampoco de un monje soldado, de órdenes militares o como muchos monjes guerreros del mismo Japón. Ni siquiera se encuentra un paralelo con la vida de San Francisco de Asís, y sus ilusiones militares, ni con San Ignacio de Loyola, que ciertamente fue soldado.

Justo Takayama Ukon era lo que en occidente se llamaría un señor feudal, con castillo, título y cuanto requiere la parafernalia de un personaje de esa importancia en cualquier corte de occidente. Justo Takayama era el “Daimió de Cristo”, o como otros lo han llamado en forma más popular y no sin razón “Samurai de Cristo”, pues guerrero también fue.

Con justo entusiasmo la Conferencia de Obispos del Japón ha enviado a la Santa Sede el estudio y los demás documentos necesarios para iniciar el proceso hacia la canonización de aquel señor feudal y evangelizador que no dudó en enfrentarse al Imperio para mantener su fe. El daimió Justo Takayama vivió una vida ejemplar que aún hoy sigue causando admiración.

Ciertamente era un samurái, pero no uno común. Era un daimió. Poderoso soberano feudal en Japón, desde el siglo X al siglo XIX, en que había 170 daimios en todo Japón. El daimió o daimyō vestía de purpura, o de tonos verdes oscuros y claros, tonos rojos, y al final de la escala el negro. Los daimios de más alto rango eran el equivalente a los nobles occidentales.

Takayama Ukon nació en lo que hoy es Osaka en 1552, de una familia de señores feudales con derecho a tener un ejército de samuráis a su servicio. Su padre abrazó la fe católica cuando el hijo heredero tenía doce años, fue bautizado con el nombre de Justo.

La conversión

Su padre fue Takayama Tomoteru Hindanokami, señor del castillo de Sawa. En 1564 se convirtió al catolicismo. Ese año se produjo un encuentro, como muchos habidos en la China y el Japón, entre budistas y cristianos, polemizando públicamente sobre sus creencias. Takayama padre era un budista practicante y como tal asistió al debate. Al considerar la contraposición de ideas, quedo convencido de la verdad del cristianismo e inició su proceso hacia el bautismo. Muchos budistas se convirtieron en aquel debate. Siendo Señor feudal de Sawa regresó a su castillo y empezó a explicar lo que lo había cautivado de la fe cristiana. Sus parientes y varias decenas de personas pasando largamente el centenar se convirtieron siguiendo su ejemplo. Mientras en su bautizo Tometeru tomo el nombre de Darío, su hijo Takayama Ukon fue bautizado con el nombre de Justo.

El castillo Sawa no existe más, pero sí el promontorio donde estuvo edificado. Se trata de un monte de poco más de 330 metros al oeste de la ciudad de Nagasaki, bombardeada atómicamente en la segunda guerra mundial. Los castillos japoneses aprovechaban mucho los accidentes del terreno para su protección, pues en nada se asemejan a los castillos occidentales.

Las pruebas empezaron dos años luego del bautismo. Sawa fue atacado por otro señor feudal, y sus defensores tuvieron que huir. La familia y sus seguidores escaparon a Takayama, de donde eran originarios, y se pusieron bajo la protección del señor Wada Koremasa. Siguiendo el sistema feudal en uso el antiguo señor de Sawa y su grupo se hicieron vasallos de Koromesa. Su lealtad fue premiada, cuando dos años después Dario recibió el castillo de Wada, convirtiéndose en señor del castillo. De ese momento en adelante Darío se esforzó aún más por la evangelización de sus vasallos y paisanos.

El samurai

Antes de su bautismo Justo ya había empezado a recibir el entrenamiento en el Bushido, amalgama de creencias religiosas y de principios éticos que se puede traducir como “El camino del guerrero”. Algunos principios fundamentales del Bushido son compatibles con la visión cristiana: honradez, justicia, valor heroico, compasión, cortesía, honor, sinceridad, lealtad, cumplimiento del deber. Para Darío era normal que su hijo siguiera tal camino y se adiestrara en el arte de la lucha marcial, el tiro al arco, el manejo de la espada y otras armas, y la caballería.

En 1571 Justo se casó y su esposa asumió el nombre de Justa, quien resultó una cristiana militante. Eran los tiempos de los Estados Guerreros. Numerosas películas han retratado el estado de cosas del Japón de ese tiempo sumido en guerras y cambiantes alianzas. Ese mismo año Koremasa fue atacado, y en el curso de la batalla encontró la muerte. Justo se destacó en la campaña como un valioso líder y guerrero. Y muchos de los súbditos de Koremasa veían a Darío y a Justo como quienes deberían tomar el mando del clan. Un grupo contestaba esa tendencia, y las fuerzas de ambos bandos se enfrentaron. Aunque los que apoyaban a Takayama padre e hijo triunfaron, Justo quedó herido luego de una feroz batalla con el líder del grupo opositor, Korenaga.

Durante su larga recuperación, que duró más de un año, Justo recibió más catequesis en la fe. Quedó muy confundido con aquello de “ama a tus enemigos” y se entretuvo problematizado en ello por muchos meses. Finalmente su corazón fue comprendiendo tras las reflexiones de lo que hizo Jesús y cómo se comportó el Señor ante sus enemigos.

En 1573, cuando Justo contaba con 21 años, el papá Darío se jubiló para dedicarse exclusivamente a la evangelización, dejando al joven heredero a cargo de todas las responsabilidades de señor feudal.

Señor del castillo

Tan pronto quedó como jefe del clan, Justo reformó el castillo Takatsuki y construyo en el centro una bella iglesia. El castillo fue demolido en 1874, aunque algunas de las puertas que lo adornaban se encuentran hasta hoy en otros edificios.

Justo y los demás miembros de la familia no hacían acepción de personas, a pesar de vivir en el Japón feudal y ser el señor de los vasallos. La presencia de catequistas laicos y misioneros fue un estímulo para la conversión de alrededor de veinte mil personas de la zona gobernada por Justo Takayama Ukon. La población de veinticinco mil, originariamente budista tuvo toda la libertad del mundo para convertirse o no, no hubo coacción alguna, pero si predicación y mucho testimonio admirable del señor feudal, su padre Darío, y la familia. Su conducta según los valores cristianos atraía a los más.

Fidelidad a Cristo

En medio de la política de deslealtades y conflictos de la época, Justo se vio atrapado en un conflicto. Por un lado era vasallo de un tal Murashige, que a su vez era vasallo de Nobunaga contra quien se rebeló sin informar al señor de Takatsuki. Nobunaga temiendo la fuerza guerrera del castillo envió un poderoso ejército que cerco el castillo y exigía su rendición o todos los cristianos sería masacrados. Ante el dilema de conciencia, Justo recordó las enseñanzas de Jesús, y con astucia devolvió el mando del castillo a su padre y se presentó ante el señor Nobunaga vestido con un kimono de papel en señal de humildad y búsqueda de reconciliación. Nobunaga aplicó el código del Bushido y respetó la vida de Justo y de los cristianos.

Otro incidente de esa falta de ética del tiempo de los Estados Guerreros, se produjo cuando andando hacia China con otro vasallo de Nobunaga, Akechi Mitsuhide, fue advertido que el castillo Takatsuki estaba siendo atacado. Partió con sus tropas, lo que permitió a Mitsuhide traicionar a Nobunaga y obligarlo al suicidio. Harto de traiciones Justo se unió a Toyotomi Hideyoshi, quien terminaría por ser la figura clave del Japón de entonces, y que al momento era uno de los dos líderes del clan. Mitsuhide fue derrotado, en una batalla en la que Justo dio muchas muestras de heroísmo y astucia militar.

En el funeral budista de Nobunaga, quien fue líder de prácticamente todo Japón, Justo dio muestra de su entereza y coherencia (continuará….).

Presidente Correa de Ecuador descalifica la ideología de género

(Quito - 11 enero) El presidente de Ecuador Rafael Correa, descalificó la ideología de género. “Nada tiene nada que ver con izquierda o derecha”, señaló con toda claridad el presidente de izquierda social cristiana en una apelación a la razón y el sentido común.

Rafael Correa aseguró que una cosa es igualdad de derechos del hombre y la mujer y otra “unos excesos, unos fundamentalismos en los que se proponen cosas absurdas. Ya no es igualdad de derechos, sino igualdad en todos los aspectos, que los hombres parezcan mujeres y las mujeres hombres. ¡Ya basta!”, enfatizó el mandatario ecuatoriano.

Lo que propone esta ideología, señaló Correa, es que “básicamente no existe hombre y mujer natural, el que el sexo biológico no determina al hombre y a la mujer, sino las ‘condiciones sociales’. Y que uno tiene ‘derecho’ a la libertad de elegir incluso si uno es hombre o mujer. ¡Vamos, por favor! ¡Eso no resiste el menor análisis! ¡Es una barbaridad que atenta contra todo! Contra las leyes naturales, contra todo”.

Correa señaló que apoya la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, pero no “igualdad en todos los aspectos, porque somos gracias a Dios hombres y mujeres diferentes, complementarios, y no es que se trate de imponer estereotipos, pero qué bueno que una mujer guarde sus rasgos femeninos, qué bueno que un hombre guarde sus rasgos masculinos. Yo prefiero la mujer que parece mujer, y creo que las mujeres prefieren los hombres que parecemos hombres”, señaló.

¿Disensión en las iglesias bizantinas?

Roma 10-1-2014 Con insistente esfuerzo a lo largo de los siglos los católicos han buscado restablecer la unidad con las iglesias bizantinas. Dejando de lado las continuas ofensas y minusvaloraciones de numerosos teólogos bizantinos, la Iglesia Católica ha persistido en la búsqueda de sanar las rupturas en un esfuerzo por restablecer la verdadera unidad.

Hace cincuenta años el Papa Pablo VI y el entonces Patriarca de Constantinopla, Antenágoras se ofrecieron un fraterno abrazo que dio esperanzas de reconciliación. Para conmemorar el aniversario el Papa Francisco ha ofrecido ir a Tierra Santa y encontrarse con el actual patriarca bizantino, Bartolomé.

En aquella ocasión una infidencia técnica de la TV italiana grabó el diálogo tenido entre el Papa y Antenágoras. El tema fue la Constitución de la Iglesia y el papel del Papa en él, según los principio que se “derivan del Evangelio, de la voluntad de Dios y de la tradición auténtica de la Iglesia”.

Hábilmente se ha puesto el tema de la Primacía del Papa como central, cuando en verdad hay muchos más como el dogma de la Infalibilidad, el dogma de la Inmaculada, el dogma de la Asunción, entre otros. La debilidad de la llamada iglesia griega ha favorecido el diálogo, aunque muchos a ella ligados en occidente, incluso en Estados Unidos han manifestado su desacuerdo con Roma y con la teología latina en general.

Los acuerdos parciales adelantados entre Roma y los líderes de las diversas iglesias bizantinas han sido sistemáticamente boicoteados por el Patriarcado de Moscú, que mantiene las más agresivas posturas contra el catolicismo. El disenso bizantino entre Estambul y Moscú se ha reflejado en posturas algo complejas asumidas por algunos católicos orientales en los Estados Unidos, donde las tendencias bizantinas están viendo un significativo empuje numérico, teológico y editorial.

Las razones teológicas y políticas del disenso intra bizantino no se pueden ignorar. El precio de la ingenuidad puede ser muy alto, sobre todo cuando el mundo católico tiene problemas propios que pueden aumentar por cesiones excesivas en nombre de una unidad que no se logrará como tal salvo que la agenda bizantina sea colmada en su plenitud. El Patriarcado ruso rechaza atribuir al Obispo de Roma cualquier tipo de poder que no sea honorífico sobre la Iglesia universal. Pero, esa es sólo parte de la gente, la parte de ella que más se agita para desviar la atención de puntos tan delicados como los dogmas de la Iglesia católica.

En un documento hecho público a fines de diciembre, el Sínodo del Patriarcado de Moscú no sólo ha expresado sus lineamientos para todo diálogo Católico-bizantino, sino que ha revelado una declaración conjunta del Patriarca Bartolomé de Estambul y el Patriarca de Moscú.

"Todos nosotros, los ortodoxos estamos convencidos de que en el primer milenio de la existencia de la Iglesia, en los tiempos de la Iglesia indivisa, se reconoció una primacía del Obispo de Roma, sin embargo, fue la primacía de honor en la caridad, no el dominio legal sobre toda la Iglesia cristiana. En otras palabras, de acuerdo a nuestra teología, esta primacía (del Papa) es de orden humano. Se estableció debido a la necesidad de la Iglesia de tener una cabeza y un centro de coordinación". Señala el texto de la declaración conjunta de los dos patriarcas bizantinos, de 2007.

El patriarca Bartolomé ha invitado a los patriarcas y arzobispos de todas las iglesias ortodoxas a una reunión en Constantinopla en marzo próximo, para acelerar la preparación del sínodo bizantino que tendrá lugar en 2015 .

Por su parte el metropolitano de Bursa Elpidophoros, primer secretario del Patriarca Bartolomé y activo en la búsqueda de la unidad bizantina, ha ofrecido una extensa respuesta ante la declaración de Moscú. En ella sostiene: “En una reciente decisión sinodal, la Iglesia de Rusia parece una vez más elegir su aislamiento tanto del diálogo teológico con la Iglesia Católica y de la comunión con las Iglesias ortodoxas”. Más adelante añade: “En la larga historia de la Iglesia, el primer jerarca ha sido el obispo de Roma. Después que se rompió la comunión eucarística con Roma, canónicamente el primer jerarca de la Iglesia Ortodoxa es el arzobispo de Constantinopla. En el caso del arzobispo de Constantinopla, se observa la coincidencia única de los tres niveles de primacía, a saber, el local (Arzobispo de Constantinopla-Nueva Roma), el regional (como Patriarca), y lo universal o mundial (como Patriarca Ecuménico)”. Al final recuerda que Moscú es uno de los nuevos patriarcados.

Es digno de notarse que éste disenso intra ortodoxo manifiesta un cierto cariz político que con frecuencia ha caracterizado al Patriarcado de Moscú durante el pasado siglo.